‘Atrapados en Chernóbil': Turismo extremo

| 24 septiembre, 2012 | 0 Comentarios

Imagen de 'Atrapados en Chernóbil'

Imagen de ‘Atrapados en Chernóbil

¿Personajes que rayan la idiocia? Moneda común dentro del cine de terror, pese a quien le pese. ¿Otra de mutantes? Es evidente que los responsables del film no pretenden innovar sino entretener. ¿Un combinado de found footage con narrativa convencional? No se nos ocurre qué puede tener de malo, más bien todo lo contrario. Y es que, haciendo balance, Atrapados en Chernóbil es una película tan honesta como entretenida. Sin lugar a dudas, en las antípodas de lo que podríamos considerar como una obra maestra, pero eficaz si uno tiene claro lo que va a ver, es decir, a un grupo de pésimos actores encarnando a unos odiosos jovenzuelospasándolas canutas en el lugar más indeseable.

Imagen de 'Atrapados en Chernóbil'

Imagen de ‘Atrapados en Chernóbil

Por supuesto, el punto de partida podría ser más elaborado: quizá unos familiares de las víctimas investigando el paradero de sus desaparecidos, lugareños más curiosos de la cuenta intentando comprobar qué hay de real detrás de ciertas leyendas urbanas que corren de boca en boca… pero no, los guionistas no han querido explotar el lado dramático o mitológico (26 años dan para mucho) del lugar, ni convertir en protagonistas a los habitantes de Europa del Este. Su intención es poco menos que básica: torturar a un grupo de norteamericanos incautos. El método: el turismo extremo. Ya en la primera escena de la película, acompañando el montaje que resume el espectacular viaje por Europa de los protagonistas, una simpática tonadilla despeja dudas: We’re are Young! Y ya se sabe, a ciertas edades, lo de ser temerarios y poco reflexivos es el pan nuestro de cada día, otra de las constantes del género en las últimas décadas. Así que todos se dejan arrastrar por uno de ellos que insiste en aplazar su visita a Moscú para hacer una original excursión que se mueve entre la ilegalidad, el puro morbo y el afán educativo: adentrarse en la ciudad abandonada de Prípiat, al norte de Ucrania, donde hasta la tragedia de 1986vivían los trabajadores de la central nuclear de Chernóbil junto a sus familias.

Cartel de 'Atrapados en Chernóbil'

Cartel de ‘Atrapados en Chernóbil

La región desahuciada por la radiación liberada en la zona aquel fatídico 26 de abril es un perfecto escenario para una película de terror y ese es el primer acierto de la cinta. El segundo es que, a pesar de estar realmente filmada en Serbia y Hungría, la auténtica Prípiat ha sido capturada en imágenes por un equipo de segunda unidad, cuyo metraje es repartido eficazmente a lo largo de la primera media hora del film. El lugar es lo suficientemente inquietante de por sí, por lo que una vez instalados y aclimatados en la ciudad desierta, la fiesta del horror puede dar comienzo. Y ahí llega el tercer acierto: la amenaza de los animales salvajes. De hecho, ese es el primero de los peligros que encontrarán nuestros descerebrados chavalines, y al que se sumarán los indeseables inquilinos del lugar y la radiación que allí persiste. El resto se ve venir a la legua, pero no por ello deja de ser menos simpático o divertido. Huidas, carreras, sobresaltos, el habitual y un secreto de estado que nos lleva a la reflexión última de la película, nada nueva, pero desde luego terrorrífica: que Dios nos libre del aparato gubernamental, del mal institucionalizado. Una conclusión que conecta Atrapados en Chernóbilcon otros terrores de mensaje ecologista estrenados en los años 70.

Fotograma de 'Atrapados en Chernóbil'

Fotograma de ‘Atrapados en Chernóbil

Detrás del invento está Oren Peli, padre de una franquicia tan cuestionada como aplaudida, Paranormal Activity, y cuyo próximo largometraje como director explota el lado terrorífico de la leyenda del Área 51, ese hipotético lugar de Estados Unidos que esconde las pruebas del contacto con seres extraterrestres. Sin duda, no ha inventado nada nuevo este señor, pero todas sus películas de terror, hasta la fecha, han sabido explotar con acierto y escaso presupuesto sus inquietantes premisas, por mucho que haya quienes las hayan etiquetado de fiascos o tomaduras de pelo. Nunca han pretendido ser más de lo que son, simples entretenimientos, cuentos de terror con moraleja… como los de toda la vida.

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Category: Críticas, Destacados

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