“El amanecer del planeta de los simios”: Un virus llamado Humanidad.

| 15 julio, 2014 | 0 Comentarios

DOTPOTA2

El simio inteligente César protagoniza la imagen inicial de esta secuela que se postula ya como una de las mejores jamás realizadas.

El poder del cine de género es infinito. No hay nada como una buena fábula para enseñar verdades, provocar debate y hacernos reflexionar para bien. Y no tiene porqué sorprender a nadie que éstas se nos presenten disfrazadas de grandes espectáculos o eventos cinematográficos. No suele pasar. Es cierto. Pero a veces la maquinaria de Hollywood se pone al servicio de talentos con ganas no sólo de entretener, sino de comunicar algo a la audiencia.

Cineastas como Steven Spielberg o los hermanos Wachowski, por citar algunos, han demostrado en repetidas ocasiones, y con autoridad, que mensaje y espectáculo hacen buena pareja. Pero el más difícil todavía es hacerlo sin maniqueísmos, echando mano de clasicismo narrativo y sin  renunciar al último grito tecnológico en efectos visuales. A este ilustre club de autores con semejante capacidad prestidigitadora se une ahora Matt Reeves, ese director del que casi nadie esperó nada allá por 1996, cuando  debutó con la olvidable comedia romántica titulada en España Mi desconocido amigo.  Pero tras su paso por televisión, en cuya aventura tuvo mucho que ver  J.J Abrams, Reeves regresó a la gran pantalla con las discutidas pero más que apreciables, en opinión del que esto suscribe, Monstruoso y el remake norteamericano de Déjame entrar. Estaba claro que aquí había talento. Uno indiscutible tras disfrutar de esta continuación de El origen del planeta de los simios.

Kirk Acevedo, Keri Russell, Jason Clarke y otros insensatos humanos.

Kirk Acevedo, Keri Russell, Jason Clarke y otros insensatos humanos.

En esta era de remakes, reboots, precuelas y secuelas uno podría plantarse y quedarse con los clásicos. Es una postura más que razonable y respetable. Y más cuando te dan la razón de forma tan categórica, como Tim Burton y su abominable versión de El planeta de los simios estrenada en 2001. Pero las cosas también se pueden hacer bien. No soy un gran admirador de El origen del planeta de los simios. Aún contando con verdaderos leños en el reparto, como James Franco o Freida Pinto, y abusando del tópico de buenos y malos, ahí quedaba un guión repleto de buenas ideas y un final abierto bastante inteligente. Esos guionistas, Rick Jaffa y Amanda Silver repiten aquí junto a Mark Bomback para ofrecernos una historia aún más cautivadora y satisfactoria que su predecesora. Y lo que han logrado, junto al buen hacer de Matt Reeves tras la cámara, es poner esta nueva entrega de la legendaria franquicia de Fox casi a la misma altura que el film original, la obra maestra de 1968 donde empezó todo, dirigida por Franklin J. Schaffner y escrita por Michael Wilson y Rod Serling a partir de la novela de Pierre Boulle. Uno de esos escasos libros superados por su adaptación cinematográfica.

El amanecer del planeta de los simios no es sólo una gran película, es ciencia ficción de la buena. De esa que no toma por tonto a nadie. Una en la que cabe también la reflexión moral y política. En la que hay personajes que importan, donde hay hasta alguna sorpresa por muy predecible que pueda ser el argumento. Bien contada, bien interpretada, contenida y sin excesos. Y como lúcida reflexión que es, también pesimista, algo que la coloca en perfecta comunión con el clásico de 1968.

La resistencia. Y hasta ahí podemos leer.

La resistencia. Y hasta ahí podemos leer.

Un virus, derivado de la inoculación en simios de un tratamiento contra el alzheimer, ha convertido al ser humano en una especie en extinción, y los primates que entraron en contacto con aquella sustancia, aparte de cada vez más inteligentes, han comenzado a procrear y formar una comunidad. Es decir, que cada vez se parecen más al hombre. Y eso, como casi todo el mundo sabe, es algo que acaba por traer injusticia y fatalidad. Esto es, a grandes rasgos, lo que nos cuenta este nuevo capítulo de una saga que, no cabe duda, vive su segunda edad de oro, como no podría ser de otra manera en estos tiempos donde pesimismo y cinismo son el pan nuestro de cada día. El resto del esqueleto argumental es como un western de toda la vida. Hay colonos invasores y nativos que nos los desean ver ni en pintura. El conflicto intenta evitarse, cómo no, a través de la diplomacia… pero la naturaleza humana siempre acaba fallando por alguna parte. Y los simios de esta ecuación los son tanto, o más, que los hombres que forman parte de ella.

Gary Oldman, un secundario de auténtico lujo.

Gary Oldman, un secundario de auténtico lujo.

Por supuesto, guión y dirección son en buena parte la base del éxito artístico de la película, pero a éste debe sumarse obligatoriamente el prodigioso trabajo de efectos visuales, del que forma parte la captura de movimiento de actores de probado y sobrado talento como Andy Serkis, Toby Kebbell o Karin Konoval, magistrales en sus roles simiescos de César, Koba y Maurice, respectivamente. No le andan muy lejos sus antagonistas humanos, liderados por el emergente Jason Clarke, la televisiva y cada vez más sólida Keri Russell (Felicity, The Americans) o el sensacional Gary Oldman (quizá algo desaprovechado, pero gigantesco en todas y cada una de las escenas en las que aparece). Sin menospreciar aspectos más sutiles pero fundamentales como la fotografía de Michael Seresin, la dirección artística de James Chinlund o la partitura musical del genial Michael Giacchino.

No hay duda de que estamos ante una secuela que corrige los defectos de su predecesora y eleva exponencialmente la calidad de la franquicia. Una que esperemos se mantenga en su inevitable continuación. El listón ha quedado tan alto que ya hay quien incluye El amanecer del planeta de los simios en ese selecto club de secuelas superiores, como El imperio contraataca o El padrino parte II. Yo prefiero dejar a un lado las etiquetas y disfrutar otra vez, en cuanto tenga la oportunidad, de una de las mejores películas de este año.

Tags: , , , , , , , , , , ,

Category: Críticas, Galerías

Deja un comentario