‘Último destino’ (Last resort): soldados en pie de guerra

| 3 diciembre, 2012 | 0 Comentarios

Último Destino (Last resort)

Último Destino (Last resort)

¿Qué, echábamos de menos tipos de uniforme en la pequeña pantalla? Desde que JAG nos abandonó y nos dejó con sus hijitos Navy/NCIS, que van de paisano, la cosa andaba triste en este aspecto. Pero no hay problema: un submarino lleno de marineritos yanquis está a punto de desembarcar, primero en AXN (el 3 de diciembre) y luego en el canal de Mediaset que tenga a bien emitir Last resort, que aquí se llamará Último destino. La pena es que ya está cancelada en su casa. Cachis.

Érase una vez un capitán de un submarino estadounidense (Andre Braugher) que, tras recoger una balsa llena de SEAL que aparecen de la nada después de una misteriosa misión, recibe la orden de lanzar un par de misiles nucleares de esos a Pakistán. Total, lleva 18; por soltar dos no le va a pasar nada. Pero el hombre, mosqueado porque la comunicación llega por un canal que no es el que debería ser, duda y pide confirmación. El muy desobediente. Así que, para que le quede claro quién manda en esto de decidir a quién se machaca y a quien no, otro barquito con la misma bandera de barras y estrellas dispara contra ellos. Por listos.

Ultimo DestinoNo, no se los cargan. Y como está claro que en su casa no los quieren, se van y toman una isla tropical (si uno se va a montar una rebelión, que sea con playa y palmeras) que casualmente tiene una base de la OTAN incluida. Y bar. Y mafiosos locales. De todo, oiga. Esta gente sí que sabe escoger los destinos vacacionales.

El segundo de abordo en la nave es nada menos que Scott Speedman, que ha hecho otras cosas en su vida pero será para siempre el chico de Felicity. Qué le vamos a hacer. Bueno, pues esta vez vuelve a ser lo más de lo más: que lo mismo te calcula una ruta sin contar con los dedos, que se viste de G.I. Joe y se va a pegar unos tiros, o se enfunda el modelo blanco con gorra de plato y parlamenta con el enemigo. Es superpatriota, superhonorable y superleal. Y sí, en algún momento llega a dar grimilla.

Sam Kendall, que es como se llama esta joya, tiene una esposa en casa, a quien da vida Jessy Schram (Falling Skies, Cenicienta en Érase una vez), que pelea cual jabata para descubrir qué es lo que está pasando en realidad. Y aunque oficialmente son considerados traidores -la versión oficial de los hechos no concuerda exactamente con lo sucedido-, no es la única que está de parte de los escapados. Una rica heredera de familia dedicada a la fabricación de armamento, con bastante conocimiento del tema y contactos en las altas esferas, se huele que pasa algo raro. Dos chicas guerreras, ellas. Y el padre de la tercera al mando en el USS Colorado (Daisy Betts), que resulta ser alto gerifalte militar, y que está encarnado por Bruce Davison (X-Men).

Otro de los que mandan es bicho conocido en esto de las series de soldaditos: Robert Patrick (The Unit, Expediente X). Y luego están el SEAL James King (Daniel Lissing) y la dueña del bar en el que se instala nada más llegar, Tani (Dichen Lachman).

¿Las causas del desastre? Nunca se sabe. Pero ellos debían de tener varias ideas al respecto, porque en el último episodio emitido antes de la debacle definitiva, decir que las historias dan un giro de ciento ochenta grados sería quedarse corto. Si se hubieran dejado de tonterías y hubiesen pintado el submarino de amarillo… ¡Beatles rocks! Yeah.

Último destino se estrena esta noche a las 21.15 en AXN.

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