Prisioneros: … al prójimo, como a ti mismo

| 8 octubre, 2013 | 0 Comentarios

Jake Gyllenhaal y Hugh Jackman, el silencio y la furia de Prisioneros.

Jake Gyllenhaal y Hugh Jackman, el silencio y la furia de Prisioneros.

Tener buenas referencias siempre es un buen punto de partida, que no una garantía. Y es cierto, ya estamos cansados de ver películas que intentan imitar a ese hermano mayor, a ese clásico que es fuente de inspiración constante, como ha sido el caso,  ya que vamos a hablar de thrillers, de Seven, de David Fincher, en las dos últimas décadas. Pero a veces todo encaja. Y por malsanos que sean algunos de los ambientes de Prisioneros, su tono y estructura nos recuerdan más a otro excelente título, premiado y también cercano en el tiempo como es Mystic River, aunque en esta ocasión el resultado es algo menos novelesco o peliculero que el film de Clint Eastwood.

Tras conquistar a público y crítica con Incendies, el canadiense Denis Villeneuve ha regresado este año con fuerza y por partida doble, con dos títulos aclamados allí por donde pasan. Uno es Enemy, en la que ha repetido con Jake Gyllenhaal, y que algunos podremos ver en pocos días durante Sitges 2013 (porque su estreno en España inicialmente está previsto para marzo de 2014). El otro es Prisioneros, una de esas películas que inevitablemente huelen a Oscar, aunque vayan ustedes a saber qué se les antojará este año a los académicos. Pero este thriller en clave realista es una de esas películas que golpean el estómago y se incrustan en la retina sin ser deliberadamente desagradables. Con un sólido guión original bajo el brazo, contención en la puesta en escena y un magistral trabajo de dirección de actores esta historia, que parece sacada de un vulgar telefilme de Antena 3 o Telecinco, o de una página de sucesos, se convierte en una aguda y dura reflexión sobre las consecuencias de nuestros actos. Un círculo vicioso de dolor y sufrimiento que se retroalimenta a sí mismo por la casi siempre negligente acción del ser humano.

Viola Davis, Jake Gyllenhaal y Terrence Howard.

Viola Davis, Jake Gyllenhaal y Terrence Howard.

Dos familias se reúnen para celebrar el día de acción de gracias en un suburbio estadounidense. El primero de ellos, interpretado por Huck Jackman y Maria Bello, tiene un hijo adolescente y una niña. El segundo, incorporado por Viola Davis y Terrence Howard, son padres de una pequeña de edad similar. Ambas salen a jugar pero no vuelven a casa. Tras buscarlas sin éxito, las dos familias intentan dirigir la mirada de la policía hacia una desvencijada  caravana estacionada horas antes en el barrio. Cuando es localizada, su ocupante niega haber visto a las menores y un registro de su vehículo así lo demuestra. El policía asignado al caso, un detective joven e incansable que se está labrando una carrera sin borrón alguno en su expediente, no descarta ninguna posibilidad, pero el sospechoso debe ser liberado en pocos días si no existe o se encuentra evidencia contra él. Cuando llega el momento de que salga libre ocurre algo que cambiará definitivamente el curso de la investigación. Una frase dicha en voz baja al padre de una de las niñas. Una que lo convencerá para tomarse la justicia por su mano y encontrar a las dos pequeñas antes de que sea demasiado tarde.

Si uno echa un vistazo al reparto, queda claro que esta es una de esas películas bien golosas para cualquier actor en busca de lucimiento. Y aquí ciertamente todos lo hacen, pero dejando a un lado la calidad habitual de intérpretes como Viola Davis, Paul Dano o Melissa Leo, y como ya apunta el cartel de la película, el duelo interpretativo tiene lugar entre Hugh Jackman y Jake Gyllenhaal, dos polos opuestos que persiguen un mismo objetivo. El primero es el padre indignado, la fuerza de la naturaleza, y el segundo la voz de la razón, el policía que intenta dar con las niñas según dicta la ley. El Jackman de Prisioneros es el bueno, el que disfrutamos en Los miserables. Sin garras, intenso, poderoso pero a la vez humano y sensible. Un actor completo que quizá esta vez no brille con la misma potencia que en aquel musical, quizá porque su personaje sea más antipático: un padre de familia muy religioso, obsesionado con la protección de su familia y que tiene el sótano de su casa lista para cualquier catástrofe inesperada. Gyllenhaal, por su parte, realiza el trabajo más difícil. Siempre ocultando la tormenta que arrecia en su interior, luchando por no dejarse arrastrar por el horror diario que destapa su trabajo, lidiando de la forma más constructiva con el dolor y la angustia de quienes buscan su ayuda, pero también mirando cara a cara e interrogando e intentando comprender a los peores tarados que uno puede toparse por este incierto mundo.

Huck Jackman, a punto de comerse a Paul Dano.

Huck Jackman, a punto de comerse a Paul Dano.

Villeneuve cuenta con un guión repleto de giros inesperados, de pistas en falso y vueltas a la casilla de salida, pero el acento lo pone en los personajes y la ambientación. La fotografía del maestro Roger Deakins, habitual de los hermanos Coen con trabajos tan deslumbrantes como Fargo o No es país para viejos, es una de las grandes bazas del film. Los protagonistas buscan la felicidad en un ambiente inhóspito, frío, húmedo, triste… donde la desgracia parece campar a sus anchas y cebarse con todo hijo de vecino, héroes y villanos. Aquí hasta los culpables, estén o no vinculados a la desaparición de las niñas, tiene un pasado que explica su reprochable conducta. Y de hecho el único pero que un servidor pone a esta película prácticamente redonda es el momento en el que la persona directamente responsable de la abducción de las niñas explica sus motivaciones. Quizá hubiera sido mejor que los espectadores lo dedujesen ellos mismos, porque hay suficiente información repartida en la historia para atar cabos y sacar nuestras propias conclusiones. Pero esto es Hollywood, señores, y todo debe quedar bien clarito.

Pero que no cunda el pánico. Prisioneros, por amarga que sea, deja buen sabor de boca. De hecho, sus últimas escenas acumulan una tensión y están resueltas con una brillantez que no debería extrañar a nadie que este título se convierta en uno de los más laureados del año… tanto por la crítica como por el público.

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Category: Críticas, Destacados

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