‘Sobran las palabras’: el lado más tierno de Tony Soprano

| 20 diciembre, 2013 | 0 Comentarios

Fotograma de 'Sobran las palabras'

Fotograma de ‘Sobran las palabras

Que en su penúltimo trabajo para el cine James Gandolfini dé vida  a un documentalista especializado en historia de la televisión resulta tristemente paradójico. El éxito de la Los Soprano hizo que el actor pasara de ser el típico secundario cuyo rostro nos suena pero somos incapaces de ponerle a nombre a convertirse en un icono de la cultura popular. Especializado en papeles de malnacido a secas como los asesinos a sueldo de Mátalos suavemente y Amor a quemarropa, su encarnación de un mafioso deprimido que acude a terapia para encontrar un sentido a su vida en la serie de la HBO reveló a un intérprete capaz de despertar empatía y repulsión a partes iguales. En Sobran las palabras, Gandolfini ofrece la que es quizás su prestación más luminosa, gracias a un personaje entrañable, alejado del lado oscuro de la vida al que nos tenía acostumbrados, y que nos descubre que su talento también encontraba acomodo en la comedia romántica. Por desgracia, la muerte prematura del actor en junio de este año ha amputado la posibilidad de que esta nueva faceta tenga continuidad.

'Sobran las palabras' es el penúltimo trabajo de James Gandolfini

Sobran las palabras’ es el penúltimo trabajo de James Gandolfini

Dirigida y escrita por Nicole Holofcener (Amigos con dinero), y co-protagonizada por Luisa-Louis Dreyfus (nominada al Globo de Oro a Mejor Actriz de Comedia por este papel), Sobran las palabras se centra en Eva, una masajista de Los Ángeles en plena crisis de la mediana edad. Divorciada, y con su única hija a punto de abandonar el nido para ir a la universidad, Eva conoce en una fiesta a Albert (James Gandolfini), otro separado con el que empieza a salir; y a Marianne (Catherine Keener), una poetisa que se convertirá en su cliente y confidente. Orondo y con una extraña afición a los programas de televisión antiguos, Albert no parece de primeras un hombre para ella, pero poco a poco Eva empieza a quedar cautivada por su humor y franqueza. Sin embargo, cuando la masajista descubre que Marianne, su nueva amiga, es la ex mujer de Albert, su relación con él cambia radicalmente, influenciada por los comentarios negativos que ha estado escuchando sobre él sin saberlo.

Estructurada como una comedia de enredo romántica, Sobran las palabras reúne buena parte de las marcas de identidad indie que han acabado por hacer del cine nacido bajo la sombra del festival de Sundance algo tan formuleico –perdón por el neologismo- como las producciones de Hollywood. Desde el guión de manual de escritores hasta la banda sonora, lo novedoso brilla por su ausencia, sin que esto suponga sin embargo un obstáculo para disfrutar de una película que funciona como un reloj y se termina de ver con media sonrisilla. Con la (demasiado) mínima dosis de amargura exigida por el espíritu de todo filme que lleve el sambenito de independiente, Sobran las palabras es un entretenido retrato de dos personajes vulnerables, con miedo a volver a ser dependientes de alguien que pueda abandonarlos o decepcionarlos, a la vez que un curioso apunte sobre las volubles leyes de la atracción. La excelente química entre los dos  protagonistas, que hacen creíble esta extraña pareja, y unos cuidados diálogos sustentan un trabajo que nos trae un inesperado regalo de Navidad: un achuchable osito de peluche con la cara de Tony Soprano.

 

Sobran las palabras’ se estrena el 20 de diciembre

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Category: Críticas, Galerías

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