Terror ochentero: Aquellos maravillosos sustos

| 27 julio, 2014 | 0 Comentarios

Posesión infernal de Sam Raimi

Posesión infernal de Sam Raimi

Ni son de las mejores películas de terror de la historia del cine, ni siquiera de su época. Vistas a día de hoy provocan algún sonrojo, pero en los ochenta acojonaron a más de una generación. Si eres de los que conocieron los videoclubs con un pasillo destinado al formato beta  de vídeo doméstico –sin duda era mejor que el VHS-, sabes de las pelis de las que vamos hablar. Cintas que si se las pusieras a tus hijos o sobrinos te mirarían con una mirada acusadora de friki de naftalina.

Más de una roza la serie B. Para que nos vamos a engañar, algunas son pura serie B. Pero otras se han convertido en pelis de culto y han dejado iconos del cine de terror de todos los tiempos. Eran películas que estaban en el top de alquiler en el videoclub de tu barrio para una buena sesión palomitera de sustos.

Pesadilla en Elm Street (1984)

Si padeciste terrores nocturnos, con casi toda seguridad fue porque viste Pesadilla en Elm Street. De la mente de uno de los directores más brillantes del cine terror, Wes Craven, nació Freddy Krueger, uno de los psicokiller más letales del celuloide. Su estética se acercaba más a la de monstruo que a la de humano. Su forma de matar se ejecutaba en los sueños de las víctimas cuando dormían.

El filme de Wes Craven revitalizó en los ochenta los slashers y las pelis de terror adolescente. Hoy ha podido perder la capacidad de impactar que tuvo en su momento. Pero sigue teniendo escenas memorables como el asesinato de un jovencísimo Johnny Depp, puro ingenio para los amantes del gore. La cosa ha degenerado hasta convertirse en una de las pelis con más secuelas y remakes convirtiendo a Freddy en el nuevo milenio a un guiñapo más que un  psicópata en condiciones. Aunque  irse a la cama a dormir nunca ha sido lo mismo con Freddy Krueger rondando tus sueños

Critters (1986)

Critters

Critters

Son como los gremlins pero con más mala leche, más cutres y vienen del espacio. Estas miniaturas de Espinete llegan a La Tierra con mucha hambre y quieren convertir a una familia de granjeros en su McMenú. La verdad que los malditos bichos nunca dieron mucho miedo pero la película es diabólicamente divertida con buen ritmo y acción.

Vale, no es tan redonda como Gremlins, pero no estamos hablando de joyas cinematográficas, sino de blockbusters ochenteros y los Critters se merecen estar aquí, aunque no hayan tenido tan buena prensa. Por los menos mantienen un poco la dignidad hoy en día en su visionado. Y si no echarle un vistazo a los hijos bastardos de los gremlins como los ghoulies o los munchies, y luego hablamos.

 

 

Holocausto Caníbal (1980)

Holocausto caníbal

Holocausto caníbal

 

Son de esas películas que molan más el cartel que la propia película. La caratula era una mujer desnuda empalada. No se puede pedir más si uno busca emociones fuertes. Encima el videoclub de turno solía tener pocas copias y siempre estaban cogidas. Más altas expectativas todavía. La realidad es el filme es malo tirando a peor. Ni un susto, mal guion y muy aburrida. Solo el morbo para ver la ‘salsa de tomate’ resistía el visionado.

Si te pareció original El proyecto de la Bruja de Blair o títulos parecidos, encontrarás en Holocausto caníbal a la pionera del subgénero, por rascar algo positivo del filme. El punto de partida de la película es el metraje encontrado de un documental de unos antropólogos que siguen los pasos de una tribu del Amazonas que practica el canibalismo. Buen provecho.

 

Los chicos del maíz (1984)

John Franklin en Los chicos del maíz

John Franklin en Los chicos del maíz

No os tenéis que avergonzar porque Isaac y Malakai en Los chicos del maíz os dieran, en su momento, pavor. A nosotros también y podemos afirmar que se supera. Solo hace falta volver a ver la película. Sin duda, Los chicos del maíz, no es la adaptación de Stephen King más celebrada. Y van unas cuantas y la mayoría engendros. Allá él con su conciencia.

La cinta tuvo su impacto a los ojos de jóvenes con una inocente mente cinéfila, pero a día de hoy podemos asegurar que es una de las pelis peores filmadas de la historia del cine. Tiene más fallos que cualquiera de Ed Wood. A decir verdad el argumento de niños malditos encabronados con adultos, lo han explotado con mejor suerte otros directores. Mención especial para Narciso Ibáñez Serrador en ¿Quién puede matar un niño? Pero el toque amish no se lo quita nadie

Posesión infernal  (1981)

Desgraciadamente, los años no pasan en balde, ni siquiera para los clásicos de terror. En general, el tiempo es especialmente cruel para el género. Para los que vieron Posesión Infernal de niño o adolescente es imposible que no la tengan en un altar. Sam Raimi con un puñado de dólares revolucionó el panorama con una historia mil veces contada, unos amigos se van a pasar unos días a una cabaña en mitad del bosque y una fuerza sobrenatural les ataca. El director convirtió en virtud las limitaciones, y con mucho ingenio y buenas dosis de humor reconstruyó los resortes del género.

La mejor recomendación, que os podemos hacer, si no la habéis vuelto a ver desde hace años es guardarla en la memoria en la zona donde los recuerdos se convierten en mito. Y los que tengan curiosidad por Posesión infernal, tenéis el remake, más que digno. Para los que recurran a la original tratarla con cariño.

Halloween (1978)

Halloween de Jonh Carpenter

Halloween de Jonh Carpenter

Podríamos destacar cualquier película de John Carpenter, uno de los grandes maestros del terror, pero nos decantamos por Halloween que convirtió a Michael Myers en mito como uno de los asesinos más perturbados del cine. Lo tiene todo para encajar en un análisis freudiano: infancia complicada con impulsos sexuales hacia su hermana, aunque en la multitud de secuelas posteriores se deja entrever que una maldición cae sobre el pobre hombre.

Si La matanza en Texas de Tobe Hooper es la película fundacional del slasher, Halloween marcaría un antes y un después definiendo las claves del género. No podría ser de otra manera viniendo de la mano de uno de los directores más importante de todos los tiempos del cine de terror.

 

 

Noche de miedo (1985)

Roddy McDowall en Noche de miedo

Roddy McDowall en Noche de miedo

Durante mucho tiempo la película favorita para ver con los colegas de cervezas y en estado alterado de conciencia ha sido Noche de miedo. De terror tiene poco por no decir nada, ya que fue la pionera en dar la vuelta, como si fuera un calcetín, los arquetipos del cine de terror, en este caso los vampiros, para ser una divertida comedia. En su día partía la caja, hoy sigue teniendo su gracia dentro de un orden.

Viernes 13 (1980)

Viernes 13

Viernes 13

Si nos dicen que Jason es primo hermano de Michael Myers y pariente lejano de la familia Sawyer nos lo creeríamos a pie juntillas. El bueno de Jason ha pasado a ser icono del cine de terror, y eso que no deja de ser un plagio, muy plagiado, de pelis anteriores. Ya sea por su imponente figura, su machete o la máscara de hockey, su imagen entronca con los miedos más primitivos de los que vieron sus películas siendo unos imberbes. Vista hoy su primera película, Jason da el mismo miedo que un lindo gatito.

 

 

 

 

 

El Muñeco diabólico (1988)

Cómo es posible que la idea bizarra de un juguete con instinto asesino diera espanto. Pues sí, y si lo piensas fríamente es una idea genial. Que un muñeco a lo nenuco sea un psicópata juega con los temores más primarios del ser humano al convertir una figura cándida en un ser maléfico.

Por suerte, el director supo reírse de sí mismo y meter dosis de humor en la película. Hoy en día hay escenas que no dejan de rozar el ridículo, pero no es de las peores opciones pasar la tarde con el El muñeco diabólico.

 

 

 

Scanners (1981)

Scanners de David Cronenberg

Scanners de David Cronenberg

Hablar de una película de David Cronenberg como una simple cinta de serie B es una herejía. Pero es que a los primeros filmes del director canadiense es imposible quitarle esa caspa aunque sean maravillosas, porque el cine de Cronenberg tiene mucho más de lo que muestra. Da para largos tratados filosóficos y psicológicos. Podíamos quedarnos con Vinieron de dentro…, Rabia o Cromosoma 3, o incluso con la asquerosita La mosca; pero nos quedaos con Scanners. Unos tipos que te pueden hacer volar la cabeza solo con el pensamiento nos parece más que interesante.

La película ofrecía en su momento terror psicológico, vamos que no es de miedo y ni lo pretendía, en una película de ciencia ficción con suspense. El filme hoy en día peca de falta de ritmo, pero la historia es muy buena y provoca cierto gozo inconfesable el ver reventar cabezas.

 

 

Piraña (1978)

Piraña de Joe Dante

Piraña de Joe Dante

Los acordes de Tiburón ponen los pelos de punta, y no menos mal rollo provoca la sintonía burbujeante de Piraña. En las playas de Torremolinos te lo pensabas dos veces antes de pegarte un chapuzón por culpa de Steven Spielberg, pero es que si optabas por mojarte el culo en un río o en una charca también estabas acojonado por culpa de Piraña. De Joe Dante y Roger Corman no tenía que salir nada bueno.

El rey de la serie B americana apadrinó a uno de los jóvenes directores que firmó varias películas míticas en los ochenta. Cambias el mar por lago, a rudos marineros por chicas en biquini y a un tiburón de una tonelada por feroces pececillos, y tienes un tremendo megahit de videoclub.

Audillos (1981)

Aullidos de Joe Dante

Aullidos de Joe Dante

A Joe Dante le podemos considerar como uno de los grandes directores de los ochenta con Gremlins, Exploradores o El chip prodigioso y uno de los maestros del terror. En su palmarés hay que reconocerle que puso en el lugar que se merece al hombre lobo. Aullidos lograba dar canguelo y ver por primera vez en el cine de forma creíble la transformación de un licántropo. Bueno, creíble en su momento por que ahora queda un poco regulera.

 

 

 

 

 

Hellraiser (1987)

Hellraiser de Clive Barker

Hellraiser de Clive Barker

La caratula de Hellraiser en el videoclub era de las más hipnóticas que te podías encontrar. Un tipo calvo con la cabeza llena de clavos y con mirada cruel. Por narices, tenía que ser buena. Más de uno ni la entendió pero su estética y su inclinación por el gore incomodó de sobremanera. El filme, a su manera se acerca al cine de autor, y hoy en día sigue manteniendo esa aura. De los ochenta, es una de las que mejor aguanta el paso de tiempo. La regeneración del prota sigue siendo repulsiva y el contenido sexual y masoquista mantiene la tensión. Lástima que al final desparrama de manera exagerada.

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