“Snowpiercer (Rompenieves)”: Duro y a la encía

| 12 mayo, 2014 | 1 Comentario

 

Chris Evans, un líder revolucionario sin nada que perder en Snowpiercer.

Chris Evans, un líder revolucionario sin nada que perder en Snowpiercer.

Estamos, claramente, ante uno de los mejores estrenos del año. Una película enorme, por muy minoritario que haya sido su estreno (nuevo tirón de orejas a los inefables distribuidores de nuestro país). Una que no conviene dejar pasar, entre otras cosas porque es lo último de Joon-Ho Bong, uno de esos escasos cineastas que nunca defrauda. Y porque es una impactante parábola en clave de ciencia ficción que oportunamente disecciona la eterna lucha de clases, instalándola en un tren en el que viaja hacia ninguna parte lo poco que queda ya de la raza humana en un planeta consumido por una glaciación provocada, cómo no, por la la mano del hombre.

Tras una breve introducción para ponernos en contexto, el cineasta surcoreano, en cuya carrera brillan obras maestras como Memories of Murder y delicias tan rompedoras como The Host, nos introduce en uno de los vagones de cola, donde viven hacinados los desposeídos, a punto de iniciar una revuelta para reclamar una parte justa de los privilegios de los que gozan, en los vagones de cabeza, los últimos adinerados sobre la faz de la tierra. Por supuesto, este brote revolucionario intentará ser detenido por todos los medios, y el filme no escatima detalles a la hora de ilustrar esta batalla campal, alternando pesimismo y espectáculo cinematográfico con mayúsculas. Y eso que, aunque apoyada por un reparto de campanillas, Snowpiercer es una película pequeña, con modestos efectos visuales, pero que hace gala de una dirección artística, maquillaje y puesta en escena que ya quisieran para sí muchas superproducciones hollywoodienses de hoy en día.

El Rompenieves atraviesa un constante y eterno paisaje helado.

El Rompenieves atraviesa un constante y eterno paisaje helado.

Como ya hiciera en la reciente y también imprescindible Capitán América: El Soldado de Invierno, al frente del reparto encontramos a Chris Evans, defendiendo nuevamente una brillante adaptación de un cómic, en este caso una obra francesa titulada Le Transperceneige (publicada en España primero como El Transglacial y luego como El Rompenieves). Es evidente lo que ha crecido como actor este guaperas al que casi nadie podía digerir hace algunos años en títulos como Sunshine o las dos infames entregas de Los 4 Fantásticos. Pero en 2011, con la aún inédita en nuestro país Puncture, el chico nos demostró de lo que era capaz, algo que vuelve a dejar claro aquí, convertido en un atormentado líder revolucionario, luchando por lo que es justo cuando apenas queda ya nada por lo que seguir derramando sangre.

Pero no le andan lejos un soberbio John Hurt, como ideólogo revolucionario en la sombra, una caricaturesca pero divertidísima Tilda Swinton, rostro visible del poder abordo del tren, el como siempre apabullante Kang-ho Song, aquí un genio enganchado a la drogas que se convertirá en la llave maestra de los rebeldes en su camino hacia la locomotora y el cerebro de esta sociedad futurista en miniatura, encarnado por un actor de sobra conocido (y en esta ocasión más contenido de lo habitual, algo de agradecer) pero cuya identidad es mejor dejar en suspense hasta el final.

Alison Pill, dejando claro que nada es lo que parece dentro del Rompenieves.

Alison Pill, dejando claro que nada es lo que parece dentro del Rompenieves.

En la tradición de la mejor ciencia ficción, este Rompenieves funciona a la perfección a diferentes niveles, empezando por su espectacular envoltorio visual y contundentes escenas de acción, pero sin descuidar nunca un atinado discurso moral, político y filosófico sobre el control que ejerce el poder sobre las masas, así como una oportuna reflexión acerca del inevitable recrudecimiento que va adquirir una vez más la lucha de clases ahora que la mal llamada crisis económica está sirviendo  como excusa para desmantelar el estado de bienestar. En este sentido, la última imagen de la película, bastante más inspirada que la del cómic original, hará temblar a más de uno.

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Category: Críticas, Destacados

Comentarios (1)

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  1. Nerea dice:

    No hay que olvidar que la magia principal de la película recae sobre la propia historia, que es mérito de Jacques Loeb.

    Eso sí, la puesto en escena supera en dramatismo al dibujo de Jean – Marc Rochette.

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