Sitges 2013: Película a película (16)

| 15 noviembre, 2013 | 0 Comentarios

Tres parejas de directores, dos comedias de terror, un found footage y un anime estereoscópico.

Una vuelta al mundo, una infección. El sugerente póster de 'Afflicted'.

Una vuelta al mundo, una infección. El sugerente póster de ‘Afflicted’.

Los supermechas de Kenji Kamiyama.

Los supermechas de Kenji Kamiyama.

009 RE: CYBORG

Robots de última generación convertidos en superespías que charlan sobre ángeles y filosofan sobre Dios y la creación entre misión internacional y escaramuza por tierra, mar, aire… y espacio exterior. He aquí uno de esos animes repletos de espectacularidad y diálogos con pretensiones. No en vano, es una nueva adaptación del manga de Shôtarô Ishinomori. El problema es que condensa demasiada información en muy poco tiempo, sobrecargando de diálogos bastante densos las escenas de calma entre las numerosas y apabullantes secuencias de acción de la película, que pudimos disfrutar en pantalla gigante y un soberbio 3D.

El film de Kenji Kamiyama, director admirado entre otras cosas por su inolvidable trabajo en la serie de Ghost in The Shell: Stand Alone Complex, podrá pecar de pretencioso con lo poco que cuida a sus personajes, pero no deja de ser un entretenimiento visualmente deslumbrante que al menos conserva e insinúa algunas de las buenas ideas sobre inteligencia artificial que contiene el manga de Ishinomori.

Los protagonistas de 'All Cheerleaders Die'.

Los protagonistas de ‘All Cheerleaders Die’.

ALL CHEERLEADERS DIE

Un divertidísimo remake firmado por los directores del largometraje original, filmado de forma amateur y en vídeo digital allá por el año 2001.

Lucky McKee, cineasta consagrado en el género de terror, gracias a films como May, The Woods o The Woman,  y Chris Sivertson, un nombre asociado a  la serie B más chusca, se han reunido como dos buenos amigos para rehacer esta comedia de terror que parece un capítulo de Buffy Cazavampiros con sobredosis de mala leche. Brujas, chicas en busca de venganza, futbolistas indeseables, muertos vivientes, animadoras resucitadas, desorden hormonal… todo a un ritmo endiablado y sin hacer ascos al gore y al sexo, como Dios manda. Cine de terror adolescente con regusto a clásico de los 80 que hizo las delicias del público, como no podía ser de otra manera con semejante fórmula.

Estoy malito. Bienvenidos a 'Afflicted'.

Estoy malito. Bienvenidos a ‘Afflicted’.

AFFLICTED
Chronicle en clave de terror. A grandes rasgos, eso viene a ser Afflicted, otra de las grandes sorpresas de Sitges 2013, demostrando además que el found footage puede seguir dando alegrías y que una película de terror no tiene porqué tener protagonistas odiosos sí o sí (¿alguien dijo Hooked Up?). De hecho, sus directores, Derek Lee y Chris Prowse, son aquí también las estrellas, y aparte de preocuparnos por lo que les pasa en la película, derrocharon encanto antes de la proyección de su excelente ópera prima, que ya ha puesto sobre ambos toda la atención de los aficionados… y, más que probablemente, también la de Hollywood.

No conviene revelar de la trama mucho más aparte de lo dicho ya, sólo que dos amigos se lanzan a dar la vuelta al mundo dejando constancia de sus vivencias en un blog. Entonces, uno de ellos liga con una misteriosa muchacha en París y desde ese encuentro nada volverá a ser lo mismo. Terror, humor, acción, sorprendentes giros argumentales y una deliciosa sorpresa final escondida en sus títulos de crédito. Y todo en apenas 80 minutos de esos que pasan como un suspiro. Imprescindible.

De izquierda a derecha: el poli, el pederasta, el abuelo y el padre de 'Big Bad Wolves'.

De izquierda a derecha: el poli, el pederasta, el abuelo y el padre de ‘Big Bad Wolves’.

BIG BAD WOLVES

Llegó a Sitges con muy buena prensa esta comedia negrísima de origen israelí con ecos al cine de los hermanos Coen. Sus simpatiquísimos directores, Aharon Keshales y Navot Papushado, la presentaron poniendo el acento en que su mayor objetivo era hacer cine de género, algo casi proscrito en su país de origen (no andamos muy lejos en España en ese sentido). Si a eso sumamos una mala uva bastante importante y una sorprendente y muy sana mirada autoparódica sobre el comportamiento paranoico de una nación como Israel, por muy sórdida que resulte la premisa, Big Bad Wolves se mete inmediatamente a la audiencia en el bolsillo.

Un profesor sobre el que pesa la sospecha de ser un pederasta con un escalofriante historial de abusos y asesinatos es vigilado de cerca por la policía, que aún no ha conseguido demostrar su culpabilidad. Como los indicios son numerosos, el padre de una de sus víctimas decide capturarlo y darle a probar su propia medicina. Pero su plan pronto queda al descubierto para el agente de la ley que sigue los pasos del presunto criminal… El resultado es una lúcida y pesimista reflexión sobre la acción de la justicia y las consecuencias de la violencia en la que no queda títere con cabeza. El ser humano siempre ha dejado mucho que desear y, por muchos miles de años que lleve sobre la faz de la tierra, no ha mejorado mucho.

Conviene destacar la arrolladora banda sonora original de la película, compuesta por Haim Frank Ilfman, quizá bastante superior a las imágenes que acompaña. Ahí radica una de los pocos problemas de este estupendo thriller: en algunos momentos peca de grandilocuente, desterrando la sutileza a pesar de lo agudos que son sus diálogos y lo conciso y efectivo que es su discurso.

No te pierdas la siguiente entrega.

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