Sitges 2013: Película a película (9)

| 25 octubre, 2013 | 0 Comentarios

En nuestra entrega de hoy, cine surcoreano comprometido y dos regresos muy esperados.

Un inquietante cartel para la ansiada secuela de 'Insidious'.

Un inquietante cartel para la ansiada secuela de ‘Insidious’.

Un póster que vende a la perfección el tono de 'Jiseul'.

Un póster que vende a la perfección el tono de ‘Jiseul’.

JISEUL
Corea, 1948: Una orden directa del ejército de Estados Unidos considera como rebeldes a todos los habitantes que vivan cinco kilómetros al norte de la frontera imaginaria que se ha trazado en el país asiático. Los habitantes de la  isla Jeju, que desgraciadamente figura en el nuevo mapa del enemigo, intentan esconderse ante la llegada del ejército surcoreano, cuya orden es fusilar a los rebeldes. La mayoría son campesinos, ganaderos, trabajadores a los que ni les va ni les viene todo este follón. La mayoría se hacinan en una cueva y unos pocos deambulan por la zona esperando que los soldados pasen de largo. La mayoría de los efectivos que deben acatar esta locura no están muy convencidos, pero poco a poco, sumergidos en una climatología hostil y una disciplina militar inhumana, se transforman en la máquina de matar que sus superiores anhelan. La caza del hombre está servida.

Capturada en blanco y negro en vídeo digital con un presupuesto minúsculo, esta producción surcoreana quita el hipo con su belleza y realismo descarnado. Una denuncia lúcida y directa contra la barbarie de la guerra y contra esos desalmados trajeados que cómodamente instalados en su olimpo particular utilizan a los menos favorecidos para que se manchen las manos cometiendo las peores atrocidades. Algo que por supuesto sigue pasando. Un necesario chute de buen cine a la vena, por deprimidos que nos deje.

 

El hijoputismo institucionalizado de 'National Security'.

El hijoputismo institucionalizado de ‘National Security’.

NATIONAL SECURITY
Y ya hundidos tras el visionado de Jiseul, pedimos dos tazas más. El siguiente plato ahonda en otro episodio oscuro de la reciente historia de Corea. 1985: Dictadura militar surcoreana en su apogeo. Las revueltas estudiantiles que demandan la instauración de una democracia son atajadas con violencia y uno de sus cabecillas es retenido ilegalmente en una comisaría en la que, durante 21 días, es sometido a torturas para que confiese su implicación en estas protestas.

La película describe con todo lujo de detalles el trato vejatorio de los oficiales de la ley (algunos más reacios que otros), supervisados por un hijo de la gran puta sádico que enseña a sus colegas hasta dónde llegar a la hora de torturar al sospechoso. Una película escalofriante pero de ánimo conciliador que recrea un hecho real en toda su crudeza. Desde aquí un agradecimiento a los programadores de Sitges 2013 por permitirnos descubrir en una sala de cine, como Dios manda, películas que muy difícilmente llegarán a las salas comerciales de nuestro país.

Ryan Gosling intenta conectar algún gancho al invencible Vithaya Pansringarm.

Ryan Gosling intenta conectar algún gancho al invencible Vithaya Pansringarm.

ONLY GOD FORGIVES
Los que llevamos unos años viniendo por aquí ya conocíamos de sobra al bueno de Nicolas Winding Refn. Recuerdo la cara de póquer de buena parte de la audiencia tras la proyección de Fear X, una película cinematográficamente intachable pero aburrida e insípida como pocas. Un año antes de que llegase el fenómeno Drive, Sitges llegó a programar dos películas suyas, invitándolo para la ocasión. Una fue Bronson, su intento de emular a Kubrick: Una cinta espectacular, pero bastante plana y vacía. La otra era la más interesante pero igualmente aburrida Valhalla Rising, su intento de emular a Werner Herzog y la maravillosa Aguirre, la cólera de Dios. Ésta última se permitió presentarla Refn, con su habitual arrogancia, como su película de ciencia ficción. Marciana era un rato, eso no se lo vamos a negar.

Pasada la resaca Drive, el cineasta danés vuelve por sus fueros habituales, un cine estéticamente apabullante pero más vacío que el cerebro de los teletubbies. A medio camino entre el Melville insinuado en Drive y el cine oriental más rompedor de los últimos años, Only God Forgives nos cuenta la historia de dos hermanos que llevan un gimnasio como tapadera de su emergente negocio de narcotráfico. El problema es que el mayor es un vicioso de tomo y lomo y se mete en un fregado que acaba poniéndole en el punto de mira del detective de homicidios más friki de la ciudad. Un tipo que arregla todos sus problemas con una espada que maneja mejor que Conan. El hermano pequeño entra en un conflicto a medio camino entre Hamlet y Macbeth. Por un lado no quiere tomar represalias contra el poli justiciero porque sabe que su hermano es un cabronazo, pero cuando allí se presenta su madre, ésta hace todo lo posible porque el chico se manche las manos de sangre cuanto antes. Puede que contado así suene bien, pero la película es un continuo regodeo en su propia autocomplacencia y estupidez. Bonita es un rato, pero también una comedia involuntaria en demasiadas ocasiones. Ciertamente, el problema de la obra de Refn son los guiones. Por eso Drive sigue siendo su mejor película hasta la fecha.

 

Uno de los muchos planos con sorpresa de 'Insidious: Chapter 2'.

Uno de los muchos planos con sorpresa de ‘Insidious: Chapter 2′.

INSIDIOUS: CHAPTER 2
Parece que James Wan ha aprendido algunas cosas tras su excelente Expediente Warren (The Conjuring). Su secuela de Insidious se revela más clásica y menos vulgar que su predecesora. No abusa del efectismo ni se mete en aguas pantanosas, como aquella especie de puticlub fantasmal repleto de luces de colorines y gente más maquillada de la cuenta que echaba a perder la atmósfera de la cinta original en su último tramo. Eso sí, durante este denominado Capítulo 2, e intentando ir al grano, paradójicamente se acaba por marear un poco la perdiz, pero en cuanto las piezas están situadas sobre el tablero, sólo cabe disfrutar.

Si al final de la primera parte descubríamos que el cabeza de familia había sido infectado por un espíritu malintencionado, ahora descubriremos de quién se trata realmente esta presencia invasora. Por el camino, nuestros parapsicólogos más frikis añadirán algo de comedia, un tanto forzada, eso sí, al conjunto, y la sufrida familia protagonista tendrá nuevas razones para plantearse mudarse a una cueva o a un camping en la playa, porque todo en su hogar es materia prima para un desagradable sobresalto, empezando por el piano, siguiendo por los espejos, sótanos, desvanes y, por supuesto, esos armarios traicioneros. Insidious: Chapter 2 no inventa nada nuevo, pero se disfruta con agrado de principio a fin, que es lo que pretende, y deja naturalmente la puerta abierta a futuros capítulos de los que, así lo ha anunciado, James Wan no formará parte como director.

No te pierdas la siguiente entrega.

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Category: Reportajes

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