‘The Imitation Game (descifrando Enigma)’: una mente en el armario

| 27 diciembre, 2014 | 0 Comentarios

Benedict Cumberbatch interpreta a Alan Turing en 'The Imitation Game'

Fotograma de ‘The Imitation Game

Un país, una civilización se puede juzgar  por la forma en que trata a sus animales“, decía Mahatma Gandhi en una de sus célebres frases. Sustitúyase animales por genios  y la fórmula sigue siendo igual de válida. Si aplicáramos este sistema de medida para valorar el trágico destino del matemático Alan Turing, Gran Bretaña quedaría a la altura del betún. Precursor de la informática moderna, su labor al frente de un equipo de criptógrafos encargado de descifrar los códigos utilizados por los nazis en la Segunda Guerra Mundial fue decisiva para ganar la contienda y evitar la muerte de millones de personas; pero años después del fin del conflicto, Turing fue forzado a la castración química tras ser detenido por su condición homosexual, entonces delito en el Reino Unido, uniéndose al club de otras ilustres mentes privilegiadas maltratadas por la época que les tocó vivir como Oscar Wilde o Federico García Lorca.

El 24 de diciembre de 2013, la reina Isabel II de Inglaterra promulgó un edicto en el que se exoneró oficialmente al matemático y con el que quedaban anulados todo los cargos, un reconocimiento tan tardío que hace aún más vergonzoso este oscuro episodio de la historia británica. Dirigida por Morten Tyldum (Headhunters), The Imitation Game llega con voluntad de reparar esta ignominia y sacar del armario del olvido a una figura compleja, brillante y trágica cuya vida pedía a gritos un biopic a la altura de su trascendencia.

Fotograma de 'The Imitation Game' con Benedict Cumberbatch y Keira Knightley

Benedict Cumberbatch y Keira Knightley, una pareja imposible

El filme se centra principalmente en la apasionante carrera contrarreloj del grupo liderado por Turing para dar con la clave que permita a los Aliados interceptar los planes del bando nazi, una misión que  las trabas del propio gobierno británico y la diferencia de caracteres dentro del equipo están a punto de mandar al traste. A través de saltos temporales, introducidos de manera orgánica, vamos entendiendo el carácter y conociendo el posterior destino del protagonista. La ruptura de la linealidad es quizás lo más arriesgado de esta pulcra, e impecablemente british,  producción que, sin ser tan audaz como el personaje que la vertebra, demuestra que el orden de los factores sí altera el producto. The Imitation Game consigue moverse dentro de las convenciones del género sin abusar de tics y con la pericia visual y narrativa suficientes para que el espectador no sienta más indignación por estar ante un producto concebido mecánicamente  para ganar premios Oscar que por la tremenda historia de nos cuenta.

Con un guión más inteligente que ingenioso de Graham Moore, basado en la novela de Andrew Hoghes,  la película funciona tanto como thriller de espías, como filme biográfico, y saca provecho del siempre resultón escenario de la Segunda Guerra Mundial, a la vez que sugiere una interesante reflexión sobre la identidad.  Y si la misión de descifrar Enigma habría sido un fracaso sin la presencia de Alan Turing, el sobrio trabajo de Benedict Cumberbatch en la piel del matemático es el gran pilar que sostiene The Imitation Game, perfectamente secundado por una Keira Knightley, mas contenida de lo habitual, cuyo papel de imposible best supporting wife es otro ejemplo de cómo el filme lidia con elegancia  con las ‘exigencias’ del género.

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Category: Críticas, Destacados

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