Sitges 2013: Película a película (8)

| 24 octubre, 2013 | 0 Comentarios

Marchando una de sorpresas y decepciones. El cine es así. Unas veces te lo da, otras te lo quita.

Un monstruo clásico en clave adaptado al siglo XXI... ¿ o no?

Un monstruo clásico adaptado al siglo XXI… ¿ o no?

Un póster que adquiere un enorme significado una vez vista 'Coherence'.

Un póster que adquiere un enorme significado una vez vista ‘Coherence’.

COHERENCE

Una de las mayores sorpresas de Sitges 2013. Una cinta de ciencia ficción hecha con cuatro duros y muchísimo talento. Los actores están excelentes, pero el guionista y director es aquí la estrella, James Ward Byrkit, que al presentar la cinta afirma que ha creado la película teniendo en todo momento respeto por su audiencia. Y es evidente una vez arranca esta película que ya estoy deseando revisar, porque estoy seguro que tendrá recompensa en su segundo visionado, ventajas de meterse de lleno en el mundo de las realidades alternativas.

Todo empieza durante una cena entre amigos. Esa noche pasa un cometa por la tierra con una historia oscura en su anterior visita. Al parecer, una mujer que asesinó a su marido aquella noche volvió a encontrarse con él, vivito y coleando, apenas unas horas después. Lo que parece una anécdota de sobremesa se convierte en una inquietante realidad cuando el grupo de amigos descubre luces encendidas en la casa de al lado, deshabitada hasta ese mismo día. Las revelaciones y las sorpresas darán paso a la sospecha en un inquietante juego donde el espectador también es bienvenido. Una de las sensaciones de Sitges 2013, y uno de los más ingeniosos films de ciencia ficción de los últimos años, con permiso de Primer. Imprescindible.

El póster daba mal rollito. Y no precisamente en el buen sentido. Algo debimos olernos, leñe.

El póster daba mal rollito. Y no precisamente en el buen sentido. Algo debimos olernos, leñe.

SAPI (POSSESSION)

Y de una grata sorpresa a la decepción más abrupta. Brillante Mendoza se nos metió en el bolsillo con su tremenda Kinatay, aquella contundente y lúcida reflexión sobre el acto criminal, sus inductores, ejecutores y resortes. Y sabíamos que algo de ese trasfondo social íbamos a encontrar en su nuevo largometraje, Sapi, una cinta sobre posesiones demoníacas que muchos, entre ellos yo, no creíamos que fuese a ser cine de género en toda regla. Pero a los pocos minutos de proyección queda claro de que se trata de una película de terror. Eso sí, con el tono casi documental de sus anteriores trabajos, pero con la intención de asustar a la audiencia. Y aquí se nos cae al suelo el prestigio ganado hasta hoy por el cineasta filipino, que parece haber visionado a toda prisa un buen un puñado de clásicos sobre el tema antes de rodar su peliculita de terror. El acercamiento es tan pueril que a veces causa risa.

La cosa se puede resumir en que de tanto perseguir al demonio intentando cubrir en los telediarios una serie de posesiones demoníacas, un cámara y un presentador de cadenas rivales acaban llevándose al curro y, lo que es peor, a casita, al mísmisimo anticristo, el cual se les revela como una presencia inquietante o simplemente en forma de sueños y sentimientos negativos que convertirán sus vidas en un… sí, lo habéis adivinado: un infierno. Uno equiparable al que un sufrido espectador debe hacer frente durante dos horas para darse cuenta de que aquí no hay nada más que rascar, sólo una burda metáfora sobre la amoralidad de los medios de comunicación. Ay, que dolor.

Humor absurdo y mucha, mucha mala baba en 'Borgman',.

Humor absurdo y mucha, mucha mala baba en ‘Borgman’,.

BORGMAN

Más fina le ha salido la metáfora al bueno de Alex van Warmerdam, que nos vuelve a regalar otra exquisita comedia negra, impecable en lo cinematográfico, y cargada de dobles sentidos y mala baba. Su idea es tan sencilla como políticamente incorrecta: demoler desde dentro una institución como la de familia occidental, poniendo en su objetivo a las clases más adineradas, aquellas que exportan ese esquema tan ordenado y predecible, con esa vivienda con garaje y piscina, con la parejita de niños perfectos, esa rutina sexual sin sorpresas, esa xenofobia latente y ese miedo a cambiar, a trasgredir cualquiera de esas normas que les acercan a la perfección social a ojos de sus semejantes. Para ello, cual reverso oscuro de Boudu salvado de las aguas, un mendigo se introduce en el seno de una de esas familias. Y, poco a poco, la contamina con su presencia.

Y aquí comienza el debate, porque el tipo no martiriza a estas familias solo, tiene a un grupo a sus órdenes perfectamente organizado. La metáfora del monstruo clásico está sugerida, que no explicada. Y yo me decanto por la del íncubo, ese demonio con forma de varón que obtiene placer carnal de la mujer. Aquí erotiza a la ama de casa, pero nunca consuma. El malévolo invasor de Borgman abusa de ella invadiendo su intimidad y destruyendo por dentro su pacífico y perfectamente organizado hogar, robando un pedacito de alma al marido y a cada uno de los niños. Porque son sus crías lo que realmente codicia. Como veis, por muy cómica que resulte, Borgman da muy mal rollo. Y en ese sentido es todo un triunfo. Uno de los títulos más perversos y satisfactorios de Sitges 2013.

 

Lo mejor de 'Kiss of the Damned', su espectacular póster.

Lo mejor de ‘Kiss of the Damned’, su espectacular póster.

KISS OF THE DAMNED
Un hombre conoce en un videoclub a una atractiva y misteriosa joven que vive con toda clase de lujos en un caserón vigilado por una discreta y muy cumplida ama de llaves. Ella es una vampiresa y a él no le va a importar nada  unirse a su exclusivo club de chupasangres si así se la puede llevar a la cama. Dos solitarios acaban encontrar un sentido a sus vidas a través del amor. Nada nuevo bajo el horizonte.

La cosa es que si echamos un vistazo al envoltorio es donde encontramos la chicha, ya que estamos ante un homenaje al cine de terror gótico-erótico de cineastas como Jean Rollin. Y tras un arranque bastante torpe la película parece encontrar el tono, algo a lo que ayuda, y mucho, una bella banda sonora original de Steven Hufsteter, que convence más que la puesta en escena del film a la hora de emular ese cine ya extinto. Lamentablemente, todo acaba por resultar banal y bastante pretencioso, especialmente por un reparto nada convincente y un guión bastante tontorrón, algo que queda patente en una escena que describe una fiesta de alta sociedad para vampiros, y que si es divertida no es porque sus diálogos sean ingeniosos, más bien por lo contrario.

No te pierdas la siguiente entrega.

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Category: Reportajes

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