‘Mindscape': viaje poco alucinante al fondo de la mente

| 23 enero, 2014 | 0 Comentarios

Jorge Dorado debuta en el largo con este thriller psicológico

Jorge Dorado debuta en el largo con este thriller psicológico

A pesar de su sólida trayectoria como cortometrajista —fue candidato al Goya al Mejor Corto de Ficción en 2007 por La guerra, co-dirigido con Luiso Berdejo— y ayudante de dirección de cineastas como Guillermo del Toro o Pedro Almodóvar, a Jorge Dorado le ha llevado su tiempo poder debutar en el cine con un largo. Gracias al tutelaje de Jaume Collet-Serra, director catalán afincado en Hollywood y responsable de ‘clásicos’ como La huérfana o La casa de cera —sí, esa con Paris Hilton—, Dorado ha conseguido dar por fin el gran paso con Mindscape,  un thriller psicológico con reparto internacional y voluntad de hacer taquilla más allá de nuestras fronteras, un terreno ya transitado con desigual fortuna por otros compañeros de generación como Eugenio Mira, Rodrigo Cortés o su amigo Luiso Berdejo.

A partir de un guión de Guy Holmes, esta producción de Peter Safran (Expediente Warren, Buried) se centra en la relación de John Washington (Mark Strong), un detective con la capacidad de entrar en la mente de las personas y explorar sus recuerdos, y Anna (Taissa Farmiga), una adolescente problemática en huelga de hambre con un trauma del pasado que la atormenta. A medida que John, quien también lucha con sus propios fantasmas personales, indaga más en la psique de  la joven, aparecen nuevas y ambiguas pistas que apuntan a que se oculta algo más oscuro de lo que parece detrás del comportamiento de la muchacha. El tenso toma y daca entre terapeuta y paciente y la resolución del enigma vertebran una narración que resulta menos inquietante y sugerente de lo que pretende.

Taissa Farmiga (American Horror Story) vuelve a interpretar a una adolescente problemática

Taissa Farmiga (American Horror Story) vuelve a interpretar a una adolescente problemática

 

Estamos ante una película de género, sin duda, con sus convenciones y clichés correspondientes. No hay nada malo en ceñirse a ciertas fórmulas, pero una puesta en escena pulcra y con demasiada buena letra no parece la mejor opción cuando se parte de un guión ya de por sí bastante moroso y rutinario. Al desvelarse la obligada sorpresa final —la sombra de Shyamalan sigue siendo alargada— uno tiene la sensación de que al brebaje le falta cafeína. Eficaz director de actores, Dorado resulta ser un aplicado copista de otros modelos, con una planificación precisa pero inerte que revela un gran talento para imitar la firma de otros autores de eficacia probada —¿os suena un tal Christopher Nolan?—, pero también  una incapacidad para elevar su voz en medio de un producto tan formateado. Quizás su intención haya sido no pecar de pretencioso en su primer trabajo y demostrar que puede adaptarse a las exigencias de un padrino como Collet-Serra, una suerte de Emilio Estefan del cine que tiene intención de ayudar a otros compatriotas de cumplir el sueño americano que él mismo está viviendo; pero algunos echamos en falta en esta nueva generación de cineastas españoles por el mundo un enfoque más audaz.

Añoramos aquella década de los 90 en la que nombres como Enrique Urbizu, Juanma Bajo Ulloa, Álex de la Iglesia o un tal Julio Medem renovaron el panorama cinematográfico, reinterpretando a menudo los géneros y pasándolos por un barniz de autor donde la cinefilia no estaba reñida con la idiosincrasia geográfica y personal. Entendemos que con el difícil contexto en el que está inmersa la producción nacional, la posibilidad de rodar algo como Mindscape sea un caramelo para cualquier director, un innegable trampolín para desarrollar mejores proyectos en el futuro. Para el espectador, sin embargo, no es más que otra película destinada a perderse entre los recuerdos de nuestra borrosa memoria.

Jorge Dorado es candidato al Goya a Mejor Dirección Novel por Mindscape.

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Category: Críticas, Destacados

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