Los descendientes: ¿el paraíso se encuentra en Hawai?

| 18 enero, 2012 | 0 Comentarios

Los descendientes

Mis amigos del continente creen que porque vivo en Hawái, estoy en el Paraíso. Con esta frase comienza Los descendientes, toda una declaración de intenciones del sexto largometraje de Alexander Payne.

El ganador de un Oscar por Entrecopas vuelve a recurrir a personajes con muchas aristas para desempolvar la figura del personaje abatido que reacciona ante las adversidades. Ese personaje lo interpreta George Clooney en un filme por el que muchos se han apresurado a calificar como  la mejor interpretación del actor de Michael Clayton. Su rol de padre despreocupado y acomodado en una familia disfuncional ha causado sensación en la crítica especializada norteamericana. Tanto es así, que Clooney ha conseguido hacerse con el Globo de Oro por su interpretación de Matt King. El camino hacia los Oscar está cada vez más cerca. Veremos qué ocurre el próximo 26 de febrero. Hasta entonces os podemos decir que la película de Alexander Payne brilla por su sencillez, por un guión que a pesar de tener elementos de telefilme de sobremesa, Payne ha sabido situar entre la comedia y el drama para mantener el interés del espectador durante las 2 horas y 15 minutos que dura la cinta.

Lo más destacable sin duda son sus interpretaciones. El peso de la película reside en un fantástico George Clooney que sucumbe a distintos estados emocionales en apenas segundos. Las jóvenes actrices Shailene Woodley (Alexandra King) y Amara Miller (Scottie King) mantienen el nivel de interpretación dentro de un reparto de secundarios de lujo. Beau Bridges, Nick Krause y Matt Corboy son algunos de ellos. Entre todos forman un conjunto interpretativo en el que el paso del drama a la comedia es continuo.

La película está basada en la alabada novela escrita por Kaui Hart Hemming, The Descendants. La mezcla de historia emotiva a la par que familiar y exótica es lo que atrajo al director para decidirse a hacer una película de estas características en Hawai. Precisamente ese contraste de escenarios es lo que hace de Los descendientes un filme diferente. Pasando del típico drama familiar en las ruidosas calles de Los Ángeles o Nueva York, la película se desarrolla en un ambiente exótico, tranquilo y peculiar que dota de mayor comicidad al drama si cabe.

Los descendientes cuenta la historia de Matt King un hombre casado y con dos niñas obligado a reestructurar su vida cuando su mujer sufre un accidente de barco en Waikiki. A medida que Matt intenta recomponer la relación algo deteriorada con sus hijas, tiene que hacer frente a la decisión de vender las tierras de sus antepasados. Si no fuera poco con esto, su hija mayor le anuncia que su mujer en coma estaba manteniendo una relación con otro hombre antes del accidente, lo que le obliga a replantearse todo su matrimonio. Con sus hijas a cuestas, Matt se embarca en la azarosa búsqueda del amante de su mujer.  A lo largo del camino, donde se van alternando encuentros divertidos, conflictivos y trascendentales, Matt comprende que por fin se halla en la buena dirección para reconstruir su vida y su familia.

Este es el sencillo a la par que enrevesado planteamiento de Alexander Payne en Los descendientes. Una deliciosa comedia dramática que llega a nuestros cines el próximo viernes 20 de enero y que está acaparando gran número de nominaciones a los premios del cine. Por algo será.

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Category: Críticas

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