‘La vida de Pi': Fe y VFX

| 11 diciembre, 2012 | 0 Comentarios

Un servidor, que es rarito y desconfía por regla general de la literatura contemporánea, o más bien de los llamados best sellers, ignoró en su día la novela de Yann Martel que acaba de adaptar  a la gran pantalla el cineasta taiwanés Ange Lee tras numerosos intentos fallidos por parte de Hollywood. Y una vez comprobada la compeljidad técnica del film, no he podido dejar de sentirme atraído por el texto original, así como especular acerca de las eternas reuniones que podrían haber tenido hace años los candidatos a director, los diferentes expertos en el rodaje con animales y los mejores técnicos en efectos visuales acerca de los retos de hacer realidad el libro.

Más allá del sello personal que ha imprimido el director de ‘Brokeback Mountain‘ a la película, el planteamiento de la historia no podría ser más difícil de acometer en imagen real: tras un naufragio en el Océano Pacífico, un jovenzuelo acaba en un bote salvavidas en compañía de una cebra, un orangután, una hiena y un tigre de Bengala. Una historia de fe y supervivencia cargada de emoción, pero también de aventura. Un concepto sin duda a la medida de un director capaz de orquestar un gran espectáculo. Y Ang Lee, con filmes tan laureados como Tigre y Dragón y controvertidos como Hulk o la portentosa Deseo, peligro, ha demostrado de sobra su enorme talento y capacidad para asombrar y fascinar al espectador. Por lo que no debería sorprender a nadie que estemos ante una de las películas más satisfactorias de la temporada.

La campaña publicitaria, sin embargo, ha hecho más mal que bien a la película, con un tráiler espectacular, sin duda, pero algo pastelero, y unos carteles promocionales sencillamente nefastos, dignos de la página Photoshop Disasters. Ahora bien, el denominado efecto boca a boca entre los espectadores parece estar empezando a dar sus frutos, algo que le vendrá muy bien a la película, teniendo en cuenta el sandwich con el que se ha topado en las salas por culpa del tsunami de ‘Lo imposible’, el nuevo fenómeno ‘007: Skyfall’, y la llegada de la primera parte de El Hobbit: un viaje inesperado.

Pero ‘La vida de Pi’ es mejor que cualquiera de las anteriores. Más espectacular, bastante más entretenida y también más hermosa y profunda, por mucho que estas dos palabras puedan inquietar a esos espectadores ya de vuelta de todo y que sin embargo no pasan de los 40 años.

Con un arranque que a más de uno podría antojársele como una suerte de Amelie al estilo bollywood, eso sí, con la medida justa de azúcar, la cinta no tarda en meternos en situación: el naufragio. Una secuencia escalofriante en la que Ang Lee saca todo el partido posible a la tan cuestionada estereoscopía, convirtiéndose en uno de los pocos realizadores (junto a James Cameron, Robert Zemeckis y Martin Scorsese) que mejor ha sabido explotar narrativamente este reclamo del 3D.

Y por ahí anda la clave del éxito de filme, el perfecto equilibrio que ha logrado Ang Lee entre los elementos más sencillos y clásicos (la comedida dirección de actores, el inteligente uso de la narración para la introducción y el epílogo…) y los más sofisticados y modernos efectos visuales, donde brilla especialmente la animación de las criaturas que acompañan a Pi en el bote salvavidas.

En la naturalidad con la que interactúa el protagonista con esos prodigios digitales está buena parte de la magia del film. Pero también en la facilidad con la que la historia alterna el realismo más crudo con el puro lirismo, siempre flirteando con la idea de que o estamos asistiendo al viaje interior del protagonista o a la recreación mental  del joven escritor  que escucha el relato del náufrago.

De tal forma que el film navega con naturalidad entre el espectáculo de aventuras para toda la familia y un cine más  intimista, donde encontramos una amarga y lúcida reflexión sobre los resortes de la fe. Dos  niveles de lectura o interpretación que funcionan igualmente gracias a una dirección repleta de sutilezas, por muy deslumbrante que sea su envoltorio de luz, color y efectos visuales de última generación. La tecnología más sofisticada la servicio de la narración. Y ‘La vida de Pi’ es precisamente eso: un triunfo artístico y técnico. Una gran película, a fin de cuentas.

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Category: Críticas, Galerías

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