Sitges 2014. Un repaso a la programación. Segunda Parte.

| 8 octubre, 2014 | 0 Comentarios

Antonio Banderas, protagonista de la excelente cinta de ciencia ficción Autómata, dirigida por Gabe Ibáñez.

Antonio Banderas, protagonista de la excelente cinta de ciencia ficción Autómata, dirigida por Gabe Ibáñez.

Precuelas, remakes, esperados regresos y promesas cumplidas. Todo esto y mucho más es lo que nos reserva la programación de La 47ª edición del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya una vez alcanzado su ecuador.

¿Quién está aquí de nuevo? Pues para empezar el genial David Cronenberg, que aunque con una película menos arriesgada que su anterior y fascinante Cosmópolis, nos golpea para bien una vez más con su Maps to the Stars. Una mirada profundamente pesimista al Hollywood de nuestros días, no exenta de humor, pero bastante moralizante a pesar de su aparente cinismo. Después de todo es una película sobre el primer mundo, acerca de nuestros excesos y tonterías de última moda, y donde nada escapa a la crítica feroz del guionista Bruce Wagner y el director de Inseparables: las redes sociales, las dietas milagro, las bebidas energéticas, los gurús de la salud o el cine de los grandes estudios, entre otras muchas cosas, y donde el personaje con el que se puede identificar más fácilmente el espectador es una psicópata incorporada por una maravillosa Mia Wasikowska, a la que secundan una magistral Julianne Moore y unos no menos brillantes John Cusack, Robert Pattinson y Olivia Williams.

Mia Wasikowska, un peligro irresisitible en Maps to the Stars, de David Cronenberg.

Mia Wasikowska, un peligro irresisitible en Maps to the Stars, de David Cronenberg.

Después de sorprendernos y agitarnos considerablemente con la inquietante Confessions, Tatsuya Nakashima vuelve a la carga con la no menos desasosegante The World of Kanako, en la que un padre en busca de su hija desaparecida acaba descubriendo la oscura vida secreta de la muchacha. Sin duda, uno de los títulos más sólidos de la sección a concurso.

Jim Mickle (Stake Land, We Are What We Are) se ha convertido en otro habitual de la programación, y que sea por muchos años, ya que su talento está más que confirmado con la estupenda Cold in July, un film de suspense con regusto setentero en el que somete a su protagonista a un viaje hacia la cara oscura de Norteamérica: armas de fuego, cazadores de recompensa, corrupción policial, pornografía ilegal… una película contundente y adictiva protagonizada por unos más que solventes Michael C. Hall, afortunadamente, lejos ya de Dexter, el veterano Sam Shepard y un Don Johnson oportunamente resucitado para la ocasión. No la perdáis de vista.

Hitoshi Matsumoto, cómico japonés consagrado en la pequeña pantalla, al igual que Takashi Miike, ha demostrado una personalidad más allá de su corsé televisivo. En Sitges hemos visto todos sus anteriores largometrajes: Big Man Japan, parodia desquiciada de los kaiju, Symbol, pura filosofía disfrazada de comedia existencial, y la desgarradora Scabbard Samurai, agridulce mistificación del jidaigeki repleta de momentos tan hilarantes como lacrimógenos. Su nueva maravilla es R100, reflexión sobre el mercado del sexo que supone uno de los WTF más inapelables de este año. Un film que hay que ver para creer… y que deja patente que este señor es un verdadero genio.

R100, la última e imprescindible locura de Hitoshi Matsumoto.

R100, la última e imprescindible locura de Hitoshi Matsumoto.

El de Fruit Chan (Dumplings) es otro comeback deseado, y bastante oportuno, y es que con The Midnight After reflexiona, de una manera bastante personal y excéntrica, sobre la pérdida de la identidad del pueblo de Hong Kong que tanto está dando que hablar está fechas por acción de la dictadura china. En la cinta, los pasajeros de un minibús se topan con una ciudad desierta tras cruzar un túnel. La especulación sobre las causas del misterio abre la puerta al terror, la ciencia ficción, el survival y la comedia más enloquecida. No es un film completamente logrado, pero desde luego es diferente y bastante interesante.

También regresa a Sitges una pareja de directores que siempre ha dado en el clavo: Julien Maury y Alexandre Bustillo, que ya nos sobrecogieron con el slasher desatado de À l’intérieur y la deliciosa vuelta de tuerca vampírica que fue Livide. Su nueva y prometedora cinta de terror, Aux yeux des vivants, que transita desde la óptica infantil estudios de cine abandonados y cierta iconografía circense, es una de las citas obligadas de Sitges 2014.

Tras Hierro, Gabe Ibáñez da un salto de gigante en su carrera como cineasta con la extraordinaria Autómata, que fue presentada en San Sebastián con el aplauso del público y el pataleo de buena parte de la prensa especializada, dejando patente dos cosas: que aquel festival, lamentablemente, suele ser muy intolerante con el cine de género, por mucho que José Luis Rebordinos, su actual director, trabaje por acabar con esa rancia y bochornosa tradición, y que nuestros “expertos” siempre gustan de atacar lo ajeno. Por cierto, Antonio Banderás está como nunca en la película. Como protagonista y coproductor, su esfuerzo como actor en la cinta en un hito en su carrera.

Autómata es todo lo que uno puede desear de una buena película de ciencia ficción. Es inteligente y sorprendente, es creíble, como la mejor ficción especulativa, y ofrece al espectador un soberbio espectáculo con apenas cinco millones de euros de presupuesto. Demuestra el talento del cineasta madrileño para hacer totalmente realista un mundo futurista y decadente en el que el hombre se enfrenta al fin de su hegemonía planetaria ante la espontánea evolución de la inteligencia artificial, encarnada aquí en unos entrañables robots, los Pilgrim, un prodigio de diseño salido de User T38, empresa española de preproducción y postproducción que, al contrario que la crítica española, sí que sabe mirar más allá de sus narices. Como prueba de ello, la entusiasta acogida en el Fantastic Fest de Austin, justo como merece una película que, sin duda, con los años, será reverenciada por los aficionados.

Ya está aquí Annabelle, para recordarnos a todos lo mal que lo pasamos con ella en The Conjuring.

Ya está aquí Annabelle, para recordarnos a todos lo mal que lo pasamos con ella en The Conjuring.

Otro regreso, aunque en su caso es su primera vez en Sitges, es el de la muñeca Annabelle, en una pseudo precuela de la memorable The Conjuring (bautizada en España como Expediente Warren) que es un inofensivo entretenimiento para aficionados al cine de terror de toda la vida, y que dirige John Leonetti, habitual director de fotografía de James Wan.

Y hablando de terror, la doble entrega de Takashi Miike de este año se cierra con la estimulante Over Your Dead Body, en la que el director de Audition revisita una de las más famosas historias de fantasmas, sumergiéndonos en el mundo del teatro.

Y una de las mejores entradas del género en lo que va de año es Oculus, versión de largometraje de un corto firmado también por Mike Flanagan, en la que sobran las razones para no perdérsela. Es frenética, escalofriante, sorprendente y sale Karen Gillan, una de las musas del fantástico actual gracias a dos personajes: Amy Pond, ex compañera del Doctor Who, y Nébula, villana en la gigantesca Guardianes de la galaxia. Como en Annabelle, tenemos aquí otro objeto maldito, en este caso un espejo, al que le declara su particular guerra una inteligente jovencita con bastantes ases en la manga.

Oculus (2014) movie poster

Pertubadora es la palabra que define Honeymoon, de Leigh Janiak, una película de presupuesto casi inexistente que, aunque predecible, engancha cuando uno es consciente que la babosa pareja de recién casados que la protagoniza pronto va a trocar las mieles del deseo y el amor conyugal por el horror puro y duro. Ecos al Anticristo de Von Trier y una pizca del Cronenberg añejo en una de las perlas de la sección Fantàstic Panorama.

Y sin irnos tan lejos de los infiernos que a veces surgen en el seno de la pareja, Fabrice Du Welz regresa también a Sitges, tras la brutal Calvaire y la irregular aunque espectacular Vinyan, con Alleluia, inspirada en hechos reales. Sexo, engaño y muerte son sus ingredientes principales.

También cerca de la realidad más inquietante se encuentra la magnífica How I Live Now, film británico protagonizado por una arrolladora Saoirse Ronan que es mejor ver sin que te cuenten nada. Una fábula antibelicista sobre la maldición de convertirse en adulto en un mundo que no se merece a una especie como la humana. Pura misantropía en clave pop espléndidamente dirigida por Kevin Macdonald, autor de la aclamada El último rey de Escocia.

La espectacular Edad Media de Hard to Be a God, de Aleksei German.

La espectacular Edad Media de Hard to Be a God, de Aleksei German.

Y no nos olvidemos de la sección Seven Chances, que tiene dos títulos enormes que ofrecer estos días a los cinéfilos y cinéfagos más curtidos. Por un lado un merecido homenaje a la soberbia Wake in Fright, de Ted Kotcheff, que en una edición donde brillan miradas apocalípticas con paisaje australiano, como The Rover o These Final Hours, merece figurar como la obra seminal que es, estrenada por cierto en 1971 (no ha envecido ni un sólo año). Y luego tenemos Hard to be a God, la nueva adaptación cinematográfica de la novela de los hermanos Strugatski que en 1989 tuvo una primera versión producida en Alemania, y estrenada en España bajo el título de El poder de un dios. Esta nueva aproximación, que nunca pudo ver acabada su director, el genial Aleksei German, fallecido prematuramente, ha sido finalizada por su esposa y por su hijo, y es de esas cintas que dejan sin aliento, especialmente por su abrumandora ambientación. El mundo medieval en el que se desarolla esta particular historia de ciencia ficción, acerca del avance del ser humano y los males que arrastra siempre nuestra civilización, es de las que marcan época. Si encontráis tres horas para poder escaparos, el esfuerzo valdrá la pena. Es una película difícil, sí, pero única.

Y la fiesta continúa. Seguiremos contándolo. Consulta todas las películas y las proyecciones aquí.

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