‘Woody Allen, el documental': la realidad no supera a la ficción

| 22 diciembre, 2012 | 1 Comentario

Woody Allen: el documental

Woody Allen en su despacho de Manhattan

No hay mejor documento para entender la personalidad, las filias y fobias, las inquietudes y la particular visión del mundo de Woody Allen que sus propias películas. Desde su primer trabajo como director en 1969, Toma el dinero y corre, el cineasta ha estrenado, salvo excepciones, un filme por año, para regocijo de unos seguidores que esperan como agua de mayo este reencuentro anual con alguien cuyas neuras conocen al dedillo como si fuera de su propia familia.

Sin embargo, la generosidad a la hora de exhibirse de Woody siempre se ha limitado a sus filmes. Siendo Allen un enemigo declarado de los contenidos extras de los DVD`s, no es habitual encontrar material documental audiovisual sobre el proceso de creación de su películas o sobre su vida más íntima. El documentalista Robert B Weide, realizador de muchos episodios de la serie Larry David, ha tenido el raro privilegio de traspasar esta frontera tan privada y poder seguir al genio neoyorquino durante un año y medio con su cámara.

‘Woody Allen: el documental’ muestra por primera vez al cineasta recorriendo espacios de su infancia como la casa donde nació, o en pleno rodaje de uno de sus filmes, Conocerás al hombre de tus sueños, algo totalmente insólito hasta ahora. Pero esta es la única novedad que ofrece un trabajo de estructura demasiado convencional que repasa cronológicamente la carrera de Allen. A pesar de que supera aceptablemente el reto de condensar en menos de dos horas –existe otra versión para televisión de 3 horas y cuarto- una filmografía que cuenta con más de 40 títulos, los logros del documental no pasan de lo anecdótico, y puede resultar algo decepcionante para dos tipos de espectadores potenciales.

Woody Allen: el documental

Woody Allen en ‘El dormilón’ (1973)

Los conocedores de la obra de Allen tienen poco que rascar, ya que ni Woody ni los otros entrevistados, entre los que se encuentran Martin Scorsese, Dianne Wiest o Mira Sorvino, dicen nada que no hayamos escuchado en ruedas de prensa, presentaciones o anteriores trabajos biográficos, y siempre con el tono de elogio perpetuo típico de las piezas promocionales. Baste como ejemplo de lo previsible de algunos comentarios la breve intervención de Penélope Cruz, quien se queda tan ancha diciendo que “Woody Allen ha escrito alguno de los mejores personajes femeninos de la historia del cine”. ¡Y nosotros sin saberlo!   Por otro lado, los que se acerquen al documental por la curiosidad de ver lo que raja el señor Woody sobre su vida más íntima que no se hagan muchas ilusiones: su sonado divorcio con Mia Farrow se trata de puntillas y no hay ningún titular digno de aparecer en Sálvame Deluxe.

Por suerte, el excelente material de archivo que maneja la cinta compensa otras carencias. Desde sus primeras apariciones como monologuista en el mítico local Blue Angel, hasta un delirante combate con un canguro emitido en televisión, pasando por unas tomas falsas junto a Diane Keaton, ‘Woody Allen: el documental’ contiene una buena selección de ‘perlas’ que justifican el pago de la entrada. Aunque no descubra nada nuevo bajo el sol, el filme juega con ventaja: sólo basta con mostrarnos fragmentos de sus películas para que recordemos por qué amamos tanto a Woody. Si es que alguien lo había olvidado…

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Category: Críticas, Destacados

Comentarios (1)

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  1. Zdana Romero dice:

    Dicen que su mejor personaje ha sido él mismo y estoy completamente de acuerdo, Woody Allen es un hombre pequeño con un gran talento artístico, el documental vale la pena, tiene mucha investigación y muchas entrevistas realmente buenas, lo difícil y divertido de trabajar con un director, actor, escritor como él. Más intenso que divertido supongo.

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