Sitges 2013: Película a película (7)

| 23 octubre, 2013 | 0 Comentarios

Sigamos con un noir indio, lo peor del cine indie, el nuevo exabrupto de Robert Rodriguez y un remake como Dios manda.

Póster del apreciable remake de 'Somos lo que hay'.

Póster del apreciable remake de ‘Somos lo que hay’.

Tres destinos diferentes para el tiroteo del monzón.

Tres destinos diferentes para el tiroteo del monzón.

MOONSOON SHOOTOUT

Si habéis visto La vida en un hilo, de Edgar Neville, podréis haceros una idea de lo que depara esta modesta producción de origen indio que se desmarca de la horterada habitual de bollywood para ofrecernos una pesimista reflexión sobre las consecuencias del crimen y la lucha contra éste. El destino tiene tres caminos posibles y todos con regusto amargo. Como indica el título, el punto de inflexión tiene lugar durante un tiroteo bajo la lluvia. Un policía novato encañona a un peligroso criminal y el que pueda detenerlo o abatirlo con su arma podría afectar a sus seres queridos más cercanos, pero también a sus compañeros de trabajo y a terceras personas vinculadas a la existencia del delincuente. Hay que decir que sus primeros 20 minutos hacen presagiar lo peor, pero en cuanto la historia se mete de lleno en las posibilidades, el film gana en interés y contundencia. No ha sido para tirar cohetes, pero sorprende.

 

Un vistazo a la mente de Charles Swan III.

Un vistazo a la mente de Charles Swan III.

A GLIMPSE INSIDE THE MIND OF CHARLES SWAN III
Vale. Es oficial. Los hijos de Coppola son un bluff. Con la Sophia ya tenemos pruebas de sobra, y si alguien tiene alguna duda que sufra… perdón… que vea sus dos últimos caprichos, Somewhere y The Bling Ring. Con Roman la cosa parecía distinta tras disfrutar su ópera prima, la deliciosa CQ, que a pesar de ser ignorada por la mayoría de los distribuidores, entre ellos los españoles, descubrimos gracias a la veterana sección Seven Chances (y van 20 años) del Festival de Sitges.

Ha llovido lo suyo desde entonces, y este cineasta multidisciplinar que es Roman Coppola regresa al largometraje con un producto de bajo presupuesto, bien rodeado de amigos y conocidos, para contarnos la encrucijada vital de un diseñador especializado en portadas de discos que sufre una depresión de caballo tras ser abandonado por su novia. Woody Allen ya intentó sin demasiado éxito artístico el plagio-homenaje-remake de Fellini 8 1/2 en Recuerdos (Stardust Memories) y Coppola Jr. intenta hacer algo parecido para darse un batacazo todavía peor, porque en apenas 80 minutos que dura el film uno tiene tiempo para aburrirse de sobra. Y eso que gente como Bill Murray nos recuerda sin éxito que estamos viendo una comedia o mujeres como la maravillosa Mary Elizabeth Winstead intenten aportar algo de picante a ese complejo universo personal multirreferencial del protagonista, encarnado por un Charlie Sheen en horas muy bajas, y que nos recuerda más al Dudley Moore en plena crisis de los 40 de 10, la mujer perfecta que al Mastroianni del adorado cine italiano que en sus dos películas evoca Roman Coppola. Menuda decepción.

 

Una imagen vale más que mil palabras.

Una imagen vale más que mil palabras.

MACHETE KILLS 

A la primera secuela de Machete entramos curados ya de espanto. Sufrimos la primera entrega con estoicismo, nos reímos con algún que otro detalle y nos aburrimos soberanamente con la torpe y reiterativa narración de Robert Rodriguez, que suele ocultar su incompetencia con la cámara en la sala de montaje. Esta segunda parte es más de lo mismo, aunque se deja ver con un poco más de agrado gracias al elenco de mujeres espectaculares que añade algo de glamour y belleza al cochambroso conjunto: Alexa Vega, Michelle Rodriguez, Sofía Vergara, Amber Heard, Vanessa Hudgens y Lady Gaga.

El mejor chiste de Machete Kills quizá sea el tráiler que abre la película, el de la tercera aventura del mercenario mexicano, destripándonos la conclusión de esta segunda parte. ¿Pero a quién le importa? Mel Gibson es el malo, Charlie Sheen, que ahora se hace llamar Carlos Estévez, interpreta al presidente de Estados Unidos y Danny Trejo, que ya casi ni se puede mover, es el imposible héroe de la función, que sigue filosofando a su manera: ‘Machete quiere a todo el mundo‘. Y eso a pesar de ir decapitando, golpeando y disparando a casi todo lo que se le pone por delante. Cine porque sí.

Una paz familiar a punto de saltar en pedazos.

Una paz familiar a punto de saltar en pedazos.

WE ARE WHAT WE ARE

Y llegó la sorpresa con el siguiente remake programado. Tuvimos la mala fortuna de sufrir el original mexicano en Sitges 2010, pero el tercer largometraje de Jim Mickle (Stake Land) convierte aquel descalabro en un American Gothic con todas las de la ley, bendecido por un  estupendo reparto (en el que brilla con luz propia el inconmensurable Michael Parks) y un guión que sabe dejar a un lado la paja para ir al meollo de la cuestión.

El resultado es una de esas impecables producciones de serie B que saca los colores a buena parte del mainstream hollywoodiense. Un inquietante viaje a la Norteamérica más desconocida, donde una inconfesable tradición familiar, en este caso el canibalismo, emerge con fuerza en el seno de un hogar castigado por la crisis económica.

No te pierdas la siguiente entrega.

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Category: Reportajes

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