‘Oz, un mundo de fantasía': por algo Disney es la fábrica de los sueños

| 7 marzo, 2013 | 1 Comentario

James Franco en Oz, un mundo de fantasía

James Franco en Oz, un mundo de fantasía

Ya llevamos varios años de revisión de cuentos infantiles. No hay mes que algunas de las películas basadas en ellos no estén en cartelera, hasta el punto de casi coincidir tres Blancanieves al mismo tiempo. Y los hay para todos los gustos, cuentos explotados desde la comedia, la acción y con su punto de terror. En esta carrera frenética de títulos tan dispares y algunos disparatados, Disney juega en casa. La productora no pierde la perspectiva de a quién van dirigidas sus películas y mantiene la filosofía de las historias originales pero añadiendo el máximo espectáculo audiovisual que permite la técnica. Al igual que sucedió en Alicia, en el país de las maravillas de Tim Burton ponen al frente del proyecto a un director de renombre y con fuerte personalidad. Sin ellos, la película sería la misma y no variaría en casi nada pero salen en los créditos. Suficiente para despertar la curiosidad de qué pueden hacer en la fábrica de los sueños y de paso ampliar el target.

El turno le llega a Sam Raimi dirigiendo Oz, un mundo de fantasía que después de casi ochenta años del estreno de El mago de Oz de Victor Fleming busca los orígenes del personaje y del universo creado por Frank L. Baum. Un tirabuzón en el guion que evita mancillar la memoria de Dorothy y sus amigos y que permite libertad en el desarrollo de una nueva trama enlazando con la obra de 1939.

La nueva película arranca en un circo de Kansas –paraje donde siempre suena Somewhere Over the Rainbow- en un bello y elegante blanco y negro en formato 1.33 con estética freak recargada para presentar a Oscar Diggs, el mago de Oz, interpretado por James Franco. Como en todo cuento, el protagonista queda definido desde el primer momento. El misterioso Oz que persiguió Dorothy por las baldosas amarillas no es más que un charlatán de tres al cuarto con más cara que espalda. El nuevo héroe para tiempos modernos. Cuando Oscar Diggs llega a Oz, la pantalla se abre en un festival de colores saturados y panorámicas espectaculares de un mundo mágico. Es la gran baza del filme, el espectáculo audiovisual heredero directo de Alicia, en el país de las maravillas y con el 3D más logrado que hemos visto desde Avatar.

Como en todo cuento, hay brujas -tres para ser exactos: malas muy malas y buenas muy buenas y todas guapas-, interpretadas por Michelle Williams, Rachel Weisz y Mila Kunis, pero todos sabemos que la belleza está en el interior y la maldad por su naturaleza es fea y no se puede ocultar. Todas correctas en su papel, dan categoría al filme por su percha. Terminarán en un duelo de bruja de alto copete al más puro estilo far west. Quién baja el listón es James Franco. El papel de Oz tiene el descaro y la estridencia suficiente para sacarle más partido que una sonrisa socarrona. Pero lo mejor del reparto está en los secundarios, en una niña de porcelana y en un mono mayordomo, ambos un prodigio de la técnica. Incluso tenemos a los Umpa Lumpa de turno.

El atractivo visual pondrá de acuerdo a pequeños y adultos. Donde puede haber falta de consenso es en la duración. Sin perder de vista que la película tiene que encajar en el consumo infantil, el exceso de metraje –dura más de dos horas- puede agotar la concentración por mucho que se explote la paleta Pantone. Para los mayores, sólo hace falta entregarse al espectáculo y dejarse llevar por la fábrica de los sueños. Y para los que busquen el sello de Sam Raimi, ni rastro, ni se molesten.

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Comentarios (1)

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  1. Ikusidugu dice:

    La supuesta mágia de Disney y el buen trabajo (habitual) de Sam Raimi nos llevó al cine para ver “Oz un mundo de fantasía” por delante de otras opciones de la cartelera.

    Menuda decepción nos llevamos… personajes desdibujados, una historia carente de sentido, y una sobredosis de un mundo de fantasía (o quizá deberíamos llamarlo croma pintado con plastidecor) a lo Tim Burton sin el genio de este.

    Quizá si que es una precuela de la orignal, pero no deberían haberla ejecutado con el cerebro del hombre de paja, y el corazón del de hojalata…

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