Guerra Mundial Z: Zombis para toda la familia

| 9 julio, 2013 | 2 Comentarios

¿Lemmings? No, son los zombis haciendo un castellet.

¿Lemmings? No, son los zombis haciendo un castellet.

Decepción Z. Esta es la nueva pandemia que corren el peligro de sufrir los fans de  la soberbia novela de Max Brooks tras el visionado de su adaptación cinematográfica. El título es lo único realmente fidedigno. El resto no tiene nada que ver. Algo que no tendría que ser malo per se. El problema es que Hollywood se ha apropiado de un concepto brillante como reclamo comercial y lo ha adulterado a la medida de sus necesidades mercantiles. Es fácil hacerse una idea de por dónde fueron los tiros de la reunión de directivos del estudio una vez conseguidos los derechos del libro… Queremos adaptar esta novela, pero es preciso que sea apta para todos los públicos y que nos permita poner en marcha una franquicia. Pues dicho y hecho. La película no sólo deja abierta la puerta a posibles secuelas, sino que ha logrado un sólido éxito de taquilla, entre otras cosas por contar con una megaestrella como Brad Pitt y por estar desprovista de violencia hasta el punto de ser menos explícita que El alucinante mundo de Norman, donde los muertos vivientes eran bastante más inquietantes y repulsivos, y eso a pesar de ser un film familiar.

No negaremos que si uno aparca el recuerdo de la novela en la puerta del cine, puede que pase un par de horas entretenidas, pero no deja de ser decepcionante ver una peli de zombis sin zombis… de los de verdad. Son  más bien infectados de rabia, que muerden y no devoran a sus víctimas, que corren como gamos y se amontonan como los lemmings del mítico videojuego. Guerra Mundial Z no es una película de terror… y tampoco una de acción, cómo se nos han vendido en los tráilers. Es otro monstruo de Frankenstein made in Hollywood. Una amalgama de géneros sin personalidad. Y se ve venir nada más empezar, cuando vemos ese mediocre montaje de programas televisivos que nos deja entrever una normalidad poco a poco amenazada por algo ignoto, una especie de versión amable y desangelada de la poderosa secuencia de títulos de crédito del excelente remake de Amanecer de los muertos, de Zack Snyder. Para colmo de males, acto seguido se nos presenta de la forma más babosa posible a la familia de Gerry Lane (comedido y menos simiesco que de costumbre Brad Pitt), un ex empleado de Naciones Unidas que, de la noche a la mañana, se convierte en el hombre más deseado por los poderes fácticos ante la llegada de la pandemia.

My wife. My family. El peor cliché de "Guerra mundial Z".

My wife. My family. El peor cliché de “Guerra mundial Z”.

Si el cliché de la familia ya escuece, el del superhombre brillante, atractivo, capaz de amar y luchar con la misma intensidad, indestructible e irreemplazable para cualquier Gobierno libre… produce cierto sonrojo. Y más cuando la película está planteada con realismo.  Son este tipo de decisiones comerciales las que convierten la película en un producto predecible, blando y vulgar, al contrario que la novela de Max Brooks. En el libro, todo empieza después de la guerra. Es una historial oral con un protagonista pasivo que viaja por el mundo recogiendo el testimonio de los testigos supervivientes, revelándonos, paso a paso, la aparición del paciente cero, la propagación mundial del virus y la posterior devastación y batalla contra los muertos vivientes, dando verdadero protagonismo a personas anónimas de todo el mundo: víctimas, héroes, soldados, familias, científicos, emigrantes… una verdadera visión del ser humano de nuestros días donde además no falta la crítica social y política. La película sacrifica todas estas posibilidades para ser todo lo convencional que puede ser una superproducción del siglo XXI.

No sorprende que la premisa literaria fuera desechada porque anulaba un factor tan cinematográfico como el de la situación insostenible que empuja la acción y mantiene en vilo al espectador. Narrar la historia en tiempo presente era lo más fácil, aunque se ha querido mantener el concepto de la visión global de la novela, convirtiendo a su protagonista en una especie de James Bond bondadoso que viaja por el mundo de cabo a rabo en busca del paciente cero y de una posible cura a la pandemia. El resultado no cuaja, dando lugar, además, a algunas situaciones ridículas, la mayoría de ellas derivadas de la faceta de padre y marido del protagonista. Cuando Lane comienza su periplo mundial en solitario, la narración intenta seguir en paralelo las vicisitudes de su esposa, refugiada en alta mar con su hijas y los jefes de su marido, pero esta subtrama se convierte en un lastre que hace más daño que bien al conjunto.

Brad Pitt en peligro, a la carrera, pero eternamente irresistible, con fular y todo.

Brad Pitt en peligro, a la carrera, pero eternamente irresistible, con fular y todo.

Lo más curioso es que lo que mejor funciona de Guerra Mundial Z es precisamente lo que se ha añadido a posteriori, durante la polémica postproducción del film, que por lo visto poco convenció a sus productores, y cuya conclusión resultaba anticlimática. Para solucionarlo el tercer acto fue completamente reinventado, contratándose para escribirlo a los vilipendiados Damon Lindelof (Perdidos, Prometheus) y Drew Goddard (Cabin in the Woods, Monstruoso) y filmándose un buen puñado de nuevas secuencias. El director de fotografía, Robert Richardson, abandonó el proyecto a esas alturas para irse a rodar con su buen amigo, Quentin TarantinoDjango desencadenado, indignado además por la conversión del film a 3D para aumentar el potencial comercial del proyecto.

Sin ser ninguna maravilla, este  segmento es lo que mejor funciona y más se parece a una película tradicional de zombis, con una sensación de amenaza más próxima y unas persecuciones más comprensibles que las previas y confusas escaramuzas entre humanos e infectados. Y es que se nota de principio a fin que este proyecto le ha venido demasiado grande a su director, Marc Forster, un cineasta capaz pero bastante impersonal que aquí parece más perdido que de costumbre.

Lo cierto es que las penalidades de la costosa producción han valido la pena a sus responsables, porque aparte de los más de 350 millones de euros recaudados hasta el momento en todo el mundo, la respuesta del público está siendo mayoritariamente positiva y sólo a unos cuantos frikis, como el que esto suscribe, nos molesta la oportunidad perdida. Desde aquí animo a los que disfruten la película a descubrir la novela y sus magníficas ideas, algunas de las cuales quizá veamos plasmadas en una presumible secuela del invento o, quién sabe, en una hipotética versión televisiva, medio más acorde al formato de la historia original.

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Category: Críticas, Destacados

Comentarios (2)

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  1. luiss dice:

    Tienes razon son mejores esas peliculas de zombis cutres de bajo presupuesto donde siempre 5 o 6 protagonistas escapan de la pandemia zombie, y luchan ya sea en una casa o centro comercial contra 10 o 11 zombies que se mueven a trompicones, lentos como mi abuela en su tacataca, y que solo saben que vomitar sangre y comer tripas….. estos frikis, que suerte no ser unos de vosotros y poder disfrutar una pelicula sin mas.

  2. El problema es que no es ni siquiera una buena película. Y para los fans del libro:

    http://theoatmeal.com/comics/wwz

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