‘Mamá': Sin factor sorpresa

| 7 febrero, 2013 | 0 Comentarios

Fotograma de 'Mamá' producida por Guillermo del Toro

Fotograma de ‘Mamá’ producida por Guillermo del Toro

Siempre es prudente guardarse un as en la manga. Y tratándose de un género como el fantástico, la capacidad de sorprender al espectador sigue siendo una virtud. Y ahí radica la principal carencia de la producción hispano canadiense Mamá. Nacida a la sombra de un cortometraje ya legendario entre los fans del género de terror, este largometraje con el que debuta el argentino Andy Muschietti, curtido en el mundo de la publicidad, como evidencia su exquisita puesta en escena, vive excesivamente de sus rentas. Y, lo que es más contraproducente para su capacidad de impacto, enseña al monstruo en el mismísimo prólogo. Un ser de ultratumba terrorífico, sin duda, pero al que nos acostumbramos demasiado pronto.

Víctima de la crisis económica, un hombre desesperado asesina a su esposa y huye con destino incierto en compañía de sus dos hijas, a las que, tras un accidente de tráfico sin mayores consecuencias, decide quitar la vida en una apartada cabaña perdida en el bosque. Antes de que el indeseable culmine su atrocidad, un ser sobrenatural acaba con la vida de éste y queda al cuidado de las dos pequeñas.

Hay quien ha alabado esta presunta honestidad argumental, pero para crear suspense y expectativas es mejor dosificar la información. Quizá peque de guionista listillo, pero con un arranque tan potente, la película podría haberse concentrado en el caso de los niños desaparecidos y mantener en secreto al monstruo hasta el segundo acto del film. Me explico. Una vez terminado ese prólogo, y tras una elegante secuencia de títulos de crédito diseñada por los chicos de User T38, casa sita en Madrid que, junto a la catalana Cúbica, firma parte de los magníficos efectos visuales de la cinta, la historia salta tres años en el futuro para descubrirnos a esas dos niñas convertidas prácticamente en dos animales salvajes.

Mamá de Guillermo del Toro

Isabelle Nélisse y Megan Charpentier

Esta imagen desasosegante podría haber dado bastante juego durante el primer acto del film. De hecho, es una de las razones que dificulta la convivencia con sus padres adoptivos, el tío de las niñas y su novia, una irreconocible y más sexy que nunca Jessica Chastain (luciendo un irresistible look de rockera, cabello moreno y tatuajes incluidos). Pero los guionistas insisten en que la presencia de su otra madre adoptiva no se haga esperar, restituyendo la normalidad de una de las niñas y dejando a la más pequeña y asilvestrada en un segundo plano que no tarda en hacernos olvidar el lamentable e inquietante aspecto de ambas apenas unos minutos antes.

El problema se hace evidente. Apenas hemos alcanzado la primera media hora y prácticamente todas las cartas están sobre la mesa. ¿Qué podría pasar durante la siguiente hora? Lamentablemente, una repetitiva serie  de secuencias, algunas bastante logradas por su sencillez, eso sí, en las que el visitante sobrenatural altera la ya de por sí tensa convivencia en la casa donde las niñas intentan rehacer sus vidas.

Con todo, y a pesar de que sólo cabe esperar ese último giro final, Muschietti sabe meter miedo al espectador. Y no sólo echando mano de la partitura del brillante Fernando Velázquez (Lo imposible) o el casi siempre tramposo pero socorrido uso del sonido. El cineasta logra hostilizar un ambiente a priori inocente. No abusa ni de movimientos de cámara ni del montaje para apabullar al espectador. Simplemente, deja que uno observe aquello que se sale de lo normal dentro del encuadre. Y ese es uno de los grandes méritos de Mamá. Es una de esas películas de terror que logran meter el miedo en el cuerpo. Quizá no de esas que te acompañan a la cama (aunque hay quien lo asegura en algunas de las críticas que circulan por ahí), pero sí de las que más de una vez te obligan a poner en acción el tradicional mecanismo de defensa de la risa nerviosa para seguir adelante.

No voy a destripar su conclusión, pero sólo adelanto que es de las que deja buen sabor de boca. Y eso que casi todo lo que nos hace precipitarnos a ella es lo suficientemente caótico y caprichoso como para que más de uno piense que la cinta ha descarrilado definitivamente. Digamos que un buen guión es algo prácticamente en extinción estos días cuando hablamos de cine de terror. Afortunadamente, Mamá contiene la dosis justa de buen cine para que merezca la atención de los aficionados.

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Category: Críticas, Destacados

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