‘Vacaciones en el infierno': La redención de Mel Gibson

| 6 noviembre, 2012 | 0 Comentarios

He said the N Word. Esa frase acabó presuntamente con la carrera de Mel Gibson. Una frase que corrió de boca en boca en el seno de esa pequeña familia que es realmente Hollywood. Una en la que todos lo saben todo sobre todos y cada uno de sus integrantes. Así que, tras diversos incidentes con la policía y una manifiesta animadversión hacia la comunidad judía, el director de La Pasión de Cristo vio finalmente retirado el saludo de buena parte de sus compañeros de profesión y rescindido su contrato con una de las principales agencias de representación de la industria del cine. Y la gota que colmó el vaso fue referirse a ciertas personas de raza negra con el conocido término despectivo nigger.

Sin embargo, en Europa se sigue mirando con otros ojos al ganador del Oscar por Braveheart. Aquí sigue siendo una estrella, así que Get the Gringo, que así es como se llama realmente su nuevo trabajo como actor y productor, ha llegado a los cines españoles sin suspicacias por parte de los distribuidores y con un público entusiasmado por la propuesta. No así en Estados Unidos, donde se ha editado directamente en formato doméstico: video on demand (ya sea por descarga online o a través de una televisión de pago), Blu-ray y DVD.

¿Merecía esa suerte? Por supuesto que no, porque estamos sin duda ante una de las películas más honestas y satisfactorias del año, un entretenimiento sin concesiones, divertidísimo del primer al último fotograma, con una espléndida dirección de actores y un Mel Gibson como pez en el agua. Un ejercicio de incorrección política que le ha venido como anillo al dedo en estos tiempos en los que su figura es más cuestionada que nunca. Y es que no hay nada como el buen humor para hacer frente a un temporal.

Get the Gringo no da tregua al espectador: arranca en medio de una persecución de coches para sumergirnos inmediatamente en una prisión mexicana que, por increíble que parezca, es real como la vida misma y también conocida como El Pueblito. Allí intentará sobrevivir y prosperar este ladrón de bancos caradura e inmoral que, por lo menos, sabe distinguir el bien del mal, poniendo en práctica una estrategia que a más de uno le sonará a la de la memorable Yojimbo de Akira Kurosawa. Eso sí, evitando caer en el plagio y encontrando una voz propia, que es el resultado de la colaboración del director debutante (curtido en publicidad) Adrian Grunberg, guionista del filme en colaboración del propio Mel Gibson y un tal Stacy Perskie, hasta ahora conocido en diversas tareas de producción. Ellos tres son el alma de esta salvaje comedia de acción de ritmo frenético donde los “buenos”, los tres protagonistas de la cinta, el ladrón, la madre soltera y su hijo son personas anónimas a las que no conocemos por su nombre, al contrario que los capos de la droga, policías corruptos y otros indeseables que convierten su vida en un infierno, a los que la historia pronto pone nombre; una acertada metáfora sobre el equilibrio de poder que define nuestro mundo.

Aunque pueda antojarse repelente a más de un aficionado por cuestiones ideológicas ligadas al talante político de Gibson o, simplemente, por culpa del (una vez más) nefasto título imaginado por los distribuidores españoles, estas Vacaciones en el infierno muy probablemente se convierta en un título de culto. El director de Apocalypto no podría haber jugado mejor su partida para reconciliarse con sus detractores y asegurarse la fidelidad de sus fans. Robert Rodriguez, siempre pendiente de alimentar su fama de indomable, ya le ha fichado para su secuela de Machete, donde se codeará con otros polémicos personajes de la actualidad, como Lady Gaga y el (más o menos) caído en desgracia Charlie Sheen. Puede que todavía le cueste remontar el vuelo, pero a Mel Gibson todavía le queda mucho viaje en el ajetreado mundo del cine.

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Category: Críticas, Galerías

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