Sitges 2013: Película a película (6)

| 22 octubre, 2013 | 0 Comentarios

Marchando una dosis cuádruple de decepción: Dos remakes, secuestros, vampiros, telequinesis… y aburrimiento.

Cuidadín con 'Patrick'. El que avisa no es traidor.

Cuidadín con ‘Patrick’. El que avisa no es traidor.

 

Michael Eklund y Abigail Breslin en 'The Call'.

Michael Eklund y Abigail Breslin en ‘The Call’.

THE CALL
Brad Anderson es otro clásico de Sitges. Muchos lo descubrimos aquí con su inquietante Session 9, y nos quedamos alucinados con ese esquelético Christian Bale de El maquinista. Sin embargo, posteriores trabajos del cineasta acabaron por decepcionar a la mayoría, como fue el caso de Transsiberian o Vanishing on 7th Street. Y a este segundo grupo podría sumarse The Call. Una película muy entretenida, pero como tantos thrillers de hoy en día no puede evitar caer en el absurdo. Hablamos de sus últimos 15 minutos. Hasta ahí la película se ven con interés a pesar de los tópicos.

Halle Berry se dedica en cuerpo y alma a su trabajo, consistente en atender llamadas de urgencia. Pero la chica tiene un trauma, porque no pudo impedir un asesinato meses atrás. Un día como cualquier otro recibe la llamada de una adolescente (Abigail Breslin) abducida en el aparcamiento de un centro comercial. Retenida en el maletero del coche de su secuestrador, logra alertar a las autoridades y, minuto a minuto, seguimos angustiados el mano a mano del criminal, de camino a su escondite, con las fuerzas del orden, que intentan interceptarlo durante el viaje. Pero todo se estropea al final en busca de ese inesperado retruécano final. Una lástima.

 

Sharni Vinson y su gran admirador, el temible Patrick (Jackson Gallagher).

Sharni Vinson y su gran admirador, el temible Patrick (Jackson Gallagher).

PATRICK
Primer remake que vemos en el festival y que supone una sonada decepción no sólo para el que conozca la cinta original de Richard Franklin, estrenada en 1978, sino para cualquier aficionado al cine de terror.

Eso sí, el que avisa no es traidor, y Mark Hartley, director de esta nueva versión, presentó la película con el siguiente aviso: “Todo aquel que espere una película sutil que abandone la sala inmediatamente“. Debimos hacerle caso, porque hacía tiempo que no veíamos una cinta tan estridente y exagerada hasta el ridículo, tan efectista y bobalicona, y eso a pesar de ser bastante fiel a la original. También es cierto que nunca fui un gran admirador de aquella película, pero al menos funcionaba bastante mejor en aspectos como la dirección de actores, la fotografía o el montaje. Esta resulta artificial y forzada hasta la carcajada. Y todo a cuenta de un jovencito en coma que comienza a comunicarse con una enfermera que pronto descubre que el muchacho tiene poderes telequinéticos con el que está dispuesto a manipular a todo que se le ponga por delante.

 

Noomi Rapace le propina un beso a Rachel McAdams en 'Passion'.

Noomi Rapace le propina un beso a Rachel McAdams en ‘Passion’.

PASSION
Este año hemos visto a unos cuantos directores chochear en el pleno sentido de la palabra. Algunos de ellos no son tan mayores, como ha sido el caso de Almodóvar y su horripilante Los amantes pasajeros, o Danny Boyle, con esa estulticia que es Trance. Brian De Palma, con 73 años, se une al club con Passion, segundo remake que sufrimos este año, en este caso de una producción francesa nada memorable titulada Crime d’amour, de Alain Corneau, estrenada en 2010.

La estructura del film de De Palma es casi idéntica, pero intenta ser más atrevida, hasta el punto de parecer una parodia de su cine a medida que avanza el metraje, que nos describe la destructiva relación entre una ejecutiva de una agencia publicitaria y su alumna más aventajada en la empresa. Oportunismo, ambición, manipulación, humillación, sexo y crimen conforman el cóctel de este thriller que no tarda en convertirse en una comedia involuntaria en toda regla.

 

Yannick Rosset intentando acojonar a la audiencia... sin éxito.

Yannick Rosset intentando acojonar a la audiencia… sin éxito.

CHIMÈRES
El cine low cost está presente este año en casi todas las secciones del festival, y aquí tenemos otro ejemplo, una producción amateur de origen suizo que arranca en la hermosa Rumanía siguiendo los pasos de una acaramelada pareja que pronto se topa con la tragedia. Él sufre un atropello y una desafortunada transfusión de sangre lo acaba por transformar en un vampiro, algo que descubrirá ya de regreso a casa.

Es inevitable aburrirse al adentrarnos en la rutina diaria de esta pareja cuya estabilidad saltará en pedazos ante la llegada de lo sobrenatural. Y es que todo está filmado sin gracia alguna, sin sentido del ritmo y del ridículo y con unos actores con alergia a la naturalidad.

Menudo domingo llevamos, y eso que parecía haber arrancado bien. Es preciso tomarse una copa antes de planchar la oreja. Mejor olvidar.

No te pierdas la siguiente entrega.

Tags: , , , , , , , , , ,

Category: Reportajes

Deja un comentario