Lobezno Inmortal: Así no

| 25 julio, 2013 | 0 Comentarios

Hugh Jackman, más conocido como Lobezno... Logan para los amigos.

Hugh Jackman, más conocido como Lobezno… Logan para los amigos.

Lo que más duele es que insistan. Hablo, por supuesto de Fox. Ese estudio que sigue haciendo verdaderos estropicios con esa parcela del Universo Marvel que tienen en propiedad… para nuestra desgracia. Y sí, yo también vi X-Men: Primera clase. La excepción que confirmó la regla, con sus zonas oscuras, por supuesto, pero con hallazgos suficientes para tener esperanzas con esta nueva entrada en las aventuras del mutante más famoso de todos los tiempos. Pero no ha habido suerte.

No sorprende que Lobezno Inmortal sea mejor que X-Men Origenes: Lobezno. Era fácil superar aquella abominación. Pero cuesta creer que la mediocridad sigue siendo la nota imperante. Tras la marcha de Darren Aronofsky del proyecto, que prometía circunscribirse al cómic original, y en especial a la legendaria miniserie Honor firmada por Chris Claremont y Frank Miller, la cosa cayó en manos de James Mangold, un cineasta eficiente, pero impersonal y sin garra. Y esa es la nota dominante aquí. El humor, la acción, el envoltorio visual… todo a medio gas, un gran quiero y no puedo. Entre el thriller exótico y el cine de superhéroes más descafeinado. Y de aquel tebeo ni rastro salvo el marco nipón. Ojo, no digo que Aronofsky fuera el mesías, pero muy probablemente hubiese aportado algo interesante, diferente y personal al conjunto. No en vano se dice en Hollywood que la versión oficial de su salida del proyecto (el chico no quería estar tantos meses lejos de su familia rodando en Asia) distaba mucho de la verdadera: su aproximación a la historia no era del gusto de Fox, que insistía en cambiar el guión radicalmente y hacerla menos violenta y más family friendly. Aronofsky huyó. Y con buen criterio, viendo ahora el resultado.

Víbora haciendo la vida imposible a Lobezno

Víbora haciendo la vida imposible a Lobezno

¿Y qué se le ha perdido a Lobezno en el país del sol naciente? Pues un viejo compañero de fatigas, al que salvó la vida durante la Segunda Guerra Mundial, quiere hacerle un favor, le guste o no: devolverle la mortalidad. Y entre medias, para que el bueno de Logan no se aburra, hay que resolver una conspiración que pretende hacerse con el poder de una importante empresa tecnológica. Personajes de toda la vida como la Víbora o el Samurái de Plata aparecen aquí convertidos en lo más parecido a una parodia de lo que fueron en los cómics. Pero no una parodia como la del Mandarín en Iron Man 3. Aquella tenía gracia y no dejaba de ser una jugarreta maestra,  porque el Mandarín no aparecía realmente en Iron Man 3, sino un actor haciendo de terrorista internacional bajo ese pseudónimo.

Causa estupor para cualquier lector habitual de cómics toparse aquí con un Lobezno absolutamente ajeno al universo japonés. Idioma, costumbres… podríamos considerar que esta es su primera aventura por allí, pero claro, la película arranca casi 70 años antes en esas tierras, y con la longevidad del personaje y su estilo de vida errabundo cuesta creérselo como un turista paleto en tierras asiáticas. Para colmo de males, la última escena de Orígenes dejaba claro que el hombre suele parar por esos pagos. En resumen, una vez más nos topamos con la desidia de Fox, ese estudio que desaprovecha la materia prima que tiene entre manos. Que falta al respeto no sólo a los seguidores del cómic, sino a los espectadores, que ya saben lo que puede dar de sí este rico universo comiquero en la gran pantalla gracias al gran trabajo que hace Marvel Studios, ahora a través de Disney, con títulos como Los Vengadores o la citada  Iron Man 3.

Hugh Jackman a punto de trocear al enemigo.

Hugh Jackman a punto de trocear al enemigo.

No hablo de ser un talibán. Hablo de adaptar con criterio. ¿Es que estos señores no han leído lo que el guionista Larry Hama hizo con el personaje en los 90? ¿O tal vez siquiera lo que recientemente el escritor Jason Aaron ha logrado tras su paso por la colección y, sobre todo, por la extraordinaria Lobezno y La Patrulla-X? ¿Y por qué Lobezno es un llorón? Claro que el tipo es un amargado suicida que no deja de regodearse en su desamor, pero no está solo… al menos en los cómics. Tiene, quiere y se debe a sus semejantes mutantes. Adora su trabajo… pero en las películas el personaje no evoluciona. Bueno, sí en lo físico, porque de esa especie de José Mota imitando a Manolo Escobar de la primera entrega de X-Men, allá por el 2000, el bueno de Hugh Jackman no sólo ha crecido como actor,  se ha puesto hecho un toro para encajar en la musculosa figura del Lobezno de los cómics.

Por supuesto, la franquicia mutante que ha levantado Fox tiene sus incondicionales. Aquellas dos cosas que dirigió Bryan Singer fueron muy aplaudidas por algunos, aunque he de creer que la mayoría eran fanáticos que alcanzaron una suerte de erección cerebral simplemente al ver a sus héroes de toda la vida convertidos en personajes de carne y hueso, a pesar del cuero y las patadas a la mitología de los cómics. Ahora que Fox acaricia la idea de realizar una película de X-Force la cosa se pone aún más dramática. Y que no me hablen de la inminente adaptación del mítico arco argumental de los 80  Días del futuro pasado, en manos nuevamente del infame Bryan Singer. Si habéis visto el horripilante diseño de los centinelas la decepción se palpa ya en el ambiente. Por supuesto, tras los créditos principales al final de Lobezno Inmortal tenemos una secuencia sorpresa con doble cameo de lujo para que los incondicionales vayan abriendo boca para la siguiente entrega de X-Men, que llegará a los cines en mayo de 2014. Yo, desde luego, no me hago ilusiones.

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Category: Críticas, Destacados

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