‘Agosto’: el matriarcado de Meryl Streep

| 8 enero, 2014 | 0 Comentarios

Fotograma de 'Agosto'

Fotograma de ‘Agosto’

Es difícil toserle a Meryl. Con diecisiete nominaciones al Oscar acumuladas -tres de ellas con premio-, la Streep es la rara excepción a esa regla no escrita en Hollywood que dice que las actrices mayores de 40 años lo tienen difícil para encontrar buenos papeles. Meryl ya tiene 64, pero su carrera sigue sumando reconocimientos y personajes que harían salivar a sus compañeras de generación, muchas de ellas desterradas en el olvido. Por si esto no bastara, la reina Meryl mantiene un sorprendente gancho para la taquilla, reforzado sin duda por el tremendo éxito de Mamma mia! que, aparte de demostrar una vez más que ella no le tiene miedo ni al ridículo, la hizo más reconocible para un público más joven.

Meryl no es sólo una actriz. Es un género en sí misma. Hasta el punto que si un año no vemos a la Streep entre las  nominadas a los Oscar nos sentimos un poco cojos. Meryl es como el comodín del público de los académicos. Si no sabes a quién votar, siempre la tienes a ella. Por eso, los productores, muy cucos ellos, saben que meter a la Streep en una película es casi garantía de al menos una mención para la estatuilla más codiciada, aunque sean truños como Música del corazón o Cosas que importan. Pero por muy monárquicos que seamos, los que de verdad amamos a Meryl no estamos dispuestos a alabar a la ligera cualquier traje que se ponga la emperatriz suprema. Tantos años de roce nos han dado la confianza suficiente para decirle: “así no, querida.”

Chris Cooper y Benedict Cumberbatch, padre e hijo en 'Agosto'

Chris Cooper y Benedict Cumberbatch, padre e hijo en ‘Agosto’

En Agosto, un guión con el que Tracy Letts adapta su propia y mastodóntica obra de teatro, Meryl interpreta a la matriarca de los Weston, un clan desestructurado que se reúne con motivo de la desaparición del padre (Sam Shepard). Enferma de cáncer, alcohólica y adicta a los antidepresivos, Violet Weston maltrata psicológicamente a todo el que cruza su mirada, especialmente a sus tres hijas, encarnadas por Julia Roberts, Julianne Nicholson y Juliette Lewis. Durante estos asfixiantes días de verano en Oklahoma, saldrán a la luz los rencores, las miserias y los secretos más terribles de la familia.

Meryl Streep y Julia Roberts, madre e hija en 'Agosto'

Meryl Streep y Julia Roberts, madre e hija en ‘Agosto’

Un personaje tan extremo como el de Violet corre el riesgo de resultar aún más caricaturesco si no se maneja como si fuera material altamente inflamable. En manos de Meryl, es lo más parecido a un macaco con una pistola. Literalmente desatada en un recital de tics que parecen más propios de una versión guiñol de la actriz, la Streep emponzoña el filme casi de la misma manera que su personaje envenena el ambiente y la vida de su prole. Quizás consciente de su imposibilidad de domar a la fiera, John Wells, el director, se limita a llevar con aceptable pulso y sin excesivo énfasis una trama con tantas catarsis y gritos de soprano que se entiende que no quiera echar más leña al fuego. Al lado del one-woman show de la Streep, que va por libre, el resto del reparto termina destacando por su sobriedad y sutileza, con especial mención al trabajo de una recuperada Juliette Lewis y un sorprendente Benedict Cumberbatch.

Aunque de primeras el principal atractivo de Agosto, y el más publicitado, sea el combate interpretativo de dos divas como Meryl Streep y Julia Roberts, en plan Aliens vs Predators, los sobresalientes diálogos de Tracy Letts, y un marciano tono a medio camino entre Tennessee Williams y el folletín de sobremesa, quedan como lo mejor de la función. Que la Streep sea lo peor de una peli tiene su mérito, porque, a pesar de todo, seguimos pensando que Meryl, como las madres, no hay más que una.

Tags: , , , , , , ,

Category: Críticas, Galerías

Deja un comentario