‘El irlandés': El hombre supertranquilo

| 21 julio, 2012 | 0 Comentarios

Brendan Gleeson en El irlandés

Brendan Gleeson en El irlandés

Un coche con cuatro muchachos cruza una carretera a toda velocidad. La música está a tope y el alcohol corre a raudales. Un pequeño descuido y ¡crash! El orondo  sargento de policía que les seguía los pasos pasea impávido entre los cadáveres de los jóvenes, registra sus bolsillos, descubre una bolsa llena de droga y se toma una de las pastillas que contiene. Corte A. Vemos al agente de la ley poniéndose su uniforme de trabajo, con un ritual parecido al de un pistolero cuando se prepara para un duelo, mientras suena una música tipo spaguetti- western.

En una sola secuencia, el director John Michael McDonagh anuncia el tono de la película y define con precisión al personaje protagonista. El irlandés al que hace referencia el título es Gerry George (Brendan Gleeson), un irreverente, soez y particular sargento de policía que, aparentemente, podría pasar por la versión celta de nuestro Torrente. Sin embargo, este agente de la ley borracho, putero, grosero y tocapelotas esconde detrás un alma melancólica, una extraña nobleza y un olfato de sabueso que le redimen de todos sus ‘pecados’.

Columna vertebral sobre la que se sostiene El irlandés, el personaje de Gerry George dota al filme de una altura que su accesoria trama de investigación no habría alcanzado por sí misma, sobre todo gracias a la excelente prestación de Brendan Gleeson, que fue nominado al Globo de Oro por su trabajo.

La premisa argumental no es, a priori, muy original. Un sargento de un pequeño pueblo irlandés debe formar tándem con un agente del FBI, encarnado por Don Cheadle, para resolver un asesinato detrás del cual se oculta una red de traficantes de drogas. El choque cultural y de caracteres que supone la unión de un recto e impoluto policía de color norteamericano con alguien tan vulgar, anárquico y rosadito como Gerry George nos sitúa en el terreno de la buddy movie.

Pero John Michael McDonagh demuestra tener los mismo genes cinematográficos que su hermano Martín, director de Escondidos en Brujas, y tiñe todo el relato de un humor negro y un toque localista que aleja el filme de lo convencional. En El irlandés, los traficantes de droga citan a Nietzsche, un sargento de policía habla de literatura con su madre enferma entre sorbos de whisky, y hasta hay espacio para chistes sobre el IRA. Esta irreverencia, que lleva a McDonagh incluso a la auto-referencia al citar  Ned Kelly, su anterior trabajo, resulta ser tanto su principal virtud como su mayor problema.

El irlandés es una de esas películas que debido a su humor tan singular, a veces demasiado geográfico, corre el riesgo de dejar fuera a algunos espectadores. Pero aquellos que consigan entrar en la película desde el principio, tienen asegurada una hora y media de diversión con la fuerza tranquila de Gerry George. La película se estrenerá el 20 de julio.

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Category: Críticas, Destacados

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