Sección Atlas del Atlántida Film Fest 2014: cine online para Semana Santa

| 16 abril, 2014 | 0 Comentarios

Cartel del Atlántida Film Fest 2014

Cartel del Atlántida Film Fest 2014

En su cuarta edición, que arrancó el 27 de marzo, el festival de cine en la red de Filmin vuelve a ofrecer una buena selección de títulos internacionales, trabajos que en su mayoría nunca llegarán a estrenarse en salas a pesar de haber sido exhibidos e incluso premiados en varios festivales. Hasta el 27 de abril puedes disfrutar, sin moverte de casa, de un certamen que se inauguró con la desconcertante y sugerente El desconocido del lago, de Alain Guiraudie, una de las películas más interesantes del año, actualmente en cartelera. Si no tienes plan para Semana Santa ni cuerpo para procesiones, te proponemos una guía para disfrutar de unos días de cine con la sección Atlas del Atlántida Film Fest.

 

Cosecha francófona

Xavier Dolan dirige y protagoniza 'Tom at the farm'

Xavier Dolan dirige y protagoniza ‘Tom at the farm’

La asociación de deseo y muerte no sólo planea sobre la película inaugural El desconocido del lago. Con Tom at the farm, el precoz cineasta canadiense Xavier Dolan —25 años y cuatro filmes dirigidos— depura su estilo y demuestra una gran capacidad para la creación de atmósferas malsanas a través de la enfermiza relación entre un joven diseñador y el hermano de su novio fallecido. El director de Lawrence Anyways se aleja de los excesos formales que lastraban sus anteriores filmes y firma su mejor trabajo.

En el caso contrario se encuentra Valérie Donzelli, quien decepciona con Main dans la main, su nueva propuesta tras su celebrada Declaración de guerra. Esta particular historia de amor entre un cristalero y la directora de una escuela de danza que se ven unidos por una misteriosa fuerza que les impide estar separados físicamente exige demasiada complicidad. Donzelli empacha más que Miranda July con tanto universo propio, y todo lo que funcionaba en Declaración de guerra se queda en mera pose al aplicarse a un relato más intrascendente.

Mucho más fresca resulta la ópera prima La batalla de Solferino. Rodado en gran parte en escenarios reales durante el día de las elecciones francesas de 2012, este filme de Justine Triet recoge la histérica jornada de una reportera de televisión que debe cubrir la victoria de François Hollande mientras lidia con un inestable ex marido que la acosa para poder ver a sus hijos. Estableciendo un paralelismo entre las dificultades de entenderse a nivel personal y la división política de Francia, La batalla de Solferino tiene su principal baza en un naturalismo tan eficaz que parece casi improvisado.

 

Escuela indie

Rooney Mara y Casey Affleck, dos 'outsiders' en 'En algún lugar sin ley'

Rooney Mara y Casey Affleck, dos ‘outsiders’ en ‘En algún lugar sin ley

Como es habitual, la sección Atlas cuenta con un puñado de representantes del cine independiente americano. La sombra de Terrence Malick se deja notar, y mucho, en En algún lugar sin ley, de David Lowery, que narra el, a priori, épico y romántico triángulo amoroso entre una pareja de delincuentes y uno de los policías que puso a uno de ellos en la cárcel. Los personajes de Malas tierras y la estética de Días del cielo vuelan sobre una historia cuya arquitectura dramática no está a la altura de su sugerente propuesta formal, a pesar del gran trabajo de su reparto, con una excelente Rooney Mara.

Los modelos de The Kings of Summer son otros muy diferentes. Clásico relato del género coming of age (paso a la madurez) que hizo furor en los 80 con títulos como Los Goonies o Cuenta Conmigo, el filme de Jordan Voigt-Roberts está protagonizado por tres adolescentes que, agobiados por los conflictos familiares, deciden construirse una casa en el bosque. Entretenida y con toques dramáticos muy ligeros, The Kings of Summer no va muy lejos en sus pretensiones e incorpora una sensibilidad más propia de la actual ficción televisiva americana que de sus referentes más inmediatos.

Un bosque, asolado por un incendio, es también el escenario de Prince Avalanche, cambio de registro de David Gordon Green, director de Superfumados y Caballeros, princesas y otras bestias. Dos pintorescos cuñados, interpretados por Paul Rudd y Emile Hirsch, trabajan juntos durante el verano pintando líneas en la carretera en este remake de la película islandesa Either Way, una situación que terminará por acercarlos a pesar de la diferencia de edad. Dos personajes perdidos en un camino incierto, aunque no tanto como el espectador, que no termina de saber hacia dónde le quiere llevar el director.

Mucho más diáfana, pero no para bien, es la propuesta de Sam Neave en Almost in Love. Dos largos planos-secuencia separados por una elipsis temporal componen esta radiografía de un grupo de amigos neoyorquinos acomodados que divagan sobre el amor, el sexo y la vida y se enfrentan por una misma chica. No hay mucho que rascar aparte del tour de force que supone contarlo todo en dos únicas tomas y, tanto las conversaciones, como algunas actuaciones, rezuman un ‘amateurismo’ propio de un trabajo de fin de curso.

 

El documental es el rey

Noam Chomsky visto por Michel Gondry

Noam Chomsky visto por Michel Gondry

En esta edición, las obras de no-ficción destacan por encima del resto. Michel Gondry, que ya estuvo presente el año pasado en el Atlántida con la estupenda de We and the I, trae el enfoque documental más original con Is the Man who is Tall Happy?, donde trata de plasmar con su genuina pirotecnia visual la profundidad del pensamiento de Noam Chomsky. A partir de una entrevista con el filósofo en la que hablan de ciencia, lenguaje y de su propia vida, el director de Olvídate de mí deslumbra y fatiga a partes iguales a la hora de traducir en imágenes lo que dice un Chomsky prácticamente invisible, demostrando que es mejor ilustrador que entrevistador.

A quien sí se ve de frente, y en primer plano, es a Donald Rumsfeld, protagonista absoluto de The Unknown known, nuevo trabajo de Errol Morris (The Fog of War). El documentalista se afana sin éxito en extraer algo parecido a un mea culpa de los labios del político, que encuentra justificación a cada uno de sus actos y cuya sonrisa da aún más miedo que su historial profesional. El tira y afloja entre entrevistado y entrevistador, y el contraste entre lo que dice Rumsfeld y lo que sugiere en imágenes Morris guían un interesante documental donde chirría -o no- la banda sonora de Danny Elfman, más burtoniana que nunca.

En contraste con estas dos propuestas, donde la presencia del realizador es muy evidente, La maison de la radio y At Berkeley! abordan sus temas desde una óptica muy diferente, en la que el documentalista parece oculto como un simple transmisor de la realidad que se reproduce frente a la cámara sin interferencias. En el primer caso, Nicolas Philibert (Ser y tener) presenta el día a día de la emisora Radio France, sin comentarios ni voz en off,  y con la fascinación que produce lo más simple. Un pedazo, nunca mejor dicho, de vida en directo. Con At Berkeley!, Frederick Wiseman lleva este mismo planteamiento al extremo para retratar en casi cuatro horas lo que se cuece entre los muros de una de las universidades más prestigiosas del mundo amenazada por los recortes presupuestarios. Su largo metraje da para mucho, desde el aburrimiento y la reiteración de un claustro de profesores, hasta el hipnotismo absoluto de una clase magistral; pero, por encima de todo, queda  la valentía de un documentalista octogenario.

 

Dos perlas asiáticas

Fotograma de 'Ilo Ilo'

Fotograma de ‘Ilo Ilo’

La cuota oriental del festival queda cubierta con dos títulos diametralmente opuestos en estilo pero igualmente estimulantes. Why Don’t You Play in Hell? del japonés Sion Sono es toda una celebración del aspecto más lúdico del séptimo arte. Una orgía de referencias cinéfilas, desquiciada y trufada de humor nipón y sangre a borbotones, que narra la delirante odisea de un grupo de cineastas amateurs que cumplen su sueño de rodar una película con la ayuda de dos clanes de yakuzas rivales. El filme de cine dentro del cine más bruto de la historia, con permiso de Cecil B Demented.

A años luz del tarantinesco pastiche de Sono, se encuentra Ilo Ilo, quizás la mejor película de la sección Atlas. Con esa capacidad para manejar las emociones de la manera más sencilla y efectiva que caracteriza al cine asiático más reciente, con Kore-Eda a la cabeza, Anthony Chen teje un emocionante relato vertebrado por la relación entre un niño problemático y su niñera que atrapa desde el principio y te suelta al final con lágrimas en los ojos. Ambientada en un Singapur tocado por la crisis, Ilo Ilo es también un revelador retrato de la realidad socio-económica de un país cuya filmografía no es prácticamente desconocida.

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Category: Críticas, Destacados

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