After Earth: Al borde del abismo

| 30 junio, 2013 | 0 Comentarios

Jaden Smith, recién llegado a la tierra.

Jaden Smith, recién llegado a la tierra.

M. Night Shyamalan no es el anticristo. Sigamos con la revelaciones: After Earth no es tan horrible como muchos la pintan por ahí. Vulgar, sí. Predecible, mucho. Trasnochada, un rato. Ahora bien, es bastante honesta y entretenida, y se agradece que, con la que nos está cayendo últimamente desde Hollywood, la película, oh, milagro, con apenas 100 minutos de duración, vaya al grano prácticamente desde la primera secuencia.

No me encuentro entre los haters de Shyamalan. No me ha hecho nada particularmente horrible. Que sepamos, tampoco anda secuestrando bebés ni poniendo bombas por ahí. Y eso que el tipo fue el rey de la fiesta aproximadamente unos cinco minutos. Sus detractores han estado ahí desde el principio, por supuesto, aunque ellos ni supieran que ya había estrenado dos olvidables largometrajes antes de su aclamada El sexto sentido allá por 1999 (concretamente, Los primeros amigos y Praying with Anger). Pero con el taquillazo protagonizado por Bruce Willis inició su andadura en el cine fantástico, género del que no se ha despegado desde entonces. Y a partir de ese momento, con cada estreno, su prestigio ha ido menguando exponencialmente.

El que esto suscribe sigue considerando su cuarta película, Unbreakable, lamentablemente bautizada a la torera en España como El protegido, su mejor trabajo. El habitual clasicismo de su puesta en escena se aunaba con un original planteamiento que, al estilo revisionista de leyendas del cómic como Frank Miller y Alan Moore, nos proponía el nacimiento de un superhéroe en clave realista, rindiendo tributo en todo momento a los tebeos que la inspiraban. Luego llegó la cuestionable Señales, su último gran éxito de taquilla y, ciertamente el inicio, de ciertas tendencias sospechosas que fue multiplicando progresivamente con cada nueva película. A continuación nos sorprendió con El bosque, una inteligente parábola sobre el miedo en plena era post 11-S que, aparte de incomprendida, comenzó a poner en su contra de forma casi unánime a crítica y público, algo que constató el estreno de La joven del agua, una fábula muy entretenida y cinematográficamente intachable a la que castigó con su propia presencia.

Jaden Smith tiene las horas contadas en "After Earth".

Jaden Smith tiene las horas contadas en “After Earth”.

Esto merece un paréntesis. M. Night Shyamalan solía aparecer en todas sus películas. Y no lo hacía en plan chistoso, paseándose brevemente por ahí, a la manera de Hitchcock. No, él se reservaba algunas líneas de diálogo sin brillar especialmente como intérprete. Papelillos a veces muy importantes, como el de Señales, donde encarnaba al responsable de la muerte de la esposa del protagonista. Por eso, todos le pusimos a parir cuando, rodeado de grandes actores en La joven del agua, se adjudicó el personaje de un escritor que cambiará el mundo con su nuevo libro. No sólo no resultaba convincente, sino que a esas alturas todo el mundo le conocía ya lo suficiente como para que resultara molesto dándose aires. Y, aunque no volviese a permitirse ningún cameo, sus detractores no se lo han perdonado nunca.

Sus dos siguientes propuestas todavía cosecharon peores resultados de taquilla, por no hablar de las furibundas críticas. Comprensible hasta cierto punto, dado que fueron bastante nefastas: El incidente y Airbender, el último guerrero. Dos películas en las que, aunque seguía conservando el clasicismo narrativo de anteriores trabajos, descuidaba notablemente elementos como la dirección de actores o el guión. Shyamalan figuraba ya en todas las listas negras.

Entonces llegó Will Smith, uno de los actores más taquilleros del mundo, y decidió que el cineasta era la persona apropiada para hacer realidad una historia que él mismo había pergeñado. Un relato de ciencia ficción futurista y postapocalíptico con una reconciliación entre padre e hijo como motor del argumento. Y ahí radica, curiosamente, lo peor de After Earth, porque todo lo demás está en su sitio. Distrae, como lo haría un capítulo pasable de Star Trek: Voyager, sin entusiasmar en ningún momento. Las escenas de acción están bien rodadas y a la película apenas le sobra paja, aunque no olvido ese bochornoso momento final entre padre e hijo que, aunque esperado por cualquier espectador avezado, no deja de ser insufrible.

Jaden Smith y WIll Smith, padre e hijo dentro y fuera de la pantalla.

Jaden Smith y WIll Smith, padre e hijo dentro y fuera de la pantalla.

Pero claro, tratándose de una superproducción liderada por una megaestrella, o las expectativas estaban altas o, simplemente, los cuchillos estaban afilados por la presencia del apestado de Shyamalan. Lo cierto es que Will Smith ha saboreado el fracaso y hasta la humillación, porque además de la estopa reservada para el cineasta indio, Smith se ha llevado buena parte de los palos, entre otras cosas por un evidente nepotismo. El héroe de Men in Black no convence en la piel del curtido y amargado militar que exige lo imposible a su hijo tras un aterrizaje forzoso en un hostil planeta tierra. Pero tampoco lo hace su acartonado retoño, dentro y fuera de la pantalla, Jaden Smith, verdadero protagonista del film, y cuyos anteriores vehículos de lucimiento han estado siempre apadrinados por su célebre progenitor. De hecho, si alguna reflexión a corto plazo puede extraerse del batacazo mundial de After Earth es que tanto la carrera de M. Night Shyamalan como la de Jaden Smith podrían haber acabado aquí mismo. Aunque el tiempo es quien tiene la última palabra al respecto. Sin embargo, no creo que haya para tanto. Este año las he visto peores. Si no nos creen, esperen a ver la última de Brian De Palma.

 

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Category: Críticas, Destacados

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