‘Mandela: Del mito al hombre’, un biopic sin el alma de Madiba

| 2 febrero, 2014 | 0 Comentarios

Mandela: Del mito al hombre, una película que recorre la vida del presidente de Sudáfrica

Mandela: Del mito al hombre, una película que recorre la vida del presidente de Sudáfrica

Esa moda enfermiza impuesta en Hollywood de producir biopics como si fuesen churros. Ese nuevo hábito que trata de enmascarar la falta de imaginación de guionistas y directores. Parece ser que la inventiva de los creadores mengua con el paso de los años, y el espectador tiene que coger aire entre tanto hartazgo de cintas que tratan de resumir las vidas de personalidades de distinta índole. En la supuesta meca del cine, podría existir la teoría de que toda persona que haya marcado la historia, sea de la manera que sea, es merecedora de un film que homenajee sus méritos y hazañas. Detrás de cada celebridad hay una película. Y cuando no la hay, algún escritor ya está mojando la pluma en su tintero para llenar hojas y hojas de biografías que serán llevadas a la gran pantalla. Lo hemos ido viendo, especialmente, durante los últimos años: Lincoln, La dama de hierro, El aviador, J. Edgar… y podríamos seguir hasta recopilar una lista interminable de vidas populares que ya resultaban conocidas para el público antes de ser trasladadas al cine. Al final, ese género parece tener un único fin, que es el de allanar el camino de los actores cuando éstos se obcecan en cosechar galardones. La historia que nos ocupa cumple con todos esos requisitos a pies juntillas, pues nos hallamos ante una producción que retrata a una de las figuras más influyentes del siglo XX: la de Nelson Mandela.

La película es ambiciosa por el simple hecho de querer abarcar, durante sus casi dos horas y media de metraje, las vicisitudes de alguien que cambió el rumbo histórico de todo un país, cuyos valores y creencias han servido de ejemplo para toda la humanidad. Su estreno no podría haber sido más oportuno, ya que ha llegado un mes después del fallecimiento del líder. Otra manera más de rendir pleitesía a los logros conseguidos por Madiba. El reto que se propuso su director, Justin Chadwick, era mayor que el que se habían planteado sus predecesores Joseph Sargent (Mandela y de Klerk, 1997), Bille August (Adiós Bafana, 2007) y Clint Eastwood (Invictus, 2009), puesto que tales películas se encargan tan sólo de narrar algunas etapas de la existencia del que fue presidente de Sudáfrica. En cambio, en Mandela: Del mito al hombre, Chadwick realiza el esfuerzo de condensar durante 139 minutos lo que significó la vida del revolucionario en su totalidad: desde su nacimiento en un poblado indígena en Mzevo, Tranksei, hasta su proclamación como presidente.

Idris Elba es Nelson Mandela en la película

Idris Elba es Nelson Mandela en la película

Debe resultar una tarea agotadora intentar sintetizar el curso vital de alguien que dejó una huella tan imborrable. Y a pesar de que la cinta se base en la propia autobiografía de Mandela –el cual dio su beneplácito para que el film pudiese realizarse- nos encontramos ante un relato preñado de luces y sombras. La película narra tres cuartas partes de la vida de Madiba, haciendo especial hincapié en algunos capítulos que su director y guionista creyeron relevantes y obviando otros que, tal vez, no iban a suscitar interés entre el público. Y precisamente, algunos de los errores más remarcables de la historia radican en la selección de esos pasajes. La película ofrece un recorrido sumamente superficial sobre los orígenes del líder; un tratamiento acertado si tenemos en cuenta que las raíces del joven Nelson no constituyen el punto central del largometraje. El problema surge cuando, gracias a una elipsis temporal que nos sitúa en Johannesburgo, descubrimos a un Nelson Mandela que ejerce de abogado en una época en la que empieza a despertarse su lucha contra el Apartheid. El momento en el que empieza a fraguarse el mito. Pero Chadwick y William Nicholson –autor del libreto adaptado- prefieren perder el tiempo en contarnos los escarceos amorosos de Madiba, señalándolo como un mujeriego de tomo y lomo que tuvo que dejar a su primera esposa e hijo por su implicación en el movimiento antisegregacionista; aunque por la manera en que lo cuenta esta historia, sus constantes infidelidades parecían pesar mucho más que sus ideales.

La utilización de imágenes de archivo para aportar mayores dosis de realismo al relato contribuye a su autenticidad, pero la película no conmueve. A pesar de los planos que hacen referencia a las matanzas indiscriminadas de blancos sobre negros, que enseñan la crueldad aplicada por parte del poder establecido en Sudáfrica, el film es tan convencional y poco arriesgado que su argumento no toca la fibra del público. El abuso de una banda sonora plagada de violines y tambores que pretenden hacer rodar lágrimas en el espectador; el uso de postales de niños correteando a cámara lenta a través de campos de trigo y el exceso de frases altisonantes dichas en los instantes más intensos, otorgan un tono exageradamente grandilocuente y absurdamente poético a lo largo de toda la película. Incluso los veintisiete años en los que Mandela permaneció encarcelado – acusado de pertenecer al brazo armado del Congreso Nacional Africano (CNA)- no aparecen reflejados con la firmeza con la que deberían ser enfocados. Durante ese periodo de tiempo, el líder cambió su parecer, abandonando la lucha violenta y apostando por la vía pacífica que, finalmente, llevó tan ansiada paz a su país. Tantos años en prisión deberían haber transmitido la esencia del mensaje que Mandela, cuando ya fue liberado por el gobierno de Frederik de Klerk, lanzó a su pueblo. Quien mucho abarca, poco aprieta. Y este film ejemplifica dicho refrán al haber querido representar casi toda la vida del político a base de trazos difusos.

Idris Elba y Naomie Harris en un momento de la película Mandela: Del mito al hombre

Idris Elba y Naomie Harris en un momento de la película Mandela: Del mito al hombre

Pero no todo son defectos en esta malogrado biopic, pues la interpretación de su protagonista, Idris Elba, es de lo poco destacable entre tanto cliché barato. La estrella principal de la serie Luther se está consagrando como uno de los grandes actores del momento, y en Mandela: Del mito al hombre, el británico hace uso de un marcado acento sudafricano para dar rienda suelta a sus dotes interpretativas. La película es él. Lástima que el guión y la dirección de la cinta no acompañen su encomiable actuación, una de las mejores que nos ha dejado hasta la fecha, y seguramente uno de los mejores Mandelas cinematográficos que se recuerden. Así como tampoco le ayudaron las pobres labores del departamento de peluquería y maquillaje cuando Nelson envejece en prisión. Demasiado postizo para que nos lo creamos. El papel de su segunda esposa, encarnada por una inspirada Naomie Harris, es otro de los puntos a favor con los que cuenta el proyecto. La inglesa es capaz de conferir energía y determinación a un personaje que continuó la causa de su marido cuando éste fue puesto entre rejas.

He empezado esta crítica a regañadientes, poniendo en tela de juicio la calidad de los biopics en Hollywood. Y no digo que un líder como Nelson Mandela no merezca todos los honores del mundo, entre ellos todas las películas que sean necesarias. Pero la apuesta de Chadwick, desgraciadamente, no cumple con lo esperado.

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Category: Críticas, Destacados

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