Los idus de marzo: “George Clooney for president”

| 10 marzo, 2012 | 0 Comentarios

Los idus de marzo

Ryan Gosling en Los idus de marzo

A estas alturas de la película, a George Clooney no se le resiste nada. Ni si quiera meterle una patada en el culo al sistema político de Estados Unidos y seguir encarnando el sueño americano.  En su momento el actor fue uno de los principales valedores de Barack Obama y del cambio que representaba. Ahora en Los idus de marzo hace un retrato feroz de la catadura moral de los políticos  y del aparato de mercadotecnia que los rodea. George Clooney se mete en los engranajes de la maquinaria electoral de los candidatos demócratas a las presidenciales de Estados Unidos, en una historia paralela y ficticia de la carrera de Obama a la Casa Blanca de la mano de su jefe de campaña David Plouffe. La película está basada en la obra de teatro Farragut North de Beau Willimon y toma el nombre de la fecha del calendario romano cuando Julio César fue asesinado y traicionado.

En su cuarta película como director, Clooney se ha consagrado como un gran realizador y contador de historias. Aunque tenga una corta filmografía como director, es difícil encontrar una tan sólida, con títulos como Buenas noches, buena suerte y Confesiones de una mente peligrosa y solo el paso en falso de  Ella es el partido. Clooney con Los idus de marzo logra la verosimilitud  de El ala oeste de la Casa Blanca, transmitir la pasión del relato de Leones por corderos y la intriga del mejor Pakula, el maestro del thriller político. La trastienda del partido demócrata se convierte en una estudiada partida de ajedrez donde todo el mundo juega a ganar. El director pone la cámara detrás de los discursos, de los debates y de las entrevistas de uno de los candidatos, interpretado por el propio George Clooney. Del antes y del después de las apariciones estelares del político de turno. Convierte al espectador en testigo de encuentros con el mismo diablo, de cómo se lavan los trapos sucios y cómo se enciende un ventilador para repartir excrementos. Pero no conforme con un retrato descarnado de la clase política, Clooney gira a una intensa intriga donde saca lo más deleznable de los personajes. El director y también guionista junto a Grant Heslov encajan perfectamente las piezas. La trama corre con fluidez a través del contexto político que han creado previamente. Sin un tiro ni explosión firman uno de los thrillers más interesantes de los últimos años, sin menospreciar a El topo. La recta final de la película no ofrece respiro en una carrera por la supervivivencia donde los principios y las convicciones quedan hundidos por el éxito político.

En esta ocasión George Clooney cede el papel principal al protagonista de Drive, Ryan Gosling. Y el chico habla, vaya que si habla. No como en su anterior película. Habla por dos. Por él mismo, en su papel de uno de los jefes de campaña y habla por su candidato a las presidenciales al que le prepara los discursos. Gosling es uno de los actores más destacados del momento. En Los idus de marzo, demuestra su versatilidad para hacer de un joven idealista con una mente privilegiada, que se transforma en un despiadado tiburón político. Todavía su interpretación tiene más mérito teniendo en cuenta, que no solo tiene que aguantarle plano a George Clooney, también a dos animales de la interpretacón como son  Paul Giamatti y Philip Seymour Hoffman. Ambos interpretan a los jefes de campañas de los contendientes para representar al partido demócrata. Aunque se cruzan en una sola secuencia, los dos actores se baten en un duelo interpretativo de muchos quilates.

Clooney se reserva el papel de candidato que borda. Telegénico, distante, seductor y  encantador. Con Los idus de marzo, George Clooney se convierte en uno de los grandes hombres del Renacimiento demostrando maestría en la dirección y el guion. Además, de ser productor de la película. La única duda que se plantea después de ver el filme es si Clooney tiene algún defecto. Guapo, inteligente, buen actor, mejor director, comprometido con su tiempo,  parece el mejor candidato a la Casa Blanca y no en la ficción.

  • Lo mejor: el duelo interpretativo de Paul Giamatti y Philip Seymour Hoffman
  • Lo peor: No paras de pensar por qué no ganó el Oscar a mejor guion adaptado

 

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Category: Críticas

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