Star Trek En la oscuridad: Una nueva esperanza

| 10 julio, 2013 | 0 Comentarios

Serios problemas para el Enterprise en "Star Trek: En la oscuridad".

Serios problemas para el Enterprise en “Star Trek: En la oscuridad”.

Cuesta contener al fanático que uno lleva dentro. J.J. Abrams ha logrado el más difícil todavía. Ha construido una secuela que mantiene las virtudes de su predecesora y logra ser incluso superior. Y el listón ya estaba alto, porque su modélico reboot de Star Trek, una secuela disfrazada de precuela que alteró la cronología y mitología del universo trekkie recurriendo a algo tan propio de éste como el viaje en el tiempo, fue una de las más deliciosas sorpresas que nos haya dado Hollywood en los últimos años. Devolviendo así el prestigio a una franquicia prácticamente agotada y globalmente denostada como la creada por Gene Roddenberry, para homenajearla y reivindicar los mejor de la misma sin traicionar sus raíces. Un reto casi imposible que se saldó con un merecido éxito de taquilla y una nueva generación de fans deseosos de más.

No debe extrañar a nadie que  Kathleen Kennedy, nueva mandamás de Lucasfilm, fuera personalmente a pedirle al director de Súper 8 que fuese él el encargado de hacer lo propio con Star Wars, otra franquicia que ha ganado en detractores tras las discutidas precuelas y que ahora, en manos de Disney, regresará en 2015 con el ansiado Episodio VII. Eso fue antes de que se estrenase Star Trek: En la oscuridad. Estoy convencido que una sonrisa de oreja a oreja ha iluminado su rostro al disfrutar la nueva película de J.J. Abrams, sabedora de que ha contratado al hombre perfecto para dirigir esa secuela.

J.J. Abrams, el hombre más deseado de Hollywood, durante el rodaje de la película número 12 de "Star Trek".

J.J. Abrams, el hombre más deseado de Hollywood, durante el rodaje de la película número 12 de “Star Trek”.

Emoción, diversión y espectáculo. Ese es la fórmula que ha repetido a pies juntillas el cineasta neoyorquino nacido en 1966, año en el que se estrenó la serie televisiva que inspira el film. Empatía hacia los personajes, humor, acción non-stop y  un envoltorio espectacular que convierte las dos horas y diez minutos de proyección en un pestañeo. Como en la anterior entrega, no hace falta ser un trekkie de pro para disfrutar la película, pero, ah, amigo, si uno lo es la experiencia acaba por resultar orgásmica. Sin revelar nada en especial conviene destacar  el extraordinario trabajo que han hecho sus guionistas, que aprovechando la paradoja temporal que dio lugar a este celebrado reboot, reinventan con gran habilidad una de sus tramas más legendarias, una que arrancó durante la primera temporada de la serie original, allá por 1967, y que continúo en los años 80 cuando la saga tuvo su oportunidad en la gran pantalla. Entrar en la sala sin saber mucho más de la historia aumenta, sin duda, el disfrute de Star Trek: En la oscuridad.

El film describe cómo la tripulación del Enterprise intenta dar caza a un terrorista que ataca la sede de la Federación, destapando por el camino una trama de corrupción que acabará difuminando la línea que separa el bien del mal en un universo donde conceptos tan tristemente conocidos en nuestro planeta como el genocidio y el negocio de la guerra son muy familiares también. El guión se reserva diversos giros y sorpresas ingeniosamente integrados en el desarrollo del argumento, donde prácticamente todo encaja con precisión sin que nada chirríe, tratando siempre con respeto la inteligencia del público y permitiéndose, en la tradición del mejor Star Trek, algunos exquisitos diálogos con sus oportunas referencias filosóficas.

Benedict Cumberbatch es la caja de sorpresas de "Star Trek: En la oscuridad".

Benedict Cumberbatch es la caja de sorpresas de “Star Trek: En la oscuridad”.

Y todo convenientemente sazonado con humor y unas espectaculares escenas de acción magníficamente rodadas. Abruma el grado de naturalidad y realismo con el que Abrams ha logrado reinventar este universo futurista, no sólo a través de la dirección artística y la fotografía, también dejando atrás embarazosos maquillajes de antaño para dar vida a sus alienígenas, y con unos efectos visuales sencillamente perfectos siempre al servicio de la historia, en el que, entre otras cosas, deleitan hallazgos visuales como el rastro que deja la Enterprise cuando alcanza de su velocidad de curvatura. Y capítulo aparte merece no sólo la dirección de actores, sacando oro de intérpretes habitualmente funcionales, sino el acierto en la elección del reparto, especialmente Benedict Cumberbatch, que convierte al villano de la función en un personaje ambiguo, impredecible y aterrador. Y tampoco olvidamos la banda sonora original de Michael Giacchino, ese perfecto heredero de John Williams que eleva todas y cada una de las secuencias que acompaña con sus ricas composiciones.

No os aburro más. Esto es cine de entretenimiento del bueno y lo mejor que ha estrenado Hollywood en lo que va de verano.

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Category: Críticas

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