Sitges 2013: Película a película (12)

| 30 octubre, 2013 | 0 Comentarios

Amnesia, telequinesis, encuentros en la tercera fase y Shakespeare. Esto es Sitges. Todo es posible.

Shakespeare según Joss Whedon.

Shakespeare según Joss Whedon.

Sharlto Copley, a tiro limpio, en 'Open Grave'.

Sharlto Copley, a tiro limpio, en ‘Open Grave’.

OPEN GRAVE

Otro cineasta que confirma su calidad este año es Gonzalo López-Gallego. En Sitges 2011 disfruté como un enano su anterior película, muy cuestionada, por cierto: Apollo 18, un excelente found footage capaz de mantenerte pegado a la butaca del primer minuto al último. Gallego no intenta cambiar el séptimo arte, pero se desvive por hacer buen cine de género. Y vaya si lo está logrando. Esta vez, además, cuenta con un guión bastante superior a los de sus anteriores películas, una de esas historias que no conviene que te destripen, y de la que uno va descubriendo sus detalles secuencia a secuencia, hasta llegar a un clímax de lo más satisfactorio.

Sin desvelar nada importante, la cinta arranca con un Sharlto Copley, más comedido que de costumbre, pero brillante, que despierta amnésico en una fosa común infestada de cadáveres. Tras abandonarla, llega al edificio más cercano, un caserón donde un grupo de personas con los mismos problemas de memoria se preguntan si es prudente fiarse los unos de los otros. ¿Son víctimas y verdugos bajo el mismo techo? Y no menos importante: ¿Cómo demonios han llegado allí? Entre los objetos desperdigados por el inmueble hay libros ocultistas, pero también instrumental científico. El enigma está servido. Sin descubrir la pólvora, Open Grave es una de esas pequeñas películas de terror que no defraudan, gracias a un buen reparto, un buen guión y una excelente puesta en escena. Desdeñar semejante bombón sería una insensatez.

Los niños perdidos de 'Dark Touch'.

Los niños perdidos de ‘Dark Touch’.

DARK TOUCH

Vale, esta telequinesis mola mucho más que la del remake de Patrick. El problema es que esto es un tren descarrilado. Nada sorprendente viniendo de Marina de Van, vieja conocida en Sitges, y siempre con títulos a medios gas, como ese trasunto de Vértigo llamado Ne te retourne pas, o esa apología vegetariana que es Le petir poucet. Su objetivo aquí es el maltrato infantil. La vuelta de tuerca está en que la víctima es una niña que desarrolla unas poderes telequinéticos con los que una noche ejecuta a sus padres maltratadores. Así, es temporalmente adoptada por unos amigos de los difuntos desaprensivos, mientras una policía bastante desconcertada intenta atar cabos sobre lo ocurrido.

Pero nuestra niñita pronto es consciente de su poder, y decide empezar a usarlo contra todo aquel adulto con intenciones ambiguas hacia los más pequeños, además de reclutar a otras víctimas del maltrato, juntando un particular grupo de niños perdidos. La película no escatima detalles a la hora de poner en escena los ataques de ira la mocosa, lanzando objetos cortantes y estrellando muebles de considerable tamaño contra sus enemigos. La cosa podría haber dado mucho de sí, pero más allá de tanto artificio, la sensación de caos narrativo y estar a merced de un guión caprichoso acaban por arruinar la película.

Una ilusionada tripulación antes de que todo se vaya a tomar por...

Una ilusionada tripulación antes de que todo se vaya a tomar por…

EUROPA REPORT
Más Sharlto Copley y más found footage... En este caso, más que encontrado sería enviado. Una suma de bitácoras personales y el registro audiovisual de la misión de un grupo de astronautas de camino a Europa, la luna de Júpiter en la que se conoce la presencia de agua y donde se presume la existencia de vida en un alto porcentaje estadístico. Y ese es el objetivo: encontrar vida tras 22 meses de viaje, los suficiente para que pase algo imprevisto. Y por supuesto ocurre.

Tengo debilidad por las pelis de astronautas que deben hacer frente a imprevistos de todo tipo durante sus ambiciosas misiones. Pero esto no es Apolo 13. En alma está más cerca de, oh, sorpresa, segunda aparición del día, Apollo 18, otra película de bajo presupuesto pero más intensa en todos los sentidos. No quiero ser aguafiestas: Europa Report también es bastante efectiva a su manera, con un reparto creíble y una perfecta dirección artística firmada por Eugenio Caballero (Oscar por El laberinto del fauno), una hermosa banda sonora original de Bear McCreary (sí, el genio de Battlestar Galactica) y unos efectos visuales que aunque cumplen constituyen uno de los puntos más flacos del invento. Y aunque se ve con agrado, nunca termina de despegar y deja un sabor agridulce por lo predecible que acaba siendo una vez que los valientes y pacientes astronautas aterrizan en el satélite. Un must para los incondicionales de la ciencia ficción con fundamento, pero tierra de nadie para quien busque una experiencia de impacto. Nunca llueve a gusto de todos. Y mira que aquí en Sitges jarrea lo suyo.

La maravillosa Amy Acker poniéndose al día en 'Much Ado About Nothing'.

La maravillosa Amy Acker poniéndose al día en ‘Much Ado About Nothing’.

MUCH ADO ABOUT NOTHING

Como bien apuntó el crítico de cine que nos presentó la nueva película de Joss Whedon, la primera duda que le asalta a uno al verla es porqué el creador de Buffy zacavampiros ha evitado adaptar el texto de Shakespeare, respetándolo hasta la última coma, aunque haya trasladado la acción a la actualidad, convirtiendo en protagonistas a la alta sociedad californiana. Pero pronto todo empieza a tener sentido. Sus actores fetiches, su respeto por una obra tan ingeniosa, trufada de diálogos chispeantes tan del gusto del guionista de Atonishing X-Men. Esto es una terapia. Y la prueba más contundente es que fue filmada en el intervalo de tiempo que se prolongó entre el final del rodaje de Los Vengadores y su postproducción.

Whedon se olvida aquí por unas semanas de presupuestos millonarios, retos técnicos en plató, constante atención al fandom de Marvel e interminables reuniones con consultores creativos y ejecutivos muy pendientes de cada uno de sus movimientos. Salvo un breve pero elegante prólogo que pretende acotar el terreno del sexo antes de introducirnos en el sendero del puro romance, la  puesta en escena de Much Ado About Nothing es un mero servicio a la calidad del texto y los actores encargados de insuflarle nueva vida, siendo unos magníficos Amy Acker y Alexis Denisof el alma de la película.

El resultado se aleja sabiamente de la a veces embarazosa gravedad del Mucho ruido y pocas nueces de Kenneth Branagh, aunque, como no podía ser de otra forma, comparta su atmósfera festiva y vitalista. Whedon, que también escribe la banda sonora del film, despoja de cualquier gravedad al conjunto, y el algo anticuado salto de la comedia a la tragedia, y viceversa, de la obra original, es presentado aquí, claramente como un juego. Y si uno se deja llevar por la sensación de ligereza de esta agradable reunión de amigos… acabas por sentirte uno más entre ellos.

No te pierdas la siguiente entrega.

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Category: Reportajes

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