Kon-Tiki: La tenacidad de un explorador

| 10 septiembre, 2013 | 0 Comentarios

Fotograma de Kon-Tiki, la representante noruega de la pasada edición de los premios Oscar

Fotograma de Kon-Tiki, la representante noruega de la pasada edición de los premios Oscar

Seis personajes. Una balsa. El Océano Pacífico. Un objetivo: llegar a La Polinesia desde las costas de Perú para demostrar una teoría en la que nadie cree. Estos son los ingredientes que hacen de Kon-Tiki una historia repleta de peligros y adversidades, donde el hombre debe enfrentarse a las inclemencias del mar para llevar a cabo una hazaña de proporciones épicas. La aventura está servida.

Los directores Joaquim Ronning y Espen Sandberg nos cuentan las vivencias de Thor Heyerdahl, un antropólogo y biólogo noruego que después de haber pasado muchos años viviendo en las Islas Marquesas, donde realizó numerosos estudios e investigaciones, llegó a la conclusión de que la Polinesia fue colonizada por los habitantes de América del Sur, que llegaron desde el Este.

Para demostrar dicha suposición – que contradecía las teorías de aquella época – Heyerdahl emprende un viaje a través de las aguas del Pacífico a bordo de una embarcación absolutamente rudimentaria, reclutando a cinco compañeros que lo siguen a lo largo de una travesía que pondrá a prueba el valor y la ambición de los exploradores. Basada en hechos reales, esta producción noruega no ha escatimado en presupuesto a la hora de realizar el largometraje más caro de toda la historia de su cine: se emplearon 16,2 millones de dólares para que el film acabara siendo un éxito arrollador de público en su país. Una nominación al Oscar como mejor película de habla no inglesa en el año 2012 (que recayó en Amour, de Michael Haneke) es garantía suficiente para que la cinta sea merecedora de ser vista. Y cabe decir que Kon-Tiki cumple con las expectativas que genera toda historia de aventuras.

El actor Pal Sverre Hagen da vida al biológo y antropólogo noruego Thor Heyerdahl

El actor Pal Sverre Hagen da vida al biológo y antropólogo noruego Thor Heyerdahl

El primer tramo de la película nos presenta un Thor Heyerdahl que resulta ser un apasionado de su profesión; un hombre iluminado por una idea que decide probar ante la comunidad científica cueste lo que cueste. El rechazo de sus camaradas respecto a su teoría no hace sino acrecentar la tenacidad del joven explorador noruego, interpretado por Pal Sverre Hagen que encarna un personaje que destila perseverancia en cada una de sus secuencias, alguien que parece vivir su oficio casi como un juego, pues la sonrisa de Thor no desaparece en toda película, incluso en los momentos donde la tensión se hace más opresiva. Es una sonrisa pícara la que esboza el protagonista mientras las amenazas acechan, haciéndose palpables con sólo echar un vistazo al océano.

El espíritu aventurero del antropólogo es capaz de hacer tambalear su propio matrimonio cuando decide embarcarse en la expedición, pero ni siquiera eso puede desdibujar la expresión traviesa que permanece en el rostro del protagonista durante los ocho mil kilómetros de trayecto hasta la Polinesia.

El periplo de los seis personajes principales de la historia comienza cuando la balsa ya está surcando el Océano Pacífico. Ahí es cuando la aventura cobra vida, cuando nos sentimos cautivados ante la espectacularidad de un film que nada tiene que envidiar a cualquier superproducción hollywoodiense. La puesta en escena y la factura visual de la cinta son impecables, ofreciendo unos planos de la inmensidad del mar en los que la embarcación de los protagonistas se antoja como un punto minúsculo en medio del Pacífico.

La belleza y la nitidez de la imagen son un regalo para la vista, donde el espectador se zambulle en las aguas del océano y acompaña a los exploradores durante todo el viaje. Pero también eso juega en contra del realismo de la película. La claridad y el brillo que caracterizan su estética hacen que la historia resulte un tanto artificial, endulzando por momentos las dificultades que debieron atravesar los navegantes de la balsa en alta mar. No obstante, la película está filmada de manera notable, y los laureles se los lleva el responsable de la fotografía, Geir Hartly Andreassen.

La expedición noruega del Kon-Tiki comienza su viaje

La expedición noruega del Kon-Tiki comienza su viaje

Los mejores momentos del largometraje residen en las secuencias donde la vida de los personajes corre auténtico peligro. Es aquí donde los directores logran alcanzar altos niveles de adrenalina, y a pesar de que ya lo hayamos visto en otras películas, Kon-Tiki refleja el riesgo que supone la travesía con enorme efectismo.

En primera instancia, parece que la narración sólo nos cuenta la supervivencia de un grupo de colegas en medio del océano, pero la historia va mucho más allá. El relato pone de manifiesto el grado de ambición que puede mover al ser humano; explica cómo somos capaces de arriesgar nuestras vidas con tal de demostrar lo que está puesto en tela de juicio; estudia las relaciones interpersonales cuando nos encontramos en situaciones límite. Todo ello enmarcado en unos hechos acaecidos en 1947, con un documental que rodó el mismo Thor Heyerdahl a bordo de aquella balsa y que le valió un Oscar en 1951.

Una película que busca algo más que el mero entretenimiento, haciendo sombra a la fantasiosa y anodina La Vida de Pi de Ang Lee.

Kon-Tiki llega a los cines de toda España el 27 de septiembre.

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Category: Críticas, Destacados

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