Sitges 2013: Película a película (4)

| 18 octubre, 2013 | 0 Comentarios

Juno Temple, lo mejor de 'Magic Magic'.

Juno Temple, lo mejor de ‘Magic Magic’.

La aventura continúa. Thrillers psicológicos, thrillers con retruécano, caníbales, anime… pasen y vean.

Juno Temple y Michael Cera en 'Magic Magic'.

Juno Temple y Michael Cera en ‘Magic Magic’.

MAGIC MAGIC 

Una película pequeña repleta de jóvenes talentos que, aunque ni mucho menos pretenda reinventar el séptimo arte, sabe a poco. Aparte de la locura de su protagonista femenina, la emergente aunque aún no suficientemente valorada Juno Temple, el leit motiv del film es cómo a veces los seres humanos, por mucho que no podamos vivir sin tener gente a nuestro alrededor, no dejamos de hacernos la puñeta unos a otros. Un grupo de estudiantes norteamericanos pasa unos días en Chile, en compañía de otros jóvenes del lugar. Entre los primeros una insegura y atormentada muchacha que, cuando su mejor amiga tiene que ausentarse unos días por cuestiones burocráticas ligadas a sus estudios, intenta adaptarse y desenvolverse sin éxito entre un grupo de desconocidos. Algunas bromas crueles por parte de ellos y algo de esquizofrenia por parte de ella acaban por convertir la convivencia en un suplicio. Entre sus productores descubrimos a Michael Cera, que se reserva uno de los papeles protagonistas, un no demasiado convincente joven homosexual que acaba por convertirse en la némesis de la problemática jovencita.

Uno de los indeseables caníbales de la indeseable 'The Green Inferno'.

Uno de los indeseables caníbales de la indeseable ‘The Green Inferno’.

THE GREEN INFERNO

Y llegó el primer traspiés. Sé que puede que esté en minoría en este sentido, a juzgar por el alborozo con el que recibió un Auditori abarrotado lo último de Eli Roth, pero a mí este homenaje al exploitation caníbal del cine italiano de los setenta es una de las cosas más impresentables que se me ha puesto por delante en los últimos años. Tampoco es casual que sintiera prácticamente lo mismo viendo la anterior colaboración entre Eli Roth y su últimamente inseparable Nicolás López, Aftershock. Ambas películas demuestran una falta de respeto absoluta por el espectador y, lo que es peor, por la profesión de cineasta. Pero no quiero resultar pretencioso, ya que a pesar de lo descuidado de cada plano, de la horrenda fotografía, la pésima dirección de actores y un guión oligofrénico, la mayor parte de la audiencia parecía demandar doble ración con cada escena ovacionada. Y todo a costa de un grupo de activistas, la mayoría universitarios norteamericanos, que se traslada a la selva amazónica para detener la destrucción de un poblado por parte de una poderosa empresa privada. Tras cumplir su objetivo, los chavales apenas tienen tiempo de celebrarlo, porque su avión se estrella, con tan mala suerte que los supervivientes acaban en manos de una tribu de caníbales que pronto dan paso a la degustación de los desdichados más entrados en carnes. La cosa se salda con el gore de rigor, no tanto como han proclamado algunos a bombo y platillo y, sobre todo, mal cine.

'La pequeña araña', el mejor segmento de 'Anime Mirai'.

‘La pequeña araña’, el mejor segmento de ‘Anime Mirai’.

ANIME MIRAI

Un título que podríamos traducir como El futuro del anime. Y la cosa no anda desencaminada porque se trata de cuatro cortometrajes dirigidos por recién llegados a este mundillo. Los mejores y más divertidos son los dos últimos. Los que abren el filme son olvidables, aunque ambos pueden presumir de una animación más que competente. El primero atañe a una niña que acaba enseñando a su padre a nadar. El segundo a una víctima de abusos en el colegio que debe tomar la decisión de contarlo. Cuando la batalla parecía perdida y uno creía que los dos segmentos siguientes iban a seguir la senda del cine infantil y educativo nos topamos con una comedia negrísima sobre una niña araña, seguido de una de aventuras con un mercenario con cara de cerdo. Un entretenimiento irregular, pero con premio a la paciencia.

Apoteósis estereoscópica en clave Leiji Matsumoto.

Apoteósis estereoscópica en clave Leiji Matsumoto.

SPACE PIRATE CAPTAIN HARLOCK
El primer superespectáculo que ha pasado este año por la pantalla y los altavoces del Auditori es un anime japonés. Y tiene la particularidad de ser una adaptación generada por ordenador del legendario manga de Leiji Matsumoto nacido en la década de los 70. La primera pregunta que uno se hace tras la proyección, al menos como espectador, es cómo es posible que los distribuidores de nuestro país sigan impidiendo la exhibición en salas de películas tan sobresalientes, relegándolas, y eso si hay suerte, exclusivamente al mercado doméstico. Otra pregunta que me hago es cómo es posible que con el presupuesto que maneja esta cinta, bastante inferior que el de cualquier producción generada por ordenador de estudios como Pixar o Dreamworks Animation, el resultado, al menos en el apartado técnico, deje en ridículo a cualquiera de esas megaproducciones. Y aquí no estamos hablando sólo de mano de obra más barata. Estamos hablando de cariño y respeto por el proyecto que tienen entre manos sus creadores, que aparte de ofrecer algo diferente en aspectos como el diseño y el guión, deslumbran con la estereoscopía del film. Y sí, puede que la narración sea algo farragosa en algunos momentos, y que haya aspectos del argumento y los personajes absolutamente predecibles, pero ojalá hubiera más films de animación como este Space Pirate Captain Harlock, capaces de hacer vibrar al espectador con una buena historia de ciencia ficción, repleta de secuencias de acción memorables y que no toman por deficiente mental a la audiencia. Yo tengo ganas de más y sueño ya con una producción de similar envergadura para Space Battleship Yamato. Puestos a soñar…

No te pierdas la siguiente entrega.

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