Only God Forgives de Nicolas Winding Refn: el poder del silencio

| 1 noviembre, 2013 | 0 Comentarios

Así queda Ryan Gosling tras su enfrentamiento con Vithaya Pansringarm

Así queda Ryan Gosling tras su enfrentamiento con Vithaya Pansringarm

Primer aviso. Only God forgives no es la segunda parte de Drive, ni se le parece. Y no lo decimos por ti, avezado lector, sino por aquellos festivaleros que salieron espantados de la película sin tener muy claro de quién es Nicolas Winding Refn. Sobre todo, en Cannes donde se estrenó. Segundo aviso. Estéticamente es más apabullante que Drive. Tercer aviso. A Nicolas Widing Refn le gusta la sangre. Nadie es perfecto. Hay que quererle con sus defectos –que tiene los suyos- y con sus virtudes –que son excelsas-, o no se le quiere.

Leído el prospecto, nadie puede negar que Nicolas Winding Refn es un superdotado audiovisual. Con Drive le llegó el reconocimiento internacional conquistando la Palma de Oro de Cannes y el premio a mejor director. El filme le acercó al gran público. Funciona como un preciso reloj suizo de neo-noir con una plasticidad que convierte un sencillo relato en una historia arrebatadora. Ya había demostrado en sus anteriores trabajos que es un fino estilista capaz de captar bellísimas imágenes, pero sobre todo, de crear potentes e impactantes secuencias. En Only God forgives, con una estética todavía más refinada y preciosista, a la vez que feroz y explícita en las escenas más violentas, no hay concesiones como en Drive para el espectador.

La particular forma de hacer Justicia de Vithaya Pansringarm en Only God Forgives

La particular forma de hacer Justicia de Vithaya Pansringarm en Only God Forgives

Nicolas Windin Refn nunca ha sido un director comercial, ni está dispuesto a serlo. Es puro cine de autor que se ha decantado por explorar la parte del ser humano más primario y visceral. La filmografía del director está marcada en sangre, la violencia extrema la convierte en un importante recurso narrativo que envuelve a todas sus películas. En Only God forgives se sumerge en un Bangkok sórdido y onírico, bellísimamente fotografiado por Larry Smith –con quien ya trabajó en Bronson-. Los neones y los colores saturados dominan toda la película recordando a las cintas de Wong Kar-wai, tomándose todo el tiempo del mundo en relamerse en la escena creada.

En esta ciudad ensoñada, Julian regenta un gimnasio de muay thai, que le sirve de tapadera para el tráfico de drogas. Su hermano es ajusticiado por un policía jubilado después de que haya violado y asesinado a una joven prostituta. Su madre viaja a Bangkok para repatriar el cuerpo de su hijo y pedir venganza al otro vástago que le queda vivo. A partir de aquí, la película estalla en una espiral de violencia. Nicolas Winding Refn debe ser de esos tipos que valoran la belleza y el poder del silencio, de los que prefieren que el personaje calle si no tiene algo importante que decir. En los 90 minutos de Sólo Dios perdona, los diálogos no ocupan más de una hoja del guion, que firma el propio director. Alguno podrá pensar que la cinta necesite urgentemente un guionista para que desarrolle y profundice en la historia, porque la película se puede contar con exactitud en una pequeña sinopsis, pero una de sus grandezas es que fluye sin apenas apoyo textual sólo con el poderío de las imágenes y una magnífica banda sonora de Cliff Martinez .

ryan-gosling-only-god-forgives

La limitada elocuencia del director no significa que esté atrofiado en su narrativa. Al contrario. Simplemente, prepondera la imagen sobre los diálogos. Los personajes también quedan supeditados a esta dictadura visual. El peso de la película recae sobre el trío protagonista formado por Julian, interpretado por Ryan Gosling, su madre, Kristin Scott Thomas, y el policía tailandés que ejerce de justiciero, un papel realizado por Vithaya Pansringarm, y que es el verdadero protagonista del filme. Las actuaciones son hieráticas y frías conteniendo las motivaciones internas de los personajes. Nicolas Winding Refn se apoya en relatos arquetípicos para completar a los personajes de manera implícita. En el personaje de Julian podemos ver el mito de Edipo. Su madre, donde Kristin Scott Thomas tiene más margen de maniobra para dar rienda a su talento interpretativo, aparece como el mito de Salomé o una revisión de Lady Macbeth. El punto exótico lo pone con la figura del policía más intricado con los dioses asiáticos, poderosos a la vez que caprichosos con gustos infantiles.

El delirio visual de Nicolas Winding Refn no está hecho para todo el mundo, ni es fácil entrar en el universo del director, pero si se logra pasar la frontera, Only God forgives es un disfrute para los sentidos.

Tags: , , , , , , , ,

Category: Críticas, Destacados

Deja un comentario