Los Pelayos: Sin prima de riesgo

| 26 abril, 2012 | 0 Comentarios

The Pelayos

En su primer largometraje, la excelente La vida de nadie, Eduard Cortés se inspiró en la historia real de Jean Claude-Romand, un ciudadano francés que asesinó a su familia tras haberles ocultado durante 18 años su verdadera vida. Para Los Pelayo, su regreso al cine después de tres años dedicado al medio televisivo al frente de series como Ángel o demonio o ¿Hay alguien ahí?, el cineasta catalán vuelve a utilizar un suceso verdadero como punto de partida.

En la década de los 90, Gonzalo García Pelayo, antiguo locutor de radio y apoderado taurino, ideó un método legal para desbancar las ruletas de los casinos, a través de un estudiado sistema que saca ventaja de las imperfecciones de fabricación de las mesas de apuestas. Con la ayuda de su familia, Gonzalo llegó a ganar más de 250 millones de pesetas en casinos de todo el mundo gracias a su ingenioso plan. Los Pelayo narra la gestación y la exitosa trayectoria de este particular clan que se convirtió en la bestia negra de los directores de salas de juego, una historia que, quizás hoy día, cuando millones de familias se las ven y se las desean para llegar a final de mes, puede ganarse fácilmente la simpatía del público.

El filme, rodado en el Gran Casino Costa Brava de Lloret de Mar, cuenta con un irregular casting liderado por Lluís Homar, como patriarca de Los Pelayo, y Daniel Brühl (Eva), su hijo y jefe de operaciones. Miguel Ángel Silvestre, Oriol Vila (Todas las canciones hablan de mí), Vicente Romero (Carne de Neón) y la desconocida Huichi Chiu interpretan al resto de integrantes del grupo, secundados por Eduard Fernández como villano de la función y Blanca Suárez en el papel de una croupier.

Ya desde el principio, Eduard Cortés deja claro que su intención es construir un filme en el que lo cool, el humor, la fórmula y la ligereza primen por encima de la profundidad psicológica de los personajes o de una posible lectura metafórica de la historia. Es una opción respetable, pero que conlleva sus riesgos. No es lo mismo hacer gracia que hacerse el gracioso, y la línea que separa la impostura de la sofisticación es muy fina.

Irreprochable en cuanto a factura técnica, Los Pelayo no es especialmente original, ni en su desarrollo argumental, ni en su personalidad visual. Obviamente, no se le puede exigir a Cortés el genuino toque molón del Soderbergh de Ocean’s Eleven, ni a Daniel Brühl el carisma natural de George Clooney, pero sí, al menos, cierta distinción que vaya más allá de demostrar que aquí también podemos ser los más guays.

 Los Pelayo es un divertimento intrascendente y facilón que cumple con la exigida cuota de desnudos de sus actores más populares, y donde los secundarios, como en el más mediocre de los filmes americanos, no pasan de ser comparsas chisposas del protagonista. Tal y como está el panorama audiovisual español, puede que lo más lógico sea apostar por lo seguro, pero algunos echamos de menos más órdagos creativos.

Tags: , , , , , , , , , , , , ,

Category: Críticas, Galerías

Deja un comentario