‘El Hobbit: Un viaje inesperado': ¿Qué fue de Peter Jackson?

| 10 diciembre, 2012 | 1 Comentario

¿Alguien se acuerda de ‘Braindead’? Seguro que sí. ¿Y de Mal gusto‘? ¿o ‘Meet the Feebles‘? Apuesto que también. Ah, el viejo Peter Jackson. Qué tiempos aquellos. Un cineasta irreverente, repleto de mala uva, buen humor e ingeniosas ideas visuales hechas realidad con apenas cuatro duros. Puro talento.

Entonces Jackson maduró y firmó la que quizá sea su mejor película hasta la fecha, ‘Criaturas celestiales’, un drama psicológico inspirado en hechos reales donde demostró al mundo de lo que era capaz más allá de la comedia cafre y el gore, dos subgéneros que hasta aquel momento, hablamos de 1994, le habían convertido en un cineasta marginal. Pero ‘Criaturas celestiales’ entusiasmó a la audiencia en prestigiosos festivales de cine, cosechando premios y llegando, incluso, a ser finalista al Oscar en la categoría de guión. Peter Jackson ya estaba en el mapa para todos. Su siguiente trabajo (después de realizar un ingenioso mockumentary televisivo titulado Forgotten Silver) fue la decepcionante comedia sobrenatural ‘Átrapame esos fantasmas’, que marcó, sin duda, el inicio de una etapa de declive en la que parece estar atrapado sin remisión.

Soy consciente de que pocas simpatías voy a generar con las siguiente reflexiones, pero cuesta reconocer al autor de Criaturas celestiales en su posterior e irregular peripecia por la Tierra Media que supuso  El Señor de los Anillos, y mucho menos en su insufrible e hipertrofiado remake de King Kong, por no hablar de ese interminable anuncio de compresas que resultó ser The Lovely Bones. Jackson ha alcanzado tal poder y ensimismamiento en su propio éxito que ha terminado por olvidar o ignorar deliberadamente conceptos como la capacidad de síntesis o la mesura.

Imagen de El Hobbit: Un viaje inesperado de Peter Jackson

Imagen de El Hobbit: Un viaje inesperado de Peter Jackson

King Kong es la prueba perfecta de ese nuevo e insoportable rasgo de estilo de su obra. Su película cuenta exactamente la misma historia que el maravilloso filme de 1933. Eso sí, la original dura 100 minutos. El remake 187. Sobreexposición, inundación de detalles superfluos que lastran el fluir natural de la historia, convirtiendo la narración en un tedioso ejercicio de regodeo o, simple y llanamente, masturbación audiovisual. Una que con su nuevo proyecto ha elevado a insospechadas cotas. Y es que convertir una deliciosa novela infantil de apenas 250 páginas en una trilogía de, presumiblemente, nueve horas de duración con ínfulas de obra maestra podría considerarse una audacia si hubiésemos leído la noticia hace unos 15 años. Pero teniendo en cuanta el negocio que supuso El Señor de los Anillos, transformar El Hobbit en tres películas es simplemente una maniobra comercial que encaja a la perfección con ese dilatado estilo narrativo que ha desarrollado Peter Jackson, que desde hace 11 años no estrena nada que baje de los 135 minutos.

Pero entendámonos. Ninguna película debe ser peor por ser más larga o mejor por ser más corta. La cosa es que algunas, durando apenas hora y media, no parecen avanzar nunca y otras, rozando las tres horas, no dan respiro al espectador. El Hobbit: Un viaje inesperado, alcanzando las dos horas y 50 minutos de duración, se acerca lamentablemente al primer grupo. Para los hardcore fans de El Señor de los Anillos sin duda será una fiesta, repleta de apariciones estelares de viejos conocidos, rincones de ensueño, batallas legendarias… pero, ojo, para el espectador casual o no iniciado podría suponer un auténtico calvario.

Jackson ha dilatado la narración del libro original de Tolkien con ideas, más o menos afortunadas, de su propia cosecha, pero también con elementos de los Apéndices de El Señor de los Anillos y con El Silmarillion, ese maravilloso compendio de la mitología que desarrolló el autor a propósito de este mundo fantástico que ahora tantas alegrías da a la industria del cine. Y el resultado es muy desigual. Unas veces de caos argumental absoluto, de puro sopor, de una torpeza narrativa fruto de ese deliberado y comentado regodeo. Otras de puro espectáculo y diversión, aunque menos de los deseable hablando de un film de aventuras. Y todo por inflar el material original, esa entrañable novela que a pesar de sus vínculos con la trilogía literaria de El Señor de los Anillos, siempre ha podido disfrutarse como una obra independiente, entre otras cosas por gozar de un estilo narrativo completamente distinto. No en vano, y al contrario que su ilustre sucesora, El Hobbit es, insistimos, un libro escrito para niños. Jackson, sin embargo, con esta adaptación amplía esos lazos temáticos, aportando una gravedad totalmente accesoria y forzada a la historia, complicándola y ralentizándola por el camino.

Los enanos de El Hobbit, cuyo maquillaje no nos ha convencido del todo

Los enanos de El Hobbit, cuyo maquillaje no nos ha convencido del todo

Y resulta tan excesiva que la propia película llega a olvidarse durante más de una hora de su protagonista, Bilbo Bolsón, personaje que da título y narra en primera persona la historia, una contradicción lo suficientemente elocuente para que nos hagamos una idea de lo desacertado que ha sido convertir en trilogía esta adaptación cinematográfica. Eso sí, el cineasta neozelandés logra en los frenéticos últimos 40 minutos de la cinta que nos olvidemos de buena parte del aburrimiento vivido durante las primeras dos horas de metraje, algo que, aún así, no logra despegarnos el sabor agridulce con el que se sale de ver esta primera precuela (palabra maldita para tantos fans del cine fantástico) de El Señor de los Anillos. Por lo que no es de extrañar que algún viejo fan de Peter Jackson, como el que esto suscribe, se pregunte si algún día volveremos a ver una película realmente fresca y algo más ligera del añorado director de Braindead.

Y del horripilante maquillaje de los enanos mejor hablamos otro día.

 

Tags: , , , , , , , , , ,

Category: Críticas, Destacados

Comentarios (1)

Trackback URL | Comentarios RSS Feed

Sites que enlazan a este post

  1. Anónimo | 14 diciembre, 2012

Deja un comentario