Anna Karenina: La coreografía de una pasión impresionista

| 13 marzo, 2013 | 0 Comentarios

Imagen de Ana Karenina con Keira Knightley y Aaron Johnson

Imagen de Ana Karenina con Keira Knightley y Aaron Johnson

Pocos escritores han sabido retratar las distintas fases por las que pasa un amor prohibido. Tolstoi supo encumbrar su tragedia romántica de Ana Karenina como una de las obras más importantes de la literatura realista. Desde su publicación en 1877, la novela ha sido llevada al cine en seis ocasiones, adaptada a la televisión y representada sobre varios escenarios en forma de ballet, ópera y teatro. Todo un logro que ha convertido a este personaje femenino en el símbolo del amor pasional, trágico y visceral a lo largo de los siglos, por encima de cualquier género y formato.

Keira Knightley es Ana Karenina

Keira Knightley es Ana Karenina

Conocedor del cine costumbrista, el director Joe Wright se pone al mando de una cinta elegante, vistosa y con un gran personaje protagonista de fondo. Como ya hiciera con Jane Austen o Ian McEwan, Wright recrea en la pantalla la novela de Tolstoi con su musa de época, Keira Knightley que parece haberle cogido gusto a los corpiños y las faldas abultadas.

La presente adaptación de Anna Karenina corre a cargo de Tom Stoppard, guionista ganador de un Oscar por Shakespeare in love. El punto de vista innovador y la puesta en escena son los grandes reclamos de esta cinta ganadora de un premio de la Academia por su impecable labor de vestuario. Sin duda, la estética y la cuidada fotografía de Seamus McGarvey son los principales aspectos que hacen de ésta una película diferente a sus antecesoras.

Como si de una obra de teatro se tratara, Wright nos sumerge en un apasionado amor que se desarrolla entre bambalinas. El telón sirve de ráfaga y fundido a negro para cambiar de escena en la historia. Las escaleras y trampillas nos llevan a nuevos escenarios. Todo, con una cadencia propia del género teatral, que el director ha adaptado a la pantalla en lo que ha resultado ser una película ostentosa en la forma, pero no en el fondo.

Aaron Johnson es el Conde Vronsky

Aaron Johnson es el Conde Vronsky

Las líneas de la novela del dramaturgo ruso quedan difusas entre tanta decoración, que a pesar de los excesos, oculta sentimientos y pasiones de los intérpretes, que no consiguen traspasar la pantalla más allá del terciopelo y la organza que les viste.

Entre las interpretaciones cabe destacar el trabajo de Jude Law como Alexei Karenin, el sufridor y rígido marido de Anna Karenina. Correcto en su papel, el actor se aleja de su imagen de seductor para convertirse en un hombre aburguesado y tradicional, seguidor de las reglas sociales y censor de conductas inapropiadas. Junto a Keira Knightley, la pareja de actores ofrece las primeras pinceladas de un matrimonio por conveniencia que va a la deriva cuando se cruza en su camino el apuesto y varonil conde Alexei Vronsky (Aaron Johnson).

Lejos de subir la temperatura y protagonizar las escenas más tórridas de la película, la pareja compuesta por Keira Knightley y el actor Aaron Johnson, cuya popularidad está subiendo como la espuma gracias a películas como Kick-Ass o Salvajes, consiguen desinflar la acción en el momento más álgido de la historia. Sentimientos, caricias, celos, reproches… pasan desapercibidos delante del espectador, a pesar de los esfuerzos por adornarlos con escenas de auténtica belleza.

Jude Law en su papel de Alexei Karenin

Jude Law en su papel de Alexei Karenin

Con sutiles toques del género musical, las coreografías, la música de Dario Marianelli y el escenario teatral enderezan lo que los actores protagonistas no ponen de manifiesto a lo largo de sus 130 minutos de metraje. Gracias a los secundarios de lujo como Domhnall Gleeson, curtido en la escuela de Howards en las dos primeras entregas de Harry Potter o la joven actriz sueca Alicia Vikander, las subtramas ajenas a la historia protagonista dan ritmo a las interpretaciones tediosas de una Ana Karenina contenida y un Vronsky alejado del varonil y seductor personaje de la novela.

A pesar de las carencias interpretativas, Anna Karenina debe ser vista en pantalla grande desde la que disfrutar de todos sus detalles. Al igual que ocurriera con Orgullo y prejuicio o Expiación. Más allá de la pasión, Joe Wright muestra un delicado retrato de una época que domina a la perfección.

El director se permite en esta ocasión ciertas licencias y juega con los géneros con una intención clara: plasmar la hipocresía de la clase alta de la Rusia zarista que denunciara Tolstoi en el siglo XIX. Hoy, fuera de contexto y con un marcado acento británico, la versión renovada de Anna Karenina que nos ofrece este director nos llega envuelta en papeles de colores pero con importantes lagunas sobre la obra original. Para disfrutar de ella, es preciso dejarse llevar por el juego de espejos que plantea y pensar que cualquier parecido con la gran novela realista es simple coincidencia.

Calificación: ★★★★★★★ [Ficha completa de Anna Karenina]

Tags: , , , , , , , , , , ,

Category: Críticas, Destacados

Deja un comentario