‘La sombra de la traición': la Guerra Tibia

| 18 mayo, 2012 | 0 Comentarios

Fotograma de La sombra de la traición

Fotograma de La sombra de la traición

Cuando un senador de Washington  es degollado por un espía ruso, Paul Shepherdson (Richard Gere), un antiguo agente de la CIA, debe abandonar su retiro para volver a trabajar a las órdenes del gobierno estadounidense. Todos los indicios apuntan a que el crimen ha sido obra de un viejo conocido de Shepherdson, Cassius, un sanguinario y preciso asesino de la época de la Guerra Fría al que todos creían muerto. Para su nueva misión, Paul tiene que formar tándem con Ben Geary (Topher Grace), un brillante y joven agente del FBI obsesionado con la figura de Cassius.

 

Martin Sheen y Richard Gere en La sombra de la traición

Martin Sheen y Richard Gere en La sombra de la traición

Michael Brandt, guionista de El tren de las 3:10 y Wanted, debuta tras las cámaras con La sombra de la traición, caprichosa traducción del título original The Double. Su premisa argumental podría llevar a pensar al espectador menos prevenido que se encuentra ante un nuevo homenaje al cine de espías de la Guerra Fría, un género que la reciente El topo ha resucitado con fuerza. Sin embargo, si esperas dar con algo parecido a una novela de John Le Carré en este thriller de segunda división, tu decepción será mayúscula.

 

La película parte de un problema de guión bastante complicado de resolver. En su primera hora, se desvela la verdadera identidad de Cassius, el asesino, con lo que el suspense posterior reside en cuánto tardará el otro protagonista en adivinarlo. Pero

La sombra de la traición

La sombra de la traición

hasta el más despistado sabe que una sorpresa más grande está aún por llegar, y el giro final es tan rebuscado que el verdadero traicionado de esta historia resulta ser el espectador. Para colmo, la lectura subterránea que se puede sacar de la trama no puede ser más delirante: el sueño americano redime incluso al más descarriado.

 

La pobre factura de producción tampoco ayuda a levantar un trabajo cubierto de un nada sugerente barniz low cost, a pesar de la presencia de un correcto Richard Gere y del veterano Martin Sheen. La dirección de Michael Brandt carece de garra y pequeños detalles denuncian el poco mimo que se ha puesto por ofrecer al menos un filme con buen empaque visual. Basten como ejemplo los terribles flash backs en los que se muestra al personaje de Gere veinte años atrás, pero con las mismas arrugas que en el momento actual. ¡Bienvenidos a la Guerra Tibia!

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Category: Críticas, Galerías

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