Al encuentro de Mr. Banks: Los pecados de nuestros padres

| 16 enero, 2014 | 0 Comentarios

Emma Thompson y Tom Hanks, los dos grandes olvidados por el tío Oscar  este año

Emma Thompson y Tom Hanks, los dos grandes olvidados por el tío Oscar este año

Hay películas que llegan a la cartelera tarde y mal, supeditadas a esa tontería generalizada que tiene lugar durante el primer trimestre del año, y que suele denominarse temporada de premios. Oscars, Goyas, Globos de oro y demás tonterías que más bien poco tienen que ver con el cine, y más con el marketing y la promoción interesada y habitualmente pagada por los grandes estudios y las estrellas de cine con ganas de engordar caja y ganar algo de prestigio por el camino. Raro es el año en que una película que verdaderamente lo merece llega a estos eventos ridículos caracterizados por el politiqueo, el olvido y el mal gusto.

Y no deja de ser paradójico que un producto prácticamente diseñado para brillar en semejante ritual haya sido despreciado casi por completo a la hora de seleccionar a los finalistas del premio más codiciado. Por supuesto, hablamos del tío Oscar. Al encuentro de Mr. Banks, que así es como han decidido adulterar el título original en España nuestros distribuidores, sólo ha conseguido una mención en el apartado de banda sonora original, compuesta por ese maestro en plagiarse a sí mismo que es Thomas Newman, y sin duda uno de los elementos más flojos del film que nos ocupa, lo cual no deja de ser una prueba más de lo mal que se suelen dar, en líneas generales, estos premios.

Mr. Banks in person. David Tomlinson en Mary Poppins (1964)

Mr. Banks in person. David Tomlinson en Mary Poppins (1964)

Y es que una película que aborda la reñida y compleja gestación de una obra maestra como Mary Poppins olía a premio, o al menos a figurar entre los finalistas. Y si la propuesta tiene como maestros de ceremonia a dos gigantes de la interpretación como son Tom Hanks y Emma Thompson, más huevo nos lo ponían. Quizá por eso la Academia de Hollywood haya mirado hacia otra parte o pretenda dejar claro que estas películas con tradicional olor a estatuilla cada vez tiene menos cabida en unos galardones que, a pesar de todo, y por mucho que insistan en reinventarse, siguen oliendo a rancio.

Pero lo cierto es que Al encuentro de Mr. Banks es una sorpresa de las buenas. Es una película coherente de principio a fin, algo de lo que no pueden presumir otras esta temporada, como por ejemplo la tan laureada pero bastante más tramposa 12 años de esclavitud, que en su últimos 20 minutos se transforma en una parodia de sí misma, curiosamente a partir del momento en que su productor, Brad Pitt, decide dinamitarla con su abominable intervención. No, el film de John Lee Hancock (cuyo anterior trabajo, la bastante peor Un sueño posible, sí que fue tenida en cuenta en los Oscar de 2009) va a degüello desde la primera secuencia y nos avisa de que vayamos sacando el pañuelo, sumergiéndonos en la atormentada infancia de su protagonista, la escritora Pamela L. Travers. De forma paralela, nos relata su batalla con Walt Disney por llevar a la gran pantalla de la manera más digna posible al personaje protagonista de su exitosa serie de novelas infantiles, nada menos que Mary Poppins, una adaptación que no veía en absoluto a través de los almibarados ojos del creador de Mickey Mouse. Sin aquellas adorables canciones de Robert B. Sherman y Richard M. Sherman y menos aún con un interludio animado repleto de pingüinos bailarines.

Bradley Whitford y Emma Thomson recrean una de las agrias discusiones sobre el guión de Mary Poppins.

Bradley Whitford y Emma Thomson recrean una de las agrias discusiones sobre el guión de Mary Poppins.

Emma Thompson nunca defrauda, y en esta ocasión ofrece, a todas luces, una de las mejores interpretaciones de su carrera. Que la Academia de Hollywood la haya escamoteado de la final en favor, sin ir más lejos, de la horripilante interpretación de Sandra Bullock en Gravity deja bastante claro la nula credibilidad y el nauseabundo politiqueo de estos premios. La protagonista, en un alarde de sutileza y sensibilidad, se convierte en la genial escritora, arisca y amargada pero irresistiblemente vulnerable, y con una espina clavada desde su infancia, su padre, un adorable fracasado al que incorpora en la cinta un más que correcto Colin Farrell. Y quien debe desentrañar el misterio de su oscuro pasado es nada menos que Walt Disney, al que da vida un perfecto Tom Hanks, otro de los grandes olvidados de las susodichas nominaciones, y no sólo por su modélica interpretación secundaria en esta cinta, sino por su maravilloso Capitán Phillips. Shame on You, Academy.

Así, Al encuentro de Mr. Banks se transforma en un doble placer cinéfilo. Por un lado tenemos un magnífico guión, uno de esos que ha estado años en busca de financiación, a lo que hay que sumar ese impagable elenco y una primorosa factura visual, que salta entre la Australia de los años 20 y el Hollywood de los primeros años 60, y por otro las interioridades de un título de culto como Mary Poppins. Al menos aquellas relativas a la escritura del guión y la creación de su inolvidable banda sonora. Un humilde servidor es un fanático de la película de Robert Stevenson, y este film le rinde homenaje como es debido, lo cual permite digerir con más facilidad el invento.

El elegante póster del film.

El elegante póster del film.

Porque claramente estamos ante otra de esas feel good movies de toda la vida. La eterna historia de dos personas de caracteres opuestos que acaban dándose una mutua lección de humanidad. Ella hace que la superproducción de Disney sea mejor película al otorgarle esa memorable pátina de amargura que sigue conservando la película 50 años después y el bueno de Walt ayudó a restañar ciertas heridas en el alma de la buena escritora. Retroalimentación positiva. Terapia de la buena.

Esa última media hora es para llorar a moco tendido si uno se deja llevar. Auténtico hardcore, pero como dijo el chalao de Martin Riggs en Arma letal: A mí me funciona. Estaremos de acuerdo en que un poco de porno duro le viene bien a todo el mundo de vez en cuando. A que sí. Y que lloremos junto a la señora Travers al final de Al encuentro de Mr. Banks es mano de santo, oigan. Yo me he quedado a gustísimo.

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Category: Críticas, Galerías

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