‘La cocinera del presidente': un menú bajo en calorías

| 21 marzo, 2013 | 0 Comentarios

Catherine Frot en un fotograma de 'La cocinera del presidente'

Catherine Frot en un fotograma de ‘La cocinera del presidente

La lectura de un artículo del diario Le Monde dedicado a Danièle Delpeuch, la única mujer que ha desempeñado el puesto de cocinera privada del presidente de la República Francesa, llevó al productor y guionista Étienne Comar a interesarse por una historia que tenía todo el potencial para convertirse en película. Tras conocer en persona a la chef, lo tuvo claro: aquí había un estupendo personaje para la gran pantalla.

Las experiencias de esta experta culinaria que, después de estar al servicio de François Miterrand a finales de los 80, se fue a la Antárdida durante un año a preparar comidas en una base científica ya fueron plasmadas por la misma Danièle Delpeuch en su libro Mes carnets de cuisine, du Périgord à l’Élysee. Sin embargo, Étienne Comar y el director Christian Vincent se han basado muy libremente en su aventura en el Palacio del Elíseo, y La cocinera del presidente mezcla algunos elementos reales con mucho componente ficticio. Para empezar, el escritor y filósofo Jean D’Ormesson, que interpreta al jefe de estado francés, no guarda ningún parecido físico con Miterrand  y la película tiene cierto carácter atemporal que impide asociar a los personajes con alguien concreto. Por eso, quienes vayan al cine en busca de chismorreo tipo  “hoy en ‘Sálvame’ contamos con el testimonio de la niñera de David Bisbal”, que no pierdan el tiempo: La cocinera del presidente es tan cauta y reservada como la propia Danièle Delpeuch en la vida real.

Jean D'Ormesson es el jefe del Elíseo en 'La cocinera del presidente'

Jean D’Ormesson es el jefe del Elíseo en ‘La cocinera del presidente

Recomendada por el cocinero Joel Robuchon, Hortense Laborie (Catherine Frot) es nombrada chef particular del presidente francés. Pero su llegada al Elíseo despierta los recelos del resto del personal  de cocina, un equipo dominado por hombres para los que su presencia resulta molesta. Poco a poco, Hortense conseguirá ganarse el respeto de sus ayudantes y, sobre todo, del presidente gracias a sus artes culinarias. Aunque el planteamiento de La cocinera del presidente parece seguir el patrón de la intrusa que llega a un lugar hostil al que consigue adaptarse finalmente tras muchas dificultades, lo cierto es que la historia anda justa de conflictos. La preocupación de sus responsables reside más bien en la recreación de ambientes y en la descripción de las liturgias culinarias de la protagonista que en tejer una cadena de acontecimientos lo suficientemente interesante.

Como en otras películas de temática gastronómica, La cocinera del presidente muestra con deleite y gusto la preparación de los deliciosos banquetes que llenarán el estómago del jefe del Elíseo, haciendo la boca agua a los que vayan al cine sin haber comido. Igualmente, la cinta ofrece un curioso retrato de un microcosmos donde el protocolo y la jerarquía dificultan una verdadera comunicación. No estamos en la corte de Versalles, pero a veces lo parece.

A pesar de estas virtudes, a las que hay que sumar una excelente Catherine Frotnominada al César por su trabajo–,  a La cocinera y el presidente le falta algo en su salsa. El poco desarrollo de los personajes secundarios  y la ausencia de información sobre la vida exterior de la protagonista dejan la impresión de que el periplo de Hortense ha sido menos memorable de lo que se anunciaba. Los sosos y escasos encuentros de la chef con el mandatario, donde sobrevuela el perezoso discurso de cierto cine francés sobre las bondades del terruño y la tradición, son el ejemplo más sangrante de la tacañería del filme. Uno siente algo parecido a cuando uno se pide una hamburguesa y una vez servida descubrimos que es más pequeña que en la foto del menú. Está sabrosa y nos quita el hambre, pero al rato ya no recordamos su sabor.

Calificación: ★★★★★★  [Ficha completa de La cocinera del presidente]

Category: Críticas, Destacados

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